lunes, 13 de agosto de 2012

“Si no nos ayudan, mataremos más jaguares”, dicen en Antioquia

ORIGINAL: Vanguardia

“Si no nos ayudan, mataremos más jaguares”, dicen en Antioquia
(Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)

Los jaguares siempre han rondado por Amalfi, Antioquia. En 1949 este municipio del Nordeste de Antioquia se hizo famoso porque cazadores mataron al “tigre”.


Sus pobladores relataron que hace cuatro años estos felinos atacaron caballos en la zona rural. Pero todo estaba calmado hasta ahora, cuando campesinos de la vereda Mangos Calenturas mataron un ejemplar de dos metros de largo, 70 centímetros de alto y 150 kilos de peso.

Si uno no defiende lo suyo, ¿entonces quién?”, se preguntó Dago León Piedrahíta, habitante de la vereda, al explicar que, desde hace 20 días, cuando se supo de sus andanzas, hasta el pasado martes, cuando lo sacrificaron, el felino se comió siete yeguas, seis vacas, treinta gallinas y dos perros.

Los habitantes de esta vereda, ubicada en la ladera oriental del cañón de la hidroeléctrica Porce Tres, a media hora del casco urbano, dijeron que la suya es una de las tierras más tranquilas de la localidad. Allí, en medio del canto de los pájaros y la brisa que atenúa el calor, 23 familias viven de la minería de oro en el río, los cultivos de café y la ganadería.

Sin embargo, aseguraron que los felinos acabaron con la paz. Y hablaron de varios porque, señalaron todos, la hembra del jaguar y un cachorro siguen libres en la cordillera.

Como se comieron las bestias, hay gente que ya no tiene en qué salir a mercar. La mula es la mano derecha del campesino, pero si nos atacan un niño, ¿qué hacemos?”. El comentario es de Iván Zapata, otro residente en la vereda.

Su expresión resume la preocupación de los lugareños porque en el Centro Educativo Rural Mangos Calenturas estudian 12 niños de primaria que temen que los jaguares los ataquen.


Voz de alerta
Luz Elena Arias lleva seis años en la zona y sostuvo que la semana pasada llamó a la emisora local La Voz de Amalfi y a la Veeduría del Pueblo, para alertar de la situación.

Además, los campesinos contaron que en la noche del pasado domingo, el jaguar se devoró una yegua de Evergisto Ospina, lo que rebosó la taza de la paciencia de la comunidad.

De acuerdo con Luz Elena, el lunes varios vecinos madrugaron para el pueblo y pusieron la queja en la Secretaría de Desarrollo Rural. Fuentes de esta dependencia informaron que atendieron a los pobladores y reportaron el hecho a Corantioquia, autoridad ambiental de la región, pero no obtuvieron respuesta.

La versión la ratificó el alcalde de Amalfi, Óscar Mario García: “Las autoridades municipales le informaron a Corantioquia, pero no hizo presencia. Son hechos lamentables porque esta es la tierra del tigre. Le pedimos a la autoridad que envíe personal especializado para que, con dardos, seden a estos felinos y los capturen”.

Los habitantes de la vereda buscaron al macho desde hace 15 días pero, al no ver respuesta de las autoridades, intensificaron la labor y, a las 9:30 p.m. del martes, siete finqueros lo esperaron.

Normalmente bajaba desde la cima de la cordillera al atardecer y en la noche, zarpaba y subía nuevamente. Esta vez, de un disparo de escopeta en el cuello, los labriegos acabaron con su vida. Según relataron, era u n animal joven. “Qué tal que hubiera sido uno más grande”, expresó Evelio Elías Mora, un vecino. “Yo solo los había visto en Discovery”, agregó.

Se lo comieron
Al día siguiente, toda la gente de la vereda se reunió en la casa donde llevaron el cadáver. Unos se comieron parte de la carne del jaguar y, según comentaron, es deliciosa y “muy pulpa”. Mientras que la piel desapareció. Se dice que la tiene el uno, que el otro, pero todos lo niegan.

En la visita al sitio constatamos que los lugareños tienen cierto sentimiento de culpa y desconocen el valor de estos felinos. También conocimos que la persona que presuntamente cazó al jaguar, teme que se le forme un problema legal. No obstante, también insisten en que no pueden dejar que estos felinos acaben con todos sus animales y de pronto ataquen personas, lo que hasta el momento no ha pasado.

Por ello, advirtieron, “si no recibimos la ayuda necesaria, estamos dispuestos a matar a la hembra, a su cachorro y a otros jaguares que acaben con nuestro sustento”.

La tierra parece tranquila. Y, enormemente productiva. Allá da mango, aguacate, guanábana, naranja, guayaba, papaya, plátano, yuca… Sin embargo, está el temor latente de que de los cedros, palmas barrigonas y el rastrojo salga de nuevo un jaguar y, con sus inmensas garras, haga de las suyas.
Publicada por
COLPRENSA, EL COLOMBIANO

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