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lunes, 30 de septiembre de 2013

Por la protección de la Ciénaga de Ayapel

Investigadores de la Universidad de Antioquia desarrollaron un proyecto de extensión para elaborar biocombustible con plantas acuáticas de la Ciénaga de Ayapel. Los estudios mostraron que la región está bajo una gran amenaza ambiental y social.

Los investigadores recolectaron plantas en tres puntos distintos de la Ciénaga para determinar sus propiedades fisicoquímicas, térmicas, de humedad y de combustión.
En Ayapel, la mayoría de los habitantes viven de la Ciénaga: cazan, pescan, siembran; pero ésta ha sido maltratada durante años y los recursos se están agotando. La región solía ser boscosa, pero los árboles fueron quemados y talados para sembrar pastos y llenarlos de vacas. En sus aguas abundaban el sábalo, el bagre y el bocachico, pero con la sobreexplotación de su pesca han comenzado a escasear. Y, mientras el precio del arroz que se cultiva en sus tierras cae por los tratados de libre comercio, el precio del oro sube y con él la explotación minera ilegal.


La Ciénaga de Ayapel, en Córdoba, hace parte de la tierra inundada, del diluvio, como algunos llaman a la región de La Mojana en el Caribe colombiano, porque en ella desbordan los ríos Cauca, San Jorge y Magdalena, inundándola en épocas lluviosas.


Allí, investigadores de la Universidad de Antioquia durante diez años han realizado estudios y proyectos socioambientales para preservar los ecosistemas y mejorar las condiciones de la población, cuyas opciones de empleo, salud y educación son mínimas. En esa cruzada, su gran aliada ha sido la Corporación para el Desarrollo Integral de la Ciénaga de Ayapel – Corpoayapel.


Hemos trabajado con la Universidad desde que se creó la Corporación en 2003, porque ha hecho los únicos estudios ambientales serios sobre la región”, afirmó Luz Estela Álvarez, directora ejecutiva de Corpoayapel.


El primero en llegar fue Néstor Aguirre, PhD, licenciado en biología y química. Pocos años después llegó Fabio Vélez, ingeniero sanitario y candidato a doctor. Juntos habían participado en la fundación del Grupo de Investigación Gestión y Modelación Ambiental —GAIA—, y actualmente pertenecen al Grupo de Investigación GeoLimna, ambos de la Facultad de Ingeniería de la Alma Mater.


Entre finales de 2012 y mediados de 2013, con tres estudiantes de ingeniería de materiales desarrollaron un proyecto apoyado por el Banco de Proyectos de la Vicerrectoría de Extensión para elaborar briquetas (biocombustibles) a partir de plantas acuáticas abundantes en la Ciénaga: Eichhornia heterosperma, Eichhornia azurea y Eichhornia crassipes, esta última considerada por la población como una especia invasora que crece rápidamente e impide la navegación, por ello la llaman tapón.

En la zona rural no hay electricidad, la gente utiliza leña para cocinar y la obtienen principalmente del mangle dulce, un arbolito importante para el ecosistema, resistente a las inundaciones y criadero de alevinos. Su tala aumenta el problema ambiental de la zona, por ello queremos ofrecer otra alternativa”, explicó el ingeniero.


Recolectaron plantas en tres puntos distintos de la Ciénaga para determinar sus propiedades fisicoquímicas, térmicas, de humedad y de combustión; también emplearon cascarillas de arroz, para evitar que estos residuos sigan siendo arrojados al agua, contaminándola. “Encontramos que con una mezcla óptima entre las tres especies se puede elaborar un buen biocombustible. Además, el resultado puede aplicarse a plantas acuáticas de otras zonas”, explicó el investigador.

Una amenaza ambiental

Con los análisis de laboratorio también se identificó presencia de mercurio en las plantas tomadas de las tres zonas. Este hallazgo, sumado al de un proyecto anterior, en donde encontraron mercurio en el sedimento de la Ciénaga, podría significar que esta sustancia, residuo de la minería ilegal, está envenenando las aguas, penetrando y amenazando todo el ecosistema.

Es necesario hacer estudios que determinen el impacto, en qué cantidades está entrando a la Ciénaga, cuál es la ruta que está siguiendo, si está llegando a la cadena trófica, si la gente ya se está contaminando”, expresó el investigador.

Con mercurio, las briquetas no podrían utilizarse como biocombustible. Entonces diseñaron un horno ecoeficiente, que además de llegar a altas temperaturas, mantener el calor y quemar con poco humo, también incorpora un proceso mediante el cual el mercurio puede separarse de las plantas contaminadas.


Con su construcción, la población podría hacer sus propias briquetas mediante un procedimiento sencillo que los investigadores describieron paso a paso en una cartilla. “La idea es que puedan venderlas y tener otra opción de ingresos, pues queremos contribuir a aliviar un poco sus problemas económicos y sociales”, indicó Vélez.

También diseñaron e instalaron un deshidratador solar, el cual aprovecha las condiciones climáticas de la zona, utilizando fuentes energéticas renovables y de bajo costo para el secado de las plantas; las cuales deben secarse y deshidratarse después de ser recolectadas, lavadas y cortadas; y antes de ser mezcladas y comprimidas en las briquetas.


En el proyecto participaron madres cabeza de familia, gestores sociales, profesores y estudiantes de colegio. Ellos son fundamentales para recoger y difundir la conciencia ambiental. En eso nos apoyó el grupo DIDES de la Facultad de Educación de la Alma Mater, con una metodología llamada PRACCIS para transmitir el conocimiento a la comunidad”, contó el ingeniero.

Actualmente se llevan a cabo otras iniciativas en la zona conjuntamente entre diferentes grupos. Con el Grupo de Investigación en Gestión Ambiental —GIGA—, están sembrando una planta africana conocida como La Moringa, para usarla en potabilización de agua; también desarrollaron un concentrador de luz solar, llamado SODIS, sobre el cual se ubican botellas plásticas transparentes para que con la luz del sol se desinfecte el agua, acabando con la microbiota. Y, con el grupo GAIA, se ubicaron equipos climatológicos en la Ciénaga para monitorear temperatura, viento, humedad, radiación solar y lluvia, y relacionarlos con el cambio climático.

La creatividad al servicio de la sociedad
La experiencia y los resultados de este proyecto, el impacto de sus hallazgos para la comunidad de Ayapel y las nuevas propuestas para mitigar el daño ambiental en la Ciénaga, serán presentados por los investigadores y representantes de Corpoayapel como parte de la reprogramación del Encuentro de Extensión Universitaria 2013.


ORIGINAL: Universidad de Antioquia
por Diana Isabel Rivera - Vicerrectoría de Extensión
30 de Septiembre de 2013

martes, 21 de mayo de 2013

Evaluación de la concentración de mercurio en diversas marcas de atún enlatado comercializadas en la ciudad de Cartagena de Indias

ORIGINAL: El Espectador
Juan Manuel Sánchez Londoño

Trabajo de grado 
Evaluación de la concentración de mercurio en diversas marcas de atún enlatado comercializadas en la ciudad de Cartagena de Indias  

presentado como requisito parcial para optar al título de:
Magíster en Toxicología
Director: Ph.D. Jesús Tadeo Olivero Verbel
 
Grupo de Investigación:      Grupo de Química Ambiental y Computacional de la Universidad de Cartagena
Universidad Nacional de Colombia
Facultad de Medicina
Departamento de Toxicología
Convenio Universidad de Cartagena
Cartagena de Indias, D. T. y C ., Colombia
2011
Resumen
41 muestras de atún enlatado en agua de cuatro marcas comerciales (A-D) fueron obtenidas de la ciudad de Cartagena de Indias, con la finalidad de evaluar su concentración de mercurio total (T - Hg).

Los niveles de T-Hg fueron medidos empleando un analizador de mercurio DMA-80.
Las concentraciones de T-Hg en las muestras de atún variaron entre 0.09 y 2.59 ppm.  (0.86 ± 0.09 ppm)

La marca D, presentó el valor promedio más alto ( 1.35 ± 0.23 ppm), seguida de las marcas A, (1.14 ± 0.14 ppm), B (0.57 ± 0.12 ppm) y C (0.31 ± 0.05 ppm).

34 % de las muestras analizadas excedió el límite máximo de mercurio establecido por la legislación colombiana (1 ppm), y el 59 % de las mismas sobrepasó los niveles reco mendados por la OMS (0.5 ppm).

Los resultados sugieren que el consumo de atún enlatado en la ciudad de Cartagena representa un riesgo moderado para la población en general en términos de exposición a mercurio.

Sun embargo, los grupos vulnerables (niños, mujeres embarazadas, personas con problemas cardíacos y aquellas que buscan beneficios dietéticos y cardiovasculares) deben limitar su consumo, ya que el riesgo es elevado para estos grupos.

Por tanto, el monitoreo constante de los niveles de mercurio en estos alimentos debe implementarse para garantizar la salud de la población.

domingo, 12 de mayo de 2013

'Colombia no está preparada para la locomotora minera'

ORIGINAL: El Espectador
Por: Viviana Londoño Calle 
6 Mayo 2013

La más completa investigación hecha por la Contraloría General 

Mientras la extracción de un gramo de oro implica gastar hasta 1.060 litros de agua, para producir arroz, papa o leche en la misma cantidad, se utilizan menos de 2 litros. 


Hace dos semanas, el ministro de Minas y Energía, Federico Renjifo, anunció que el Gobierno planea abrir las puertas a nuevas solicitudes mineras a finales de este mes. Según el ministro, hay notorios avances en la depuración de los títulos y el país estaría preparado de nuevo para permitir nuevas exploraciones.

Sin embargo, la más reciente investigación de la Contraloría General, que revela una completa radiografía de esta actividad en el país, advierte que más allá de la depuración de los títulos mineros otorgados hasta ahora (19.000 según el Ministerio de Minas), hay una serie de complejos retos con pocos los avances, que habría que resolver antes de reactivar la titulación minera, según el ente de control.

Uno de esos desafíos tiene que ver con las implicaciones ambientales de la minería de oro y de carbón a gran escala. El Espectador conoció el libro ‘Minería en Colombia. Fundamentos para superar el modelo extractivista’ que será presentado este lunes en la tarde y que confirma lo que vienen advirtiendo los expertos en medio ambiente, desde que el país se subió en la locomotora minera: los efectos ambientales por la extracción de estos materiales son serios, evidentes y además irreversibles.
  • La generación de grandes cantidades de residuos, 
  • la desaparición y contaminación de las aguas y del aire, 
  • la pérdida del suelo y de la biodiversidad, 
son sólo algunos de los costos ambientales que representa la minería a gran escala, de acuerdo con la investigación.

Cifras de Catastro y Registro minero señalan que de los títulos otorgados en Colombia, el 43% es para la explotación de oro y el 25% para carbón. Estos dos materiales terminan en países extranjeros: el 99% del oro extraído es para exportación y lo mismo sucede con el 95% del carbón. Para la Contraloría, además de representar fuertes daños ambientales, se trata de un modelo que “no genera encadenamientos productivos y no dinamiza directamente la economía”.


Julio Fierro, uno de los investigadores del capítulo ambiental insiste en que “la apuesta de desarrollo económico basada en la minería permea todas las decisiones del Estado y el país no tiene la capacidad ni la fortaleza institucional”. Además –según el experto- preocupa la absoluta desaparición del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible en la discusión del tema minero.

Minería vs agua
Extraer un gramo de oro implica gastar hasta 1.060 litros de agua. La misma cantidad de arroz, de papa o de leche se puede producir con menos de dos litros. Estos datos, que recoge la investigación, advierten sobre el alto consumo de agua para la actividad minera y la eventual competencia con la producción de alimentos. A esto se suma la contaminación de las aguas por mercurio o cianuro, utilizados para separar el oro de los minerales y por residuos tóxicos que acompañan los desechos mineros.

Consumo de Agua por Actividad
De acuerdo con el documento, “los yacimientos de extracción se caracterizan por contener oro en muy bajas concentraciones, lo cual implica la generación de grandes volúmenes de residuos”. Buena parte de estos residuos terminan contaminando las aguas y el ambiente y representando un riesgo para la salud pública. Por cada gramo de oro se pueden generar 
  • 40 gramos de arsénico, 
  • 10 gramos de cromo, 
  • 170 gramos de plomo y 
  • 50 gramos de zinc (ver gráfico).
Para la Contraloría, “un modelo de desarrollo basado en la extracción de minerales e hidrocarburos puede causar un impacto aún más fuerte debido a la contaminación de aguas y suelos, en particular en la zona de laderas andinas, poniendo en riesgo no sólo la diversidad, sino también la soberanía alimentaria, pues las especies químicas tóxicas liberadas pueden permanecer por muy largo plazo (decenas de miles de años) disponibles en el ambiente”. 

El mapa minero del país muestra –de acuerdo con los investigadores- que “los principales proyectos mineros de carbón están en zonas con alta susceptibilidad a la desertización y los de oro se ubica en zonas de alta montaña, fundamentales en la preservación de la oferta hídrica”.

Millones de residuos
Ciudades como Bogotá, Buenos Aires o Río de Janeiro generan alrededor de dos millones de toneladas de residuos al año. Un proyecto de minería de oro a gran escala puede generar en el mismo período hasta 70 veces más residuos y en el caso de carbón, hasta 12 veces más deshechos. 

Aún así, los efectos que en el largo plazo representan estos materiales no están contemplados en la normatividad. ¿Quién responde entonces?

MInerales tóxicos tras el oro.
Según datos de la investigación, de los 1.997 títulos para la explotación de metales reportados en 2010, sólo 194 de ellos contaban con licencia ambiental. Así las cosas, es evidente que será el país y no las empresas las que tendrán que responder por los pasivos ambientales a largo plazo.

La debilidad de las licencias ambientales
La reglamentación ambiental en Colombia no ha sido ajustada para prevenir, mitigar, corregir o compensar los impactos generados por la minería”, así define el documento de la Contraloría el débil control ambiental de los proyectos mineros en el país. Una de las falencias tiene que ver con las licencias ambientales: pese a que deberían ser la carta de navegación para que cualquier proyecto garantice los mínimos impactos, sólo son requeridas durante la etapa de explotación.

Mientras no tienen licencia –sin embargo- los proyectos adelantan vías, túneles, talas y diferentes actividades que aunque representan un claro impacto no tienen ningún tipo de control. Otro de los aspectos frente a los que llama la atención la investigación tiene que ver con la información que manejan las instituciones frente al tema minero. Todos los datos -incluso el estudio de impacto ambiental- lo proporcionan las mismas mineras. A la debilidad institucional se suma además la deficiencia de conocimientos técnicos y científicos frente a la extracción de minerales.

Entre las conclusiones de la investigación se destaca que el modelo actual de minería es una apuesta arriesgada que no incorpora los impactos ambientales. Según Fierro, “hay una apuesta económica por encima de todas las reglamentaciones ambientales, étnicas, tributarias y de ordenamiento territorial. Es una apuesta sin soportes y todos estos impactos sociales y ambientales no han sido tenidos en cuenta”.

Lo que implica explotar oro y carbón
Para los investigadores es evidente que los efectos ambientales son sólo algunos de las razones que justifican la declaratoria de una moratoria minera indefinida y la suspensión de los megaproyectos. Mantener cerrada la ventanilla minera, es una de las propuestas hasta que se plantee una nueva política minera que tenga en cuenta “el desarrollo integral, el respeto a la Constitución Nacional, la observancia de los derechos fundamentales de los ciudadanos”.

Esta tarde, la investigación, que recoge además otros temas gruesos como la renta minera, la normatividad de esta actividad y su relación con el conflicto armado, estará en manos del Ministerio de Minas y Energía, del de Ambiente, de los Congresistas y de todas las entidades de las que depende el futuro de la minería en el país.

Luis Jorge Garay, coordinador de la investigación es enfático al respecto: “lo que mostramos es que Colombia no está preparada para desarrollar una industria minera necesaria bajo criterios de respeto de los derechos, de conservación del medio ambiente y desarrollo integral”. Para Fierro, es claro que no debe haber minería en lugares ricos en biodiversidad y en cuencas frágiles y debe prohibirse en zonas de conflicto. “Si uno se imagina ese mapa, muy probablemente este no sea el país adecuado para basar su desarrollo en la minería”. 

Oro y mercurio.
Por: Viviana Londoño Calle

domingo, 28 de abril de 2013

Qué peligro, mercurio en el atún

ORIGINAL: Semana
27 abril 2013

Un estudio de la Universidad Nacional alertó sobre la presencia de mercurio en el atún y preocupó a muchos. La razón es que este metal es muy tóxico, muy difícil de controlar y la minería lo emite por montones.

La minería, sobre todo la ilegal y la informal, ha convertido a Colombia en el principal emisor de mercurio en América, muy por encima de países como Brasil, Perú o Ecuador.
La semana pasada un estudio de la Universidad Nacional que registró presencia de mercurio en el atún enlatado causó gran controversia. La investigación, realizada como tesis por un estudiante de la maestría de Toxicología, demostró niveles por encima de lo permitido de esa sustancia en marcas comerciales adquiridas en 12 supermercados de Cartagena.

El Invima, la entidad que certifica las condiciones sanitarias de los alimentos, reaccionó de inmediato y afirmó que no existe riesgo para la salud por el consumo de atún enlatado en Colombia. El anuncio del Invima tranquilizó a los consumidores, pero el debate alrededor del atún dejó en evidencia que el problema del mercurio es mucho más grave de lo que hasta ahora se creía.

El mercurio no tendría que levantar mayores alertas sino fuera por la minería ilegal e informal, que según Naciones Unidas produce el 35 por ciento de las emisiones de esta sustancia en el mundo. Por cuenta de este fenómeno Colombia es el país con mayor contaminación por mercurio en América, según la organización Mercury Watch. Se estima que el país emite 180 toneladas anualmente, una cifra bastante alta, pues es el doble de la de Perú (70), el triple que la de Ecuador (50) y cuatro veces mayor a la de Brasil (45), que es ocho veces más extenso en territorio. 

La preocupación por el mercurio se debe a que es una sustancia muy tóxica. Según la Organización Mundial de la Salud esta “entra a la cadena alimenticia por el consumo de agua y pescado contaminado”. Puede atacar el corazón y el sistema circulatorio y si es ingerido regularmente puede producir falla renales, neurológicas, respiratorias e incluso la muerte. Es más peligroso en el embarazo, pues puede afectar el desarrollo del cerebro del feto y tener efectos negativos en la función cognitiva, la memoria, la atención y el habla de los niños.

Prevenir que el mercurio llegue a los ríos y mares es una misión imposible mientras sea legal y de venta libre. Hoy está prohibido que se vierta a los ecosistemas, pero ese es un tema muy difícil de controlar frente a las 9.000 explotaciones mineras ilegales que registra el país y ante las legales que todavía la utilizan. En enero, Colombia firmó con 140 países un tratado para prohibir gradualmente el uso del mercurio, pero cumplir con sus compromisos no ha sido fácil. 

El Congreso estudia un proyecto de ley presentado para reducir su uso por el presidente de la Cámara, Augusto Posada, pero está enredado en el Capitolio. Y aunque el ministro de Minas, Federico Renjifo, propuso restringir su importación, su iniciativa no ha tenido respuesta. 

La locomotora minera tiene en la lucha contra el mercurio una de sus grandes talanqueras. Hoy son muy pocos los países que permiten esta sustancia. La Unión Europea y Estados Unidos incluso prohibieron su exportación. El tema hace parte de la agenda global pues se sabe que lo que se vierta en el río San Juan en el Chocó puede llegar hasta el Ártico. Si el Congreso aprueba el proyecto contra el mercurio, Colombia habrá dado un paso muy importante para esa causa. 


miércoles, 12 de diciembre de 2012

A Heavy Metal Filter with a Sustainability Twofer

ORIGINAL: Clean Technica

Just in time for the final installment of the Twilight vampire saga, a team of researchers from the University of Delhi is developing a filter made of garlic and onion, to clean up arsenic, cadmium, iron, lead, mercury, and tin. The process could be used to treat industrial effluent at factories, and it could also join the growing bioremediation toolkit for cleaning up polluted sites. As for its application as a discouragement to vampires, that looks fairly promising, though apparently some vampires harbor more disaffection for garlic than others.

Image (cropped): Garlic by photofarmer
Researchers are already beginning to look into food-related substances like lactate, bananas and vitamin B12 as a sustainable means of neutralizing toxic substances in soil, also known as “green remediation.”

Green remediation presents a marked improvement over conventional “remediation,” which used to involve either capping a site and letting the contaminants fester under the cap, or digging out tons of contaminated soil and trucking it to a landfill where it would also fester.
The Delhi University process is of particular interest because it involves a double dose of re-use.

The filter itself consists of waste biomass — namely, the leftovers from processing garlic and onions at food canneries. The biomass absorbs as much contaminants as it can handle, and then nitric acid is applied to separate the metals into another vessel. The filter can then be reused all over again.

The process depends on achieving an efficient pH of 5, and so far the researchers have found that this can be achieved under a relatively low temperature of 122 degrees Fahrenheit.

Using food production waste to make a reusable filter is good enough. To ice the cake, once the filter has outlived its usefulness as a contaminant-trapper, it can be slipped into the food waste stream as feedstock for biofuel refineries.

Commercial scale food waste biofuel is still in the development phase, but a pilot food waste biorefinery in Germany looks promising. So, let’s call this a sustainability threefer.

More and Better Green Remediation
The Delhi team isn’t alone in its quest to turn a vampire remedy into a bioremediation tool. In Bulgaria, a team of researchers is experimenting with on-site plantings of garlic and grasses to absorb contaminants.

The use of plantings in green remediation is a whole ‘nother ball of wax, since it can involve perennial grasses, shrubs and fast-growing trees like poplar, all of which can double as biofuel crops.

If garlic joins the green remediation/biofuel club, that gives you the fuel of the future: it’s sustainable, and it keeps vampires off your car, too.

Follow me on Twitter: @TinaMCasey




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jueves, 29 de noviembre de 2012

MESSENGER Finds New Evidence for Water Ice at Mercury's Poles

ORIGINAL: NASA
11.29.12

Mercury's North Polar Region Acquired By The Arecibo Observatory

A Mosaic of MESSENGER Images of Mercury's North Polar Region


Permanently Shadowed Polar Craters


New observations by the MESSENGER spacecraft provide compelling support for the long-held hypothesis that Mercury harbors abundant water ice and other frozen volatile materials in its permanently shadowed polar craters. 

Three independent lines of evidence support this conclusion: the first measurements of excess hydrogen at Mercury's north pole with MESSENGER's Neutron Spectrometer, the first measurements of the reflectance of Mercury's polar deposits at near-infrared wavelengths with the Mercury Laser Altimeter (MLA), and the first detailed models of the surface and near-surface temperatures of Mercury's north polar regions that utilize the actual topography of Mercury's surface measured by the MLA. These findings are presented in three papers published online today in Science Express

Given its proximity to the Sun, Mercury would seem to be an unlikely place to find ice. But the tilt of Mercury's rotational axis is almost zero — less than one degree — so there are pockets at the planet's poles that never see sunlight. Scientists suggested decades ago that there might be water ice and other frozen volatiles trapped at Mercury's poles. 

The idea received a boost in 1991, when the Arecibo radio telescope in Puerto Rico detected unusually radar-bright patches at Mercury's poles, spots that reflected radio waves in the way one would expect if there were water ice. Many of these patches corresponded to the location of large impact craters mapped by the Mariner 10 spacecraft in the 1970s. But because Mariner saw less than 50 percent of the planet, planetary scientists lacked a complete diagram of the poles to compare with the images. 

MESSENGER's arrival at Mercury last year changed that. Images from the spacecraft's Mercury Dual Imaging System taken in 2011 and earlier this year confirmed that radar-bright features at Mercury's north and south poles are within shadowed regions on Mercury's surface, findings that are consistent with the water-ice hypothesis. 

Now the newest data from MESSENGER strongly indicate that water ice is the major constituent of Mercury's north polar deposits, that ice is exposed at the surface in the coldest of those deposits, but that the ice is buried beneath an unusually dark material across most of the deposits, areas where temperatures are a bit too warm for ice to be stable at the surface itself. 

MESSENGER uses neutron spectroscopy to measure average hydrogen concentrations within Mercury's radar-bright regions. Water-ice concentrations are derived from the hydrogen measurements. "The neutron data indicate that Mercury's radar-bright polar deposits contain, on average, a hydrogen-rich layer more than tens of centimeters thick beneath a surficial layer 10 to 20 centimeters thick that is less rich in hydrogen," writes David Lawrence, a MESSENGER Participating Scientist based at The Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory and the lead author of one of the papers. "The buried layer has a hydrogen content consistent with nearly pure water ice.

Data from MESSENGER's Mercury Laser Altimeter (MLA) — which has fired more than 10 million laser pulses at Mercury to make detailed maps of the planet's topography — corroborate the radar results and Neutron Spectrometer measurements of Mercury's polar region, writes Gregory Neumann of the NASA Goddard Space Flight Center. In a second paper, Neumann and his colleagues report that the first MLA measurements of the shadowed north polar regions reveal irregular dark and bright deposits at near-infrared wavelength near Mercury's north pole. 

"These reflectance anomalies are concentrated on poleward-facing slopes and are spatially collocated with areas of high radar backscatter postulated to be the result of near-surface water ice," Neumann writes. "Correlation of observed reflectance with modeled temperatures indicates that the optically bright regions are consistent with surface water ice."
The MLA also recorded dark patches with diminished reflectance, consistent with the theory that the ice in those areas is covered by a thermally insulating layer. Neumann suggests that impacts of comets or volatile-rich asteroids could have provided both the dark and bright deposits, a finding corroborated in a third paper led by David Paige of the University of California, Los Angeles

Paige and his colleagues provided the first detailed models of the surface and near-surface temperatures of Mercury's north polar regions that utilize the actual topography of Mercury's surface measured by the MLA. The measurements "show that the spatial distribution of regions of high radar backscatter is well matched by the predicted distribution of thermally stable water ice," he writes. 

According to Paige, the dark material is likely a mix of complex organic compounds delivered to Mercury by the impacts of comets and volatile-rich asteroids, the same objects that likely delivered water to the innermost planet.The organic material may have been darkened further by exposure to the harsh radiation at Mercury's surface, even in permanently shadowed areas. 

This dark insulating material is a new wrinkle to the story, says Sean Solomon of the Columbia University's Lamont-Doherty Earth Observatory, principal investigator of the MESSENGER mission. "For more than 20 years the jury has been deliberating on whether the planet closest to the Sun hosts abundant water ice in its permanently shadowed polar regions. MESSENGER has now supplied a unanimous affirmative verdict.

"But the new observations have also raised new questions," adds Solomon. "Do the dark materials in the polar deposits consist mostly of organic compounds? What kind of chemical reactions has that material experienced? Are there any regions on or within Mercury that might have both liquid water and organic compounds? Only with the continued exploration of Mercury can we hope to make progress on these new questions.


For more information about the MESSENGER mission, visit:
http://www.nasa.gov/mission_pages/messenger/main/index.html and http://messenger.jhuapl.edu/

domingo, 7 de octubre de 2012

El oro envenena la Amazonia

MIGUEL SALVATIERRA / MADRID
08/09/2012

La minería ilegal, en Venezuela, Brasil y sobre todo en Perú, está envenenando selvas tropicales vírgenes y los sistemas fluviales de extensas reservas naturales de la Amazonía.

Una nueva matanza de indios de la zona por mineros ilegales reaviva la inquietud en la zona | Esta actividad y otros bocados al pulmón de la tierra siembran preocupación sobre su futuro

El Gobierno de Venezuela negó con escasa convicción este pasado jueves la presunta matanza de 80 indígenas yanomani al sureste del Estado Amazonas venezolano por parte de mineros ilegales brasileños (‘garimpeiros’). La fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, señaló que “la comisión llevó a cabo un recorrido completo por todas las comunidades del lugar, además de entrevistas realizadas a habitantes de la zona, y en ninguno de los sitios visitados se constató que hubiese ocurrido el hecho".

Sin embargo, pocos creen la versión de Caracas, en particular los dirigentes yanomani y los autores de la denuncia. Según Itirio Hoariwe, vicepresidente de la Organización Horonami Yanomani, “la comisión investigadora no viajó al lugar de la matanza”. Tres testigos relataron que el pasado 5 de julio un helicóptero disparó e hizo explotar la choza circular -el shabono- que daba cobijo a 88 indígenas yanomani de la comunidad Irotatheri. Los testimonios procederían de tres indígenas de la comunidad masacrada que salieron a cazar y que por ello sobrevivieron.

Los ataques de los mineros ilegales de oro no son nuevos. En 1993, 16 indígenas fueron asesinados en la población de Haximú y en 2008 también murieron cinco indígenas en la comunidad de Momoi, intoxicados por el mercurio que se utilizan los ‘garimpeiros’ para la explotación del oro.

La minería ilegal, en Venezuela, Brasil y sobre todo en Perú, está envenenando selvas tropicales vírgenes y los sistemas fluviales de extensas reservas naturales de la Amazonía. Desde 2008, la crisis económica ha empujado a los inversores a buscar en el oro un refugio seguro. Su revalorización ha disparado la búsqueda en los ríos y suelos arenosos.
Foto: El Tiempo
Como sucediera en los ochenta en Brasil, en Sierra Pelada, la zona de desastre desde hace unos años es la región Madre de Dios, en el centro de Perú. La extracción artesanal con la tabla de agua con mercurio hace que cada año 35 toneladas de este mineral altamente tóxico acaben en el fondo de los ríos y aguas freáticas. Y no son solo los efectos contaminantes de los materiales utilizados, la presencia de los mineros -en torno a 50.000- amenaza con causar un daño irreversible a la biodiversidad y las poblaciones indígenas de la zona. Muchos de los núcleos mineros se encuentran en áreas remotas, lejos del alcance de la ley, donde los prostíbulos, las armas, la criminalidad y el alcohol barato están fuera de control.

Situación en Perú
En Perú, al igual que en Venezuela, las autoridades se muestran muy remisas a cortar un fenómeno del que también se benefician. Una quinta parte del total del oro peruano, 175 toneladas, procede esta minería ilegal. A ello se une la dimensión del fenómeno en una región dominada por la pobreza y con escasas oportunidades económicas. La mayor parte de las familias tienen al menos un miembro minero.

Este y otros bocados a la gran masa forestal y biodiversidad de la Amazonía tendrán consecuencias. Este miércoles la revista ‘Nature’ publicó un informe que prevé para la región una reducción de las lluvias de un 12 % para la estación húmeda y un 21 % en la seca para 2050, producto de la reducción de selva y bosque. Un cambio en el equilibrio climático y en la aportación de oxígeno a la atmósfera que tendrá importantes efectos en los regímenes de lluvias de otras áreas, el caudal de los ríos y en la generación de huracanes. También según ‘Nature’, el llamado ‘pulmón del planeta’ comienza a acusar el avance de este cáncer y en breve puede pasar de absorber CO2 a convertirse en emisor neto.

lunes, 17 de septiembre de 2012

'Nuestro oro es verde'

ORIGINAL: El Espectador
Por: Viviana Londoño Calle
2 Sep 2012

Hay por lo menos 22 títulos vigentes

Líderes de cinco municipios del suroeste de Antioquia emprendieron una lucha para evitar que sus territorios se conviertan en minas de oro de multinacionales.

Una de las zonas con mayor potencial agrícola en el municipio de Jardín (Antioquia) está incluida en los títulos entregados para exploración de oro y otros minerales. / Sebastián Ochoa G.

El suroeste de Antioquia está en la mira de grandes multinacionales mineras que quieren extraer oro y otros minerales de ese territorio. Así lo denuncian los habitantes de los municipios de Jardín, Támesis, Jericó, Caramanta y Pueblorrico, y lo confirman los títulos que se han otorgado hasta el momento para exploración.

En noviembre de 2011 los pobladores de Jardín empezaron a ver un helicóptero sobrevolar la zona cargando un extraño instrumento. Se trataba de la aeronave de matrícula HK-4181, de la empresa Helyfly, que cumplía un contrato con la minera Júpiter S.O.M. y su misión era detectar, a través de un magnetógrafo, depósitos de oro y otros minerales en ese territorio. Desde finales de 2010 campesinos de la zona habían sentido los sobrevuelos.

Según datos de Catastro Minero, multinacionales como la Anglogold Ashanti, que es la tercera productora de oro del mundo y que en Colombia tiene activos por casi $200 mil millones, las recién creadas Júpiter S.O.M. y Caramanta Conde Mine y otros particulares tienen planes para la extracción de oro y otros minerales en la zona. Por ahora, la Secretaría de Minas de Antioquia ha entregado 22 autorizaciones para adelantar exploraciones en 39 mil hectáreas, casi la mitad del territorio de las cinco poblaciones.

Sumado a esto, sobre la mesa de las autoridades hay solicitudes para acceder a este permiso, que comprometería casi 100 mil hectáreas más, incluyendo zonas de departamentos aledaños. En concreto, los datos señalan que las intenciones de las empresas van más allá del territorio de los cinco municipios, que suma 83 mil hectáreas

Para los campesinos de la región, buena parte de sus terrenos, dedicados históricamente a la agricultura y recientemente al turismo, corren el riesgo de convertirse en minas a cielo abierto y en inmensos socavones. Su actividad económica ha dependido del café, la panela, el plátano y, en casos como Jardín, de los criaderos de trucha. Por esto, diferentes organizaciones sociales y ambientales, así como varios alcaldes y concejales, han emprendido una carrera para tratar de evitar el arribo de las mineras.

Por ahora todos los títulos están en etapa de exploración y antes de empezar a extraer necesitarán una licencia ambiental. Aunque representantes de empresas mineras como la Anglogold Ashanti o la Solvista coinciden con la versión de la Secretaría de Minas de Antioquia, en el sentido de que los proyectos serán a largo plazo y que la etapa de exploración no supone daños ambientales, la comunidad asegura que varias fuentes hídricas y zonas boscosas han sido impactadas, sin los permisos correspondientes.

El 18 de mayo de este año una decisión de Corantioquia (autoridad ambiental del departamento) les dio la razón: la corporación ordenó la suspensión de las actividades de exploración de la compañía canadiense Caramanta Conde Mine S.A.S. en la zona y dio paso a un proceso sancionatorio en su contra. Según el comunicado oficial de la entidad, “la compañía minera venía haciendo uso del caudal de agua para el proceso de exploración, construía una vía destruyendo grandes cantidades de árboles nativos y un helipuerto, sin autorización previa”.

Para explicar por qué los campesinos se oponen a este tipo de proyectos, Tatiana Rodríguez, investigadora de Censat Agua Viva, señala: “se ha demostrado que la minería a cielo abierto requiere el uso del mercurio y el cianuro, además de grandes cantidades de agua, lo que generaría graves efectos ambientales con secuelas irreversibles”. Debido a que están en la etapa inicial, las empresas no han determinado cómo sería una eventual explotación, pero la minería a cielo abierto es una opción.

Alonso Cardona, de la organización Conciudadanía, opina en sentido similar a Rodríguez: “Las minas competirían por el agua con esas comunidades. Eso sin contar con que estos municipios se encuentran ubicados en una zona de alta amenaza de deslizamientos”. Cardona se refiere a que parte de la región está sobre las fallas del Romeral y Cauca, y los trabajos de minería que exigen excavaciones podrían desestabilizar aún más el terreno.

Además, la propia Corantioquia ha dicho que en esta región hay zonas protegidas que se podrían ver afectadas de ser aprobados algunos proyectos.

Basada en estas razones, y en los impactos sociales que tendría un cambio en la vocación agrícola, la comunidad ha adelantado cabildos, protestas pacíficas, movilizaciones y hasta una vigilia, el 20 de julio en el municipio de Támesis, en la que sus habitantes realizaron diferentes actividades para evitar la llegada de multinacionales a sus pueblos.

A su clamor se han unido también la mayoría de concejales y alcaldes. En Jardín, por ejemplo, el Concejo planea sacar adelante un proyecto de acuerdo municipal que funcione como una barrera contra la gran minería. “Nunca hemos sido mineros. Para nosotros la minería a gran escala sería una desgracia. La esencia del municipio se perdería”, explica el alcalde de Jardín, Álvaro Carvajal. Lo mismo cree el mandatario de Caramanta, Julián Andrés Granada: “Como administración tenemos la obligación de hacer respetar nuestro territorio y los recursos”, posición a la que se suman los alcaldes de Támesis y de Pueblo Rico.

Sin embargo, en otros municipios, como Jericó, la población está cada vez más dividida, como señala León Henao del Cinturón Occidental Ambiental (COA). Quienes apoyan los proyectos mineros aseguran que representarían desarrollo para el pueblo. Según un informe de la compañía, desde marzo de 2011 a marzo de 2012 ha entregado $72 millones a los pobladores. Los aportes van desde balones de fútbol, material para manualidades, como telas, hilos, pinturas y agujas, hasta refrigerios y subsidios de transporte.

Los que se oponen siguen reuniéndose cada 15 días con líderes de los demás municipios para trata de encontrar estrategias que les permitan decir no a la minería.

Claudia Cadavid Márquez, secretaria de Minas de Antioquia, es enfática al respecto: “Una cosa es lo que uno quiere y otra la que la ley permite. Tenemos que hacerles ver a los alcaldes y a la comunidad que la minería está regida por un código. Aunque hay unos instrumentos legales para prohibirla, sólo funcionan en el perímetro urbano; al perímetro rural lo rigen leyes como la 388, que le da la posibilidad a un privado de hacer minería”.

Según Cadavid, de acuerdo con la normatividad vigente, lo único que se puede hacer es “velar por el desarrollo y fomento de una minería responsable para que no ocurran en estos municipios problemáticas como las de otras zonas, como el nordeste de Antioquia”. Las normas al respecto son tan amplias que actualmente un titular puede solicitar hasta 10.000 hectáreas, lo que superaría el área de un municipio como Caramanta que tiene 8.200 hectáreas.

Aunque ninguna de las empresas que buscan hacer minería en estos territorios está infringiendo la ley, los habitantes de Jardín, Támesis, Caramanta, Jericó y Pueblo Rico aseguran que buscarán “que sea tenida en cuenta la tradición, la cultura y la riqueza ambiental de una zona que está a punto de emprender un camino sin retorno”. Así lo explica Daniel Ochoa, habitante de Jardín y miembro de la mesa ambiental del municipio: “¿Cómo apostarle a la explotación del oro sabiendo que nuestro verdadero oro es verde, que nuestra riqueza son el agua, el café, la pasiflora y la flor del magnolio?”.

sábado, 7 de julio de 2012

Al por mayor

ORIGINAL: El Espectador
Por: Alfredo Molano Bravo
1 Jul 2012



Mientras en el Congreso de la República se cocinaba un operativo de fuga constitucional de los parapolíticos, de sus protectores y de sus financiadores, el presidente Santos anunciaba muy orondo, en Río+20, que añadía en números redondos 17 millones de hectáreas a las áreas de reserva estratégica para minería existentes, para un total de 22 millones de hectáreas.

Es decir, cuatro veces más de la superficie dedicada a la agricultura en el país. A su regreso de Río se encontró con que un mamut gigantesco se había entrado a la Casa de Nariño y había vuelto trizas la cristalería, sin que nadie se diera cuenta. El jueves recogió los vidrios y hoy está dedicado a pegarlos uno por uno.

Mientras tanto, miles de mineros grandes y pequeños preparan expediciones para posesionarse de las “áreas de reserva estratégica” situadas en las pocas regiones en que aún se conservan culturas indígenas y negras, matas de monte y selvas, ríos y humedales.


¿Quién va a impedir que esa masa de mineros invada las 22 millones de hectáreas y comience a descapotar, contaminar ríos y caños con mercurio y cianuro, a comprar autoridades indígenas y municipales?


Más aún, cuando lleguen ya estarán allá puntas de guerrilla o comandos paramilitares esperando a los mineros para prestarles el servicio de seguridad.


Las áreas estratégicas para la minería —decretadas por la Resolución 0045 del 20 de junio pasado de la recién creada Agencia Nacional de Minería— se extienden a lo largo y ancho y hondo de los departamentos de Vichada, Guainía, Vaupés, Amazonas y Chocó. Son 202 bloques específicos o polígonos alinderados que pueden ser pedidos en concesión por particulares. (Un par de ejemplos de la precisión con que han sido publicados en el Diario Oficial: Bloque N° 191 en Cumaribo, Vichada: 0.1225 hectáreas —ni siquiera una hectárea—, Bloque N° 96 en Puerto Colombia, Guainía, 28.002 hectáreas). Son áreas donde hay sólidos indicios de la existencia de oro, metales del grupo de los platinoides, cobre, hierro, coltán y minerales asociados, minerales de fosfatos, minerales de potasio, minerales de magnesio, uranio y carbón metalúrgico y térmico. Mejor dicho, todo lo que en el subsuelo existe. La mera publicación de la resolución atraerá a barequeros, mineros de retroexcavadora, draga, dragueta, manguera y, claro está, geólogos, abogados, ingenieros y políticos a sueldo de las grandes multinacionales de la minería, con el objeto de catear, explotar y defender los bloques.


La resolución es un acto administrativo que de hecho afecta a la gran mayoría de comunidades negras e indígenas del país y, por tanto, supone la consulta previa. Norma que, por supuesto, se birló.

En los 22 millones de hectáreas el Gobierno —tan ajeno a la corrupción— piensa transformar la feria de concesiones con cédula, según palabras del ministro de Minas, por rondas mineras a las que, como es bien sabido, sólo podrán asistir las grandes empresas que puedan cumplir con las exigencias de una “minería sostenible”. ¿Podría explicar el Gobierno cómo hacer para al mismo tiempo que de una mina se saca oro, se mete? Y, para completar, la minería debe ser “amigable”. Del Gobierno, sin duda.

Si bien esos bloques no están dentro de zonas mineras indígenas, según se lee —en pésimo castellano—, nada impide que una multinacional china, digamos, firme con un resguardo indígena —o con su capitán— una especie de consorcio para la explotación de coltán, donde los indígenas tengan el 1% de participación en la empresa. Esa sociedad haría de hecho legal la explotación y aseguraría el resultado de la consulta.

Más allá del destrozo ambiental que traerá la minería “sostenible”, lo que nunca se podrá remediar es la división de las comunidades indígenas y negras, la compra de consultas, la corrupción de capitanes, a imagen y semejanza de lo que ha hecho el Gobierno con el Congreso, el Congreso con las cortes y las cortes con el Gobierno



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martes, 22 de mayo de 2012

Oro del Amazonas (Amazon Gold)

ORIGINAL: Amazon Gold Film




Narrado por ganadores del Oscar, Sissy Spacek y Herbie Hancock, Amazon Gold es el relato inquietante de un viaje clandestino que da testimonio de la destrucción apocalíptica de la selva en la búsqueda del oro extraído ilegalmente. El resultado de la devastación que tendrá consecuencias a escala mundial. Dos periodistas que normalmente cubren la guerra y los derechos humanos viajan a lo largo de los problemas del  Río Madre de Dios de Perú para revelar el desenlace salvaje de la selva virgen. Los hombres se guían por el biólogo y el activista peruana del medio ambiente, Enrique Ortiz, que está calificado especialmente para señalar la explotación desenfrenada de la tierra por beneficio menor. El director Reuben Aaronson, utiliza sus habilidades en español para preguntar a mineros locales que están dispuestos a juntar el dinero suficiente para iniciar un negocio o alimentar a su familia, sin darse cuenta de las consecuencias para su salud y su patria. Árboles vulnerables, de más de mil años de antigüedad, así como innumerables especies de plantas, animales e insectos, conocidos y desconocidos, son víctimas de la aniquilación. Un animado Agouti surge a la vida para contar la historia de su ecosistema, como la única especie que abre la nuez de Brasil para la repoblación de los árboles del bosque ápice. La valiosa selva amazónica no sólo es despojada de la vida, sino también envenenado con mercurio para siempre, un subproducto de las prácticas de minería ilegales. Van quedando el rastro de una estela de imágenes casi surrealistas de belleza extraordinaria, una vez se va convertiendo en desierto infernal, Amazon Gold reafirma que el derecho de la selva tropical de existir como un repositorio de la diversidad biológica no tiene precio y no como los restos tóxicos de la codicia del hombre por el oro.

sábado, 21 de abril de 2012

Esa minería ilegal que acaba ríos y tierras de Antioquia

ORIGINAL: El Colombiano 
POR LEON J. SALDARRIAGA LÓPEZ
22 de abril de 2012

Sobrevuelo en El Bagre sobre 45.000 hectáreas para comprobar el tamaño y la gravedad de los daños. 
Esa minería ilegal que acaba ríos y tierras de Antioquia
Paisajes como de "otro planeta" son los que deja ver la superficie del Bajo Cauca en zona minera. FOTO JAIME PÉREZ

Esa minería ilegal que acaba ríos y tierras de Antioquia
En la región se consumen 60 de las 80 toneladas de mercurio que devora la minería del país. FOTO JAIME PÉREZ

Esa minería ilegal que acaba ríos y tierras de Antioquia
Casi sobre las piedras, empiezan a emerger algunos ejemplares de acacia en áreas recuperadas. FOTO JAIME PÉREZ

Esa minería ilegal que acaba ríos y tierras de Antioquia
Con cultivos de acacia se han recuperado 5.200 hectáreas. FOTO JAIME PÉREZ


La vista panorámica desde el helicóptero, permite apreciar el impacto de la degradación que dejan las máquinas que escarban la tierra, los hombres que las manipulan y las 60 toneladas de mercurio que se consumen por año en la subregión del Bajo Cauca, y que van a parar al agua, el aire y el suelo.

Todos los matices de colores que guardan las entrañas de la tierra, desde un café pálido hasta un marrón intenso, se pueden observar después del proceso de explotación desaforada de la naturaleza para saciar la sed de oro en uno de los territorios más ricos del mineral en Antioquia.

El agua utilizada en el proceso, que se acumula en lagos artificiales crecidos por las lluvias de abril, da un tono azul turquesa por efecto de los químicos, en contraste con el color pantano del caudal del río Nechí que atraviesa la zona y recoge todos los venenos a su paso. El escenario es El Bagre y el paisaje de un desierto en formación, no puede ser otro, si se tiene en cuenta que las autoridades ambientales estiman que en la zona hay unas 480 explotaciones mineras ilegales, de las cuales se derivan 50.000 empleos.

Por su ilegalidad no cumplen las normas ambientales que ayudarían a mitigar el arrasamiento que hoy se exhibe, como quiera que en la subregión hay 45.000 hectáreas intervenidas por la minería de aluvión, y de ellas, según Corantioquia, hay 35.297 hectáreas degradadas.

Temen impacto social
¿Y por qué la debilidad para actuar? El director general de Corantioquia, Luis Alfonso Escobar, explica que la situación más repetida es el ejercicio de la actividad en un lugar donde no se es propietario del título, ante lo cual el dueño legítimo debe solicitar al alcalde respectivo que haga la restitución o el amparo del bien.