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miércoles, 28 de agosto de 2013

La gran Titanoboa recorre el mundo

ORIGINAL: El Colombiano
Por Ramiro Velázquez Gómez
4 de abril de 2012

Una réplica, película y videojuegos reconstruyen la mayor serpiente del planeta que habitó en Colombia.
A 60 millones de años de haber desaparecido asombra al mundo. Lo hizo ya en Nueva York, sigue en Washington y se paseará por otras regiones. Hasta a Colombia, su casa, vendrá.

Se tragaba cocodrilos, enormes tortugas, lo que encontrara a su paso en ese antiguo y tupido bosque sudamericano: La Guajira.

Titanoboa cerrejonensis cobró vida. Esta serpiente, la más grande que jamás existió sobre la Tierra, de casi 15 metros y 1.250 kilos, se paseó por la Gran Estación Central en Nueva York, donde sorprendió a los visitantes. "¿Era un animal, un animal real? ¡Es enorme!" balbuceó Chris Wood citado por Jennifer Welsh en LiveScience.

Sí, esta enorme serpiente volvió a la vida. Hallada por un grupo de científicos del Smithsonian Tropical Research Institute en la mina de El Cerrejón, equipo encabezado por el colombiano Carlos Jaramillo , fue mostrada al mundo en un artículo en la revista Nature en febrero de 2009.

En ese rico yacimiento fosilífero donde se han encontrado otras enormes criaturas que vivieron en el Paleoceno medio a tardío, se halló una vértebra cloacal casi completa y decenas de otras vértebras y costillas de la enorme criatura.

Ahora, el Museo Smithsonian de Historia Natural la recreó. No solo mediante descomunales modelos, uno de ellos tragándose un cocodrilo, sino que produjo una película que es presentada en el canal del Smithsonian.

El trabajo continúa
"Todo esto es parte de nuestro trabajo", dijo Jaramillo al periódico. "El Smithsonian hizo una película cuya premiere fue el miércoles 28, junto con una exhibición de Titanoboa que estará en el Museo de Historia Natural en Washington por varios meses, y luego viajará a varios museos en el mundo".

La serpiente de El Cerrejón va más allá. También se publicó un extenso artículo en el Smithsonian Magazine sobre la manera como se hallaron los restos, se creó un videojuego para iphone y ipad (se llama Titanoboa) y juguetes y hasta dulces con su forma, dijo Jaramillo, geólogo de la Nacional y doctor de la Universidad de Florida.

La película, Titanoboa Monster Snake, también será presentada en Colombia, en unión con Maloka y el Instituto Von Humboldt. Se está subtitulando en español para que pueda ser proyectada en aquel auditorio. "Espero que en algún momento en abril".

Entre la bruma de una selva muy húmeda, Titanoboa se mueve con rapidez para sumergirse en el agua, donde quieta detrás de la flora marina espera. Un enorme cocodrilo se acerca y el movimiento ágil de la serpiente no le permite escapar. Una escena de la película que recrea esos ambientes cálidos de hace 58 a 60 millones de años en una Tierra en la que las concentraciones de dióxido de carbono eran cinco o seis veces mayores que las actuales, calentando el aire de tal manera que esta serpiente, de sangre fría, pudo encontrar las condiciones adecuadas para alcanzar semejante tamaño.

Titanoboa, la serpiente monstruo, la antigua habitante de El Cerrejón y La Guajira, camina de nuevo.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Cinco gomosos revelan magia de nuestra fauna

ORIGINAL: El Colombiano
POR JUAN CARLOS VALENCIA GIL
4 de noviembre de 2012

Juan Sánchez fotografió los halcones que sobrevolaron la reserva San Sebastián La Castellana esta semana. FOTOS DONALDO ZULUAGA

En Envigado, Aburrá Natural registró tigrillos lanudos y hasta un ocelote. Juan Sánchez habló del inventario que, por pasión, viene haciendo este grupo de amigos.


Tras recorrer miles de kilómetros, la bandada de más de 500 halcones migratorios sobrevoló la reserva San Sebastián La Castellana, en límites de Envigado con El Retiro, y se fue hacia el Valle de San Nicolás. Una prueba más de que la zona, a media hora de Medellín, es santuario de fauna y flora silvestres.

En los últimos días se hizo más visible, en parte por el trabajo de Aburrá Natural, un grupo de enamorados de la naturaleza que, por iniciativa del biólogo Carlos Andrés Delgado Vélez, desde 2010 viene inventariando la fauna diversa que rodea a Medellín. Descubrió un ocelote y tigrillos lanudos, entre otras rarezas.

Al líder se unieron sus amigos Juan David Sánchez, Sebastián Botero y Andrés Arias, también biólogos de la Universidad de Antioquia, y su hermano Juan David. Además, primos y conocidos que registran nuestra biodiversidad.

Mientras Carlos estudia un doctorado en Australia, sus compañeros exploran y le envían información para publicarla en www.aburranatural.org.

Emocionado por los halcones que llegaron de Norteamérica a refugiarse del invierno, Juan David Sánchez habló sobre su aventura.

¿Para qué sirve esta labor?
"Para conocer el entorno y la biodiversidad y apropiarse de ellos, así como lo hacemos con la cultura y el conocimiento tradicional. Son implicaciones de estar en un país megadiverso: no solo es aprovechar el recurso natural sino conocerlo, administrarlo y conservarlo hasta donde sea posible. También sirve para educación y recreo".

¿Solo visitan esta reserva?
"Para muestreo, sí, pero hemos ido a más sitios del Aburrá. Estuve en el alto San Miguel (Caldas), donde nace el río Medellín, y encontré especies interesantes. Trabajamos sobre todo fauna silvestre y nuestro fuerte es el estudio de los mamíferos".

¿Qué especies han registrado?
"Unas que creíamos extintas localmente, por urbanización y tráfico motorizado: guaguas de montaña, carnívoros como tairas, zorros, varias especies de tigrillos que indican que puede haber poblaciones en estos bosques. Nos sorprendió registrarlos vivos, porque había registros de atropellamientos. Y hay gran riqueza de aves: tucanes, cacique candela y gran cantidad de colibríes y gralarias".

¿Cuál los sorprendió más?
"Encontramos caca y huellas de ocelote, el tigrillo más grande de Colombia. La cámara automática cogió parte de su lomo y cola. Sorprende más que el tigrillo lanudo porque es más grande, requiere más territorio y no se tenían evidencias recientes en el Aburrá. Podría haber felinos no solo en la reserva, sino en La Romera y el alto de San Miguel (sur del Aburrá), lo que hace el complejo más grande que las 280 hectáreas de San Sebastián. El Romeral (San Antonio de Prado), que conecta con Padre Amaya y con la serranía Las Baldías (San Félix), contiene varias especies, sin descartar unas más grandes que eventualmente lleguen, como pumas o venados".

¿Qué quieren encontrar?
"Yaguarundi, comadreja, que algunos han filmado en El Poblado y Robledo, y un primate al que le llaman marteja o mono nocturno. En la U. de A. y El Poblado hay otros primates, como el tití gris, que vivía en el cañón del río Porce y podía llegar al Aburrá. Pero los que resultan, así como guacamayas, pueden ser de liberaciones o que se vuelan por tráfico ilegal".

¿Las cámaras no transgreden los hábitats?
"No, porque es método indirecto, no invasivo. No hay que capturar individuos. Cámaras no les molestan. Esta reserva está diseñada para que la gente venga".

¿Cuál es el mayor logro de Aburrá Natural?
"Recopilamos información y hemos publicado notas científicas. Adicionalmente, la gente visita Aburrá Natural y comenta, lo que es un logro en divulgación y apropiación de la biodiversidad".

40 notas han publicado estos apasionados por la biodiversidad en www.aburranatural.org.

PARA SABER MÁS

UNA TAREA NO DEL TODO TRANQUILA
En la reserva San Sebastián, los miembros de Aburrá Natural no han tenido problemas. 

Sin embargo, en otras regiones de Antioquia sí han corrido riesgos, incluso con grupos armados ilegales. 

En su labor es importante el respaldo académico del Grupo de Mastozoología (que estudia los mamíferos) de la Universidad de Antioquia, dirigido por el peruano Sergio Solari, quien los ha asesorado en la escritura de artículos.

¿QUÉ SIGUE?

LE PRESENTARON UN PROYECTO AL ÁREA
Juan David y sus amigos biólogos le presentaron un proyecto al Área Metropolitana para inventariar los mamíferos de varias zonas del Aburrá, incluso dentro de Medellín, como el cerro El Volador. 

Harían muestreos espaciales y temporales con el objetivo de que la investigación motive educación y conservación. 

El plan es seguir con la exploración de la ladera occidental, desde San Antonio de Prado hasta conectar con San Félix. Hasta el momento, la financiación del trabajo ha corrido por cuenta de ellos.

EN DEFINITIVA
Aburrá Natural es un grupo de amigos que, por gusto, documenta la biodiversidad que rodea a Medellín y su área metropolitana. Tigrillos, tairas y hasta frailejones están entre rus registros.

martes, 23 de octubre de 2012

Reminiscencia de Mutis

por Elizabeth Cañas - Vicerrectoría de Investigación

Ricardo Callejas, biólogo de la Alma Máter y uno de los líderes de la investigación “Flora de Antioquia: catálogo de las plantas vasculares”, cuenta por qué ese trabajo recibió mención de honor en los Premios Alejandro Ángel Escobar. 

Flor puya, una de las especies que hace parte de este inventario. Foto:David Ocampo
La pasión de Callejas

El diagnóstico no es alentador. Cuando José Celestino Mutis exploró la flora de la Nueva Granada —cuenta Ricardo Callejas Posada—, Antioquia conservaba, probablemente, el 90 por ciento de sus bosques. Ahora, tras 220 años, se han deforestado 4 millones de hectáreas de las 6 millones 500 mil que componen el departamento. Muchas especies ya no existen.

En el mapa de la vegetación antioqueña, tampoco se identifican claramente los bosques secundarios y primarios, de los que se deforestan 29 mil hectáreas al año. Ese hecho, nos da el deshonor de ser el área política de Suramérica que más deforesta por año, según afirma Callejas.

"Por eso la urgencia de este catálogo, para generar pertenencia sobre el verde y la flora de Antioquia, que serán fundamentales para las generaciones capaces de reflexionar sobre los recursos que tenemos. Son libros de contenido académico, pero en los 2 tomos de este trabajo, incluimos uno especialmente para conocer detalles de este departamento, de sus características, porque lastimosamente no sabemos de nuestra zona”, dijo.

Según Callejas Posada —profesor de la Universidad de Antioquia quien en compañía de Álvaro Idárraga Piedrahíta lideró la investigación—, esa es la gran razón de la investigación científica Flora de Antioquia, catálogo de las plantas vasculares, recientemente distinguida con mención de honor en la categoría Ciencias Naturales y Exactas en los Premios Alejandro Ángel Escobar, entregados por la Fundación que lleva ese mismo nombre.

El estudio demandó 26 años de investigación, la mitad de éstos dedicados a recorrer más del 90 por ciento del territorio de Antioquia. Es el primer listado de una flora en Colombia y representa un esfuerzo científico que estuvo liderado por biólogos de la Universidad de Antioquia, entre ellos la profesora Lucía Atehortúa, visionaria de este periplo por la naturaleza paisa.

Los investigadores contaron con el apoyo del Jardín Botánico de Missouri, el respaldo inicial de la National Geographic y el ‘madrinazgo’ de una decena de instituciones del departamento, entre ellas la Universidad de Antioquia. Además, a través de este estudio, dijo el profesor Callejas, se gestó la formación de 30 estudiantes de taxonomía.

El producto de todo este trabajo es un inventario de cerca de 10 mil especies, aunque seguirá aumentado, pues aún falta caracterizar otras más. En su construcción participaron unos 60 expertos que analizaron las características de las plantas vasculares, denominadas así porque entre otras características transportan el agua utilizando un tejido especializado que se llama xilema.

Pasión verde
Callejas califica esta investigación como “una reminiscencia de Mutis”. Sin embargo, la diferencia entre ambas expediciones es que la actual se tardó diez años para recopilar la información del 70 por ciento de la flora de Antioquia. La clasificación de los datos, así como la publicación, se tomaron otro tanto. En cambio, el trabajo que Mutis realizó sobre 6 mil especies y que terminó en 1801, apenas se está editando, “pero con demasiada tecnicidad y falta de impacto”, advirtió el biólogo.

Ya en 1940 el botánico Joaquín Antonio Uribe había realizado un estudio semejante que nutrió el texto La Flora de Antioquia, un libro publicado en 1940 por la Gobernación de Antioquia. Al profesor Sigifredo Espinal de la Universidad Nacional también se le reconoce un importante trabajo en este campo.

Así es que Flora de Antioquia, catálogo de las plantas vasculares, es el resultado de una idea que no es original, pero sí logra concretar un producto editorial asequible y sistemático.

Lograrlo demandó mucho más que arduas tareas de curación, clasificación, sistematización, filtración y otras acciones. El profesor Callejas puso su corazón: “uno no puede amar lo que no conoce y las plantas son herramientas para mostrar al mundo la belleza. Ellas nos hablan y ayudan a descifrar la vida. Ellas son mi pasión”.

Esa pasión es la misma con la que comparte la información, con la pretensión de que no se quede en meros datos, sino que se convierta en motivación para desarrollar otras estrategias para el conocimiento de la flora.

Esta investigación está disponible para la consulta gratuita en versión digital. Además, se está entregando la versión física a las bibliotecas de todos los municipios de Antioquia, donde los científicos orientan con charlas y conferencias su contexto y alcance.

jueves, 9 de agosto de 2012

Flora y Bosques de Antioquia. (Expedición Antioquia 2013)


Flora y Bosques de Antioquia
Viernes 10 de agosto de 2012
10:00 a.m.
Sala 3D Parque Explora 
Ricardo Callejas Posada


En el marco de la conmemoración de la independencia del departamento, el Programa de Investigación Expedición Antioquia 2013 invita al lanzamiento de la Cátedra mensual que lleva el nombre del programa, la cual  inciará con el ciclo de Biodiversidad y Recursos Naturales.

A propósito del tema de esta primera cátedra, compartimos el artículo Los hijos de Mutis.





viernes, 1 de junio de 2012

Los hijos de Mutis

ORIGINAL: El Espectador
Por: Angélica María Cuevas
30 Mayo 2012

Antioquia, primero en catalogar su flora

El biólogo Ricardo Callejas narra la travesía que inició hace 26 años, junto a su esposa Lucía Atehortúa, para describir la riqueza vegetal de Antioquia.

El explorador Gordon Mcpherson colectando plantas en Frontino. / Flora Antioquia

Heredaron la osadía de José Celestino Mutis quien, extasiado por la opulenta flora de la Nueva Granada, emprendió en 1783, en los terrenos que luego se nombrarían Colombia, la Expedición Botánica que durante 33 años clasificó más de 20 mil especies vegetales. Mutis y sus exploradores enfrentaron las dificultades de adentrarse en terrenos nunca antes pisados. Recorrieron la selva para saciar su sed de asombro.

Fue la misma motivación que llevó en 1986 a Lucía Atehortúa, botánica e investigadora de la Universidad de Antioquia, a meterse en la cabeza que era inconcebible que la diversa e inexplorada flora del departamento no estuviera descrita detalladamente en ningún documento. Atehortúa acababa de llegar a Medellín después de recibir una beca doctoral del Jardín Botánico de Nueva York (una de las organizaciones más prestigiosas en exploración botánica), donde había desarrollado su curiosidad por la descripción vegetal y la taxonomía. Convocó a su esposo, el biólogo Ricardo Callejas, y a algunos investigadores extranjeros para emprender la aventura a la que le puso un límite de 10 años. Recibió el apoyo del Jardín Botánico de Missouri y $20 millones de Colciencias para iniciar el proyecto Flora Antioquia.

Ya varios exploradores, como Andrés Posada Arango y Joaquín Antonio Uribe a principio y mediados del siglo XX, habían comenzado la recopilación de muestras, pero la hazaña de recorrer un departamento más grande que Costa Rica para colectar y describir las cerca de 10.000 especies vegetales estimadas era una idea más que ambiciosa.

“Estructuró un cronograma de exploraciones con la colaboración de profesores extranjeros y vinculó a los estudiantes. Ella sabía que es una tarea descomunal. Tan sólo la flora de Panamá, que tiene una dimensión similar, había tomado 60 años. Hacerlo en 10 años era imposible”, dice Ricardo Callejas.

Con el dinero de Colciencias Lucía compró un Nissan Patrol, que la Universidad de Antioquia aún conserva y que se convirtió en el símbolo de la travesía. En él recorrieron casi en su totalidad el territorio antioqueño, recolectando frutos, ramas y hojas que permitieran identificar de qué estaban compuestos su distintos paisajes. “Ese carro carga la formación de varias generaciones de taxónomos, carga la historia de lo que ha sido Flora Antioquia”, cuenta Callejas. En las salidas de campo los naturalistas tuvieron que enfrentarse a las adversas condiciones de los terrenos y a los inevitables conflictos de orden público. “Así como algunos guerrilleros nos impedían continuar con la recolección en algunas zonas, en otra ocasión medio frente dejó a un lado los fusiles y se pusieron a recoger plantas porque les parecía impresionante lo que estábamos haciendo”, de esta manera el biólogo describe los años de exploración.

Cinco años después de iniciar el proyecto, ya con un grupo de biólogos capacitados e importantes avances en la recolección de plantas, el dinero se agotó. Sólo el Jardín Botánico de Missouri financió algunos trabajos de campo más. “Se escribió un informe escueto e incompleto de lo que se había hecho. Lo que siguió fueron años de esfuerzos quijotescos por terminar la expedición”, cuenta Callejas, quien en 1993 asumió la dirección de Flora Antioquia, mientras Lucía avanzaba en la sistematización de las plantas colectadas. Durante siete años el biólogo realizó trabajos de campo esporádicos que alternaba con sus labores de docente y se enfrentó a las críticas que hacían los académicos sobre el proyecto “interminable”.

En el 2000 la directora de investigaciones del Jardín Botánico de Missouri, Olga Martha Montiel, animó a los colombianos a continuar con Flora Antioquia y les propuso enviar a un estudiante a EE.UU. para que desde allí se coordinara la catalogación con su asesoría. El estudiante de botánica Álvaro Idárraga salió por primera vez del país para entregarle su vida a esta idea.

“El trabajo fue extenuante. Los 200 mil ejemplares de colecciones recogidos, que estaban en el herbario de la Universidad de Antioquia, fueron revisados por 65 taxónomos nacionales e internacionales. A esas muestras se sumaron las del herbario de la Universidad Nacional sede Medellín, las del Jardín Botánico de la ciudad, Joaquín Antonio Uribe, y las de herbarios dispersos en EE.UU. y Europa. Todos los días, durante los 10 años que duró esa sistematización, sólo respirábamos Flora Antioquia”.

Cuando en 2010 el grupo de investigadores tuvo en sus manos el manuscrito que reunía un completo catálogo de 8.400 especies vegetales de Antioquia, no había recursos para financiar la publicación. Los investigadores se enteraron de que la Gobernación estaba promoviendo un proyecto llamado Expedición Antioquia 2013, con la que se esperaba hacer una radiografía del departamento.

El grupo de biólogos tocó las puertas de Planeación Departamental para convencer a los funcionarios de que Flora Antioquia tenía que ser parte de la publicación.

Al ver el catálogo, con su lista enorme de nombres extraños, la entonces directora le preguntó a Callejas para qué le iba a ser útil a los antioqueños una publicación que más parecía una herramienta para académicos. “Respondí que detrás de esa cantidad de nombres había una cantidad de respuestas. Allí estaba la descripción de nuestros bosques, de nuestras flores, de las especies amenazadas. Ese catálogo nos ayuda a conocernos, pues nuestra vegetación es digna de admiración. Tenemos que enseñarles eso a los niños en las escuelas: que esta flora es su patrimonio”.

En noviembre del año pasado la Gobernación imprimió 1.000 ejemplares de Flora Antioquia, que en este primer período de 2012 han sido distribuidos por los investigadores en las escuelas y bibliotecas de los municipios del departamento.

A partir del catálogo se han presentado publicaciones como Flora de los bosques montanos de Medellín y Medicina tradicional en los corregimientos de Medellín, realizadas por investigadores de la UdeA.

Desde que Flora Antioquia fue publicado se han identificado al menos 200 especies más que se espera incluir en un suplemento. “Existen lugares a los que ha sido imposible llegar por las condiciones difíciles del terreno y los problemas de seguridad. Aún tenemos hojas, tallos y frutos por encontrar. Lo bueno es que hemos descubierto que podemos vivir y ser felices explorando la naturaleza”, concluye Callejas.

Angélica María Cuevas | Elespectador.com

martes, 6 de diciembre de 2011

Otro paso adelante hacia el Barómetro de la Vida

ORIGINAL: IUCN
10 November 2011 | News story

La última actualización de la Lista Roja de Especies Amenazadas™ ilustra los esfuerzos emprendidos por la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) y sus asociados para ampliar el número y la diversidad de las especies evaluadas, mejorando la calidad de la información para obtener un panorama más preciso en torno al estado de la biodiversidad. Con más de 61.000 especies examinadas, se ha dado un importante paso adelante para convertir la Lista Roja de la UICN en un verdadero “Barómetro de la Vida”, como lo propugnaron renombrados expertos en la revista Science en 2010.


"Esta actualización ofrece noticias buenas y malas sobre el estado de muchas especies en todo el mundo", apunta Jane Smart, Directora del Programa Mundial de Especies de la UICN. "Sabemos con plena certeza que la conservación funciona si se ejecuta de manera oportuna; empero, sin una decidida voluntad política aunada a esfuerzos y recursos específicos, las maravillas de la naturaleza y los servicios que ofrece podrían perderse para siempre".

El rinoceronte negro de África Occidental (Diceros bicornis longipes), ha sido declarado oficialmente extinto. Foto: Black Rhino (Diceros bicornis michaeli) ©Dr Richard Emslie
Pese a los programas de conservación, el 25% de los mamíferos está en peligro de extinción. Por ejemplo, las reevaluaciones de varias especies de rinocerontes muestran que la subespecie del rinoceronte negro en África Occidental, el rinoceronte negro occidental (Diceros bicornis longipes), ha sido declarada oficialmente Extinta. La subespecie del rinoceronte blanco en África Central, el rinoceronte blanco del norte (Ceratotherium simum cottoni), se encuentra al borde de la extinción y ha sido clasificada como Posiblemente Extinguida en Estado Silvestre. El rinoceronte de Java (Rhinoceros sondaicus) va por el mismo camino, por cuanto es probable que la subespecie de Rinoceros sondaicus annamiticus se haya extinguido a causa de la caza ilegal de lo que se cree era el último animal en Viet Nam en 2010. Aunque este no es el final del rinoceronte de Java, sí reduce la especie a una sola población pequeña en Java. Las principales amenazas que acechan a los rinocerontes son la falta de apoyo y voluntad política para acometer esfuerzos de conservación en muchos de sus hábitats, los grupos del crimen organizado internacional ligados a los rinocerontes, y el aumento de la caza furtiva de cuernos de rinoceronte con fines comerciales.

"Los seres humanos somos los guardianes de la Tierra y tenemos la responsabilidad de proteger las especies que comparten nuestro medio ambiente", dice Simon Stuart, Presidente de la Comisión de Supervivencia de Especies de la UICN. “Tanto en el caso del rinoceronte negro occidental como del rinoceronte blanco del norte, la situación podría haber sido muy diferente de haberse aplicado las medidas de conservación sugeridas. Estas medidas deben reforzarse ahora, especialmente en lo tocante a la gestión de los hábitats, a efectos de mejorar el rendimiento reproductivo y evitar la extinción de otros rinocerontes, como en el caso del rinoceronte de Java".

domingo, 24 de julio de 2011

El Suroeste Antioqueño teme que lo devore la fiebre del oro


ORIGINAL: El Colombiano

León J. Saldarriaga L. | Medellín | Publicado el 24 de julio de 2011


Cortesía | La imagen corresponde a la vereda Las Playas, de Jericó, de vocación agrícola y pecuaria, donde se desarrolla una fase exploratoria en busca de oro.


A ALCALDES Y comunidad les preocupa el avance de un proceso amplio de solicitud de títulos mineros que puede tener un gran impacto ambiental y social en esta zona de vocación agropecuaria. "No se va a arrasar": Minas.

La hermana Laura Alicia Ríos Cardona recuerda que en el entorno del río Andágueda, en Bagadó, Chocó, conoció una "selva muy tupida", pero llegaron empresas mineras con moderna tecnología a buscar el oro de esas entrañas, y de aquella exuberancia sólo quedó lo que para ella es un desastre ambiental, moral y social, sin que las autoridades hicieran nada para evitarlo.

La religiosa, que se desempeña como rectora de la Normal de Jericó, no quiere que en la zona cafetera antioqueña, su tierra, se repita una experiencia de las características que vivió en el Chocó durante 17 años, porque sabe que ya avanzan exploraciones en este territorio.

Su preocupación y la de sus paisanos, es que además de Jericó, el interés de inversionistas en minería, entre los que hay varias multinacionales, también se extiende a
  • Jardín,
  • Andes
  • Salgar
  • Pueblorrico
  • Tarso
  • Titiribí
  • Amagá
  • Fredonia
  • Támesis
  • Valparaíso
  • Caramanta
Eso significa que buscan esa riqueza en más de la mitad de los municipios del Suroeste.

En la mayoría de esas poblaciones se advierte un movimiento creciente de rechazo de la comunidad porque no tienen claro si los movimientos que observan en algunas áreas son de exploración o de explotación, frente al desconocimiento de las autoridades locales.

En el caso puntual de Jericó, sus líderes, agrupados en la Organización Foro Minero, tienen la certeza de que la alianza canadiense-africana entre las empresas B2 Gold y Anglogold Ashanti, ya posee cinco títulos mineros que comprenden un área de 7.600 hectáreas, denominado Proyecto Quebradona S.A.

La información fue suministrada por la propia empresa, durante un foro realizado el pasado 26 de mayo en Jericó, cuyos voceros precisaron que han realizado tareas de exploración consistentes en
  • fase geoquímica, 
  • fase geofísica aérea y 
  • muestreo de suelos. 
Actualmente desarrolla actividades de perforación como fase previa a la declaración de mina.

Para los líderes del Foro, la posibilidad de explorar y explotar en 7.600 hectáreas tiene consigo el peso de representar el 50 por ciento del territorio del municipio.

Un ingeniero geólogo experto en minería que conoce el proyecto sostiene que inevitablemente va a traer 
  • una modificación del paisaje, 
  • un efecto en las redes hidrográficas y 
  • en las dinámicas sociales, 
porque una cosa es el territorio con campesinos tradicionales y otra con mineros.

Sin ahondar en las especulaciones que pueden significar las cifras, sostiene que para sacar un kilo de oro de la tierra se requiere carcomer, movilizar y moler entre 100 y 200 toneladas de roca en un día.

Y a la vez, asegura, va a demandar gran cantidad de agua agregada al proceso, que se tomará de las fuentes disponibles en el entorno, que se va a contaminar con los sedimentos más finos producidos en la trituración.

Esto sin considerar las toneladas de cianuro o mercurio necesarias para la extracción final del oro, cuando se trata de este mineral, y el uso de explosivos para remover las rocas.

El secretario de Minas de Antioquia, Nicolás López, admite el interés de inversionistas y de compañías nacionales y extranjeras en la zona, pero asegura que los títulos concedidos en el Suroeste para oro no son el grueso y "de hecho es la menor parte".

Pero señala que a ese interés no hay que temerle porque lo que se viene son labores de exploración, en las que se hace recolección de muestras, perforación con taladros para sacar testigos, que son bocados de tierra para enviar a un laboratorio y establecer la concentración de oro y minerales.

Frente a los temores, sostiene que la comunidad debe conocer sus derechos, saber que existen áreas restringidas, que la autoridad minera hace recortes de zonas de páramos y parques nacionales, determinadas por el gobierno nacional, mientras que las corporaciones tienen la autonomía de crear reservas y zonas de amortiguamiento.

"El hecho de tener un título de minería no quiere decir que se puede proceder a arrasar, atropellar y pasar por encima de todo el mundo", advierte, aunque existen servidumbres obligatorias, pero que los particulares pueden pactar con los titulares mineros de acuerdo a los usos tradicionales de la tierra. Y de no llegar a un acuerdo, señala que existe una instancia ante los alcaldes.

Y ante el reclamo de la comunidad de falta de procesos de socialización, plantea que su dependencia no tiene esa obligación y si fuera política del Departamento no contaría con los recursos.

López enrostra que se han hecho muchas convocatorias y la apatía de las administraciones, incluso de la comunidad, ha sido grande para recibir capacitación en normatividad minera y los alcances de una explotación.

» La controversia se extiende en una subregión de vocación agropecuaria

No tienen en cuenta autoridad local
"Es algo preocupante, de hecho el Concejo en pleno de Támesis ha estado en oposición al tema.

Las veces que han llegado se despiertan alertas, porque simultáneamente lo hacen personas armadas y jamás me han dado notificación del Departamento o la Nación qué es lo que está pasando. Entonces uno no sabe quién la está ejerciendo legal o ilegal.

Quienes adjudican no saben qué problemas van a llegar a los municipios ni conocen su realidad social y cultural".

Margarita Moncada, alcaldesa de Támesis


Los "tragos amargos" sí son locales
"Tengo que respetar las decisiones del Estado, independiente de mis querencias de ciudadano. Los procesos de minería legal deben tener todo el apoyo de la institucionalidad. Lo que si lamentamos es que la legislación minera sólo le entrega a los municipios las competencias policivas. Las grandes regalías son de los niveles nacional y departamental y los tragos amargos policivos si son municipales.

Mi gran preocupación como gobernante es la minería ilegal que está galopando en el Suroeste".

Carlos Augusto Giraldo, alcalde de Jericó


A iniciar un proceso pedagógico
"Hay que desatar cuanto antes un proceso educativo, puerta a puerta, no una cosa ligera. Cuando tomemos razón ya han hecho con la naturaleza cualquier disparate, van acabando con el suelo sin darnos cuenta y también la conciencia y la moral.

El problema es de todo el Suroeste para que venga el extranjero a acabar lo nuestro, las regalías no pueden ser a costa de la vida. Ellos escarban se van y dejan la región empobrecida, así lo vi desde Quibdó y en Bagadó.

A los jóvenes no les podemos dejar cualquier cosa, este es su hábitat y qué van a hacer cuando todo haya sido saqueado. Da temor que un pueblo en un momento de euforia y parranda se vende y olvida que hay cosas que tiene que preservar".

Hermana Laura Ríos Cardona, rectora Normal de Jericó


Absurdo explotar zonas productivas
"Cuando una región como el Suroeste tiene un potencial agropecuario tan importante es absurdo que la normatividad sobre minería permita que explotarla porque por sacar un gramo de oro, destruyen cientos de toneladas de tierra y una cantidad de agua. Obvio que las comunidades se opongan, la ley no puede dar patente de corso a multinacionales que aunque dicen que tienen capacidad de tomar medidas de mitigación para el deterioro ambiental, no la tienen para neutralizar el daño social, económico y a los recursos naturales".

Gilberto Toro, presidente Fedemunicipios

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