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lunes, 15 de octubre de 2012

EL CIRCO Y SUS VÍCTIMAS

ORIGINAL: El Colombiano
Por ALBERTO SALCEDO RAMOS
13 de octubre de 2012

El columnista Armando Silva criticó una vez en el periódico El Tiempo el cubrimiento que los noticieros de televisión colombianos les dan a los desastres naturales y a ciertas noticias violentas.

El argumento central de Silva era que las imágenes se repiten hasta la saciedad, como si nada nuevo pasara de un día a otro, y de ese modo existe el riesgo de causar indiferencia.

Al leer la columna recordé una escena descorazonadora que había visto días atrás en un restaurante. Cuando en el televisor apareció la noticia de la emergencia invernal, dos muchachas le preguntaron al mesero si era posible cambiar de canal.

-¡Qué mamera las inundaciones… -dijo una de ellas, apartando la vista de la pantalla, fastidiada ante la pobre familia de La Dorada, Caldas, que dormía sobre cartones.

Lo inconveniente no es que nos muestren a los mártires de las tragedias, pues como dice Boutros Boutros-Ghali, exsecretario general de la ONU, "sin imágenes no hay compasión y mucho menos reacción política urgente".

El problema es la forma de mostrarlos.

Después de ver a las víctimas en informes repetitivos y carentes de contexto, la gente empieza a desinteresarse en ellas.

El país de la televisión oscila entre las catástrofes de los primeros segmentos y la frivolidad de los últimos.

La escena de la campesina que llora frente a su colchón sumergido en la creciente ya no genera entre los televidentes ningún efecto, pues se le considera rutinaria.

Nuestra audiencia ha sido adiestrada en las reglas de juego que establecen los telenoticieros: la realidad solo es importante en la medida en que puede funcionar como espectáculo.

¿Y qué es lo que puede funcionar como espectáculo?

Sobre todo, hechos violentos. O dramas relacionados con estrellas de la farándula y gente de la alta sociedad.

Este año, por ejemplo, los canales han mostrado hasta la saciedad a la exreina Válerie Domínguez y nos han hablado en casi todas sus emisiones del asesinato del joven universitario Luis Andrés Colmenares .

Ambos hechos son graves, pero vistos en la TV parecen simples novelones.

Poner el foco en la historia de desamor de Válerie Domínguez es hacerles un favor perverso a los principales responsables del escándalo de Agro Ingreso Seguro. 

Y convertir la muerte de Colmenares en un dramatizado por capítulos es abusar de sus dolientes y banalizar los problemas de fondo: por un lado, la soberbia de cierta gente que, por ser adinerada, se cree con derecho a hacer lo que le dé la gana, incluso a costa de la vida ajena. 

Y por el otro, la falta de seriedad de nuestra justicia. 

La mixtura de lentejuelas con calamidades, aparte de ser injusta, constituye una forma de la mentira: crea la sensación falsa de que el contrapeso de la muerte no es la vida sino el circo.

Con razón decía el escritor George Faludy que hoy en día los noticieros reproducen en una sola noche todo el horror que un romano habría visto en el coliseo durante el reinado completo de Nerón.


martes, 17 de julio de 2012

Aumenta la cifra de fallecidos por las lluvias en el sur de Japón

Efe | Tokio, Japón
16 de julio de 2012

Foto: Reuters
Las lluvias torrenciales que afectan al sur de Japón desde hace seis días han cobrado la vida de 27 personas, mientras prosiguen las labores de rescate de las que aún permanecen atrapadas por las riadas, informó este lunes la agencia Kyodo. 

En las provincias de Kumamoto, Oita y Fukuoka hay seis desaparecidos y el pasado domingo en la ciudad de Yame, en Fukuoka, unos 3.000 vecinos quedaron atrapados al encontrarse anegadas las carreteras y a la espera de que las tropas de las Fuerzas de Autodefensa japonesas completen su rescate. 

A pesar de que para la Agencia japonesa de Meteorología lo peor ya ha pasado, se espera que en las próximas horas se produzcan fuertes lluvias y tormentas eléctricas en diversas áreas afectadas con lo que mantiene la alerta máxima en las provincias de Saga y Nagasaki, en el norte de la isla sureña de Kyushu

La Agencia detalló que entre el miércoles y el sábado se registraron en Kyushu hasta 100 milímetros por hora de lluvias mientras que la ciudad de Aso, en Kumamoto, registró más de 800 milímetros por hora en esos cuatro días. 

Además, las ciudades de Kioto y Kameoka, en el centro del país, se vieron afectada el pasado lunes por lluvias que provocaron la inundación de hasta un centenar de casas y corrimientos de tierras, detalló Kyodo. 

El cuerpo de bomberos y la Agencia de previsión de desastres calculan que cerca de 2.800 viviendas quedaron sumergidas por las riadas, mientras que se estima que unas 145 se derrumbaron por la fuerza de las precipitaciones.

sábado, 14 de julio de 2012

Desplazados ambientales crecen al ritmo del deterioro del planeta

ORIGINAL: El Colombiano
Por Daniel Rojas Arboleda
15 de julio de 2012

Un problema del desplazamiento ambiental es que la mayor parte de las poblaciones afectadas carecen de leyes que las protejan. FOTO SHUTTERSTOCK.

Hoy existen 25 millones de refugiados por fenómenos naturales. En 2050 serán 200 millones.

Hay un tipo de desplazamiento global que suele ser opacado por aquellos que surgen a causa de la violencia y de la falta de oportunidades económicas, pero que resulta tan preocupante que hasta Naciones Unidas, por no citar a otros cientos de organizaciones independientes, lanzó un grito de alerta.

Se trata de la migración por causas medioambientales, un fenómeno que, según ese organismo, hoy deja 25 millones de refugiados en el mundo.

En su informe de 2011, Olivier De Schutter, relator especial de la ONU para el derecho a la alimentación, enumeró como principales causas las sequías, las inundaciones y otros problemas meteorológicos ocasionados por el calentamiento global.
Pero el documento va más allá. Reveló otros fenómenos menos visibles como el aumento de enfermedades tropicales y la pérdida de biodiversidad, y proyectó también cifras impactantes, según las cuales habrá, para el año 2050, 600 millones de personas afectadas por el hambre ocasionada por los daños que causa el cambio climático a la agriculturaun fenómeno que explica José Franklin Ruiz Murcia, meteorólogo del Ideam.

"Estamos atravesando por un fenómeno de variabilidad climática, de frío en el norte y calor en el sur, que obedece a las estaciones pero que está afectando los valores históricos de precipitación", dijo el experto a EL COLOMBIANO.

En total, según los cálculos, en 2050 habrá 200 millones de desplazados climáticos un estimado bastante conservador si se tienen en cuenta el avance de los desiertos y la pérdida acelerada de suelo fértil que afecta sobre todo al sur de Asia y al centro y sur de África.

Tom Kucharz, especialista de Ecologistas en Acción"el nivel de población afectada es mucho mayor al estimado. Uno de los procesos más graves es el de la desertificación, es decir, la pérdida de suelo fértil que se produce por falta de agua, o largas épocas de sequía seguidas por fuertes precipitaciones, que se llevan todo el terreno fértil".

Kucharz señaló la agricultura industrial como otro fenómeno que genera grandes corrientes migratorias.

"La agricultura de monocultivos de soya ha arrasado grandísimos ecosistemas. Los de palma aceitera han afectado grandes zonas de Indonesia o Malasia, donde están desplazando a comunidades indígenas campesinas para librar los bosques en los que trabajan", dijo el experto a Efe.

La amenaza es global y serán los países insulares de Oceanía los primeros en sentir el golpe del aumento en el nivel del mar producido por el calentamiento global, las lluvias y el derretimiento de los polos, otra tragedia inminente.

"Al haber más calor encerrado se intensificará la evaporación, por lo que tendremos sequías severas en algunas regiones e inundaciones en otras. Por su posición los polos son más sensibles", explicó a este diario José Musse, fundador de la revista y sitio web Desastres.org

La situación es tal, que varios Gobiernos de entre las cerca de 30.000 islas de Micronesia, Polinesia e Indonesia, han solicitado a Nueva Zelanda y Australia acoger sus poblaciones, previendo que en el corto plazo ya no puedan vivir en sus tierras.

Otros factores como la minería a cielo abierto, que según Kucharz afecta al sudeste asiático, África, Sudamérica y Canadá se suma a los megaproyectos promovidos por diferentes Gobiernos en todos los continentes, como la construcción de carreteras, gaseoductos y represas.

"La construcción de represas causa uno de los más amplios grupos de desplazamientos ambientales. En Brasil o Indiacomo también otros muchos países africanos, hay decenas de miles de desplazados de comunidades campesinas indígenas que tienen que dejar sus tierras porque, simplemente, están siendo inundadas", indicó el ecologista.

Un problema social
Al aumento en el número de refugiados se suma a los cerca de 1.000 millones de personas que sufren diferentes situaciones de desnutrición y los más de 27 millones de desplazados en el mundo por la violencia y la falta de oportunidades, según cifras de la ONU.
Tales desplazamientos, de acuerdo con el informe de esa organización, siguen patrones en los que el flujo va primero del campo a la ciudad y, luego, de las ciudades a otros países o continentes.

El aumento en la población en comunidades que no tienen ni la infraestructura ni la capacidad económica para recibir a la nueva población genera choques sociales y aumenta los factores de riesgo de criminalidad y violencia.

El internacionalista mexicano, Jesús Velasco Grajales, puso como ejemplo de este caso el de los mexicanos que cruzan hacia Estados Unidos y, cada vez con más frecuencia, se quedan viviendo allí, a pesar de las duras leyes contra su presencia.

"Antes, los inmigrantes mexicanos eran temporales: llegaban a E.U., trabajaban un rato y se pasaban de nuevo a México para poder estar con su familia una temporada. Hoy, la gente que cruza ya no intenta salir tan fácilmente del país", concluyó.

¿Qué sigue?

MOVIMIENTOS MIGRATORIOS

Los movimientos migratorios por fenómenos naturales siguen unas pautas de orientación en cada continente. Mientras que en las zonas andinas se desplazan hacia las ciudades, desde la zona de Centroamérica se dirigen hacia el norte de América. Los flujos migratorios en los países subsaharianos se dirigen hacia el sur, por ejemplo hacia Sudáfrica, o hacia el norte, a los países del sur del Mediterráneo. Las migraciones del sudeste asiático, se orientan hacia Nueva Zelanda o Australia. A esto se suma el fenómeno de especulación con la tierra que generó la crisis inmobiliario de 2007.

Para saber más

AMENAZAS POR CADA REGIÓN

Asia Pacífico:
  • ciclones
  • aumento en el nivel del mar
  • construcción de represas
  • desertificación
  • erosión
  • inundaciones y mala disposición de desechos
  • aguas residuales

Asia Central:
  • estrés hídrico
  • desertificación
  • pruebas nucleares
  • contaminación del suelo
  • mala disposición de basuras
  • terremotos
  • derrumbes

Europa y Rusia:
  • desertificación
  • escasez de agua
  • destrucción de fuentes de agua
  • construcción de represas

Latinoamérica y el Caribe:
  • inundaciones
  • aumento en las precipitaciones de agua
  • sequías
  • derretimiento de glaciares
  • deforestación
  • escasez de agua
  • degradación de suelos
  • tormentas tropicales
  • derrumbes
  • inundaciones

Este Medio y Norte de África:
  • escasez de agua
  • desertificación

África subsahariana:
  • suelos poco fértiles
  • inundaciones
  • sequías
  • deforestación
  • pastoreo excesivo
  • degradación de la tierra

Claves

UN PROBLEMA CON MUCHAS FACETAS

1- Los ciclones son una amenaza grande en
  • Centroamérica
  • India
  • Vietnam
  • Somalia y Tanzania.
2- En África es grave la especulación con los precios de producción de alimentos básicos. 
3- En Canadá y E.U. viven comunidades esquimales que deben reubicarse por causa del deshielo.

domingo, 1 de julio de 2012

Urban Farming Is Growing a Green Future

ORIGINAL: NatGeo

Green Gotham. Photograph by Anthony Behar, Sipa Press/AP
With seven billion mouths to feed, human agriculture exerts a tremendous toll on the planet, from water draws to pollution, and from energy use to habitat loss. But there is also a growing set of solutions, from organic agriculture to integrated pest management.

More people around the world are taking a look at urban farming, which offers to make our food as "local" as possible. By growing what we need near where we live, we decrease the "food miles" associated with long-distance transportation. We also get the freshest produce money can buy, and we are encouraged to eat in season.

Another benefit of urban farming is that it can add greenery to cities, reducing harmful runoff, increasing shading, and countering the unpleasant heat island effect. Garden plots can help people reconnect with the Earth, and gain a greater appreciation for where our food comes from (hint: not from plastic packages).

Rooftop and patio gardens create peaceful places for relaxation or contemplation, and they can attract tourists—consider the booming businesses that have sprung up around New York City's lush High Line Park. And urban farming can bring jobs to underserved and depressed urban areas.

Although planners have a long way to go, boosters envision soaring vertical farms that will eventually produce most of what we need within a short walk from home. Still, land in cities is often expensive, especially since gardens tend to contribute to gentrification and rising rents. Urban soils can be loaded with lead, arsenic, and other toxins, requiring remediation or replacement before planting can be done safely.

Cramped conditions can limit yields, and getting enough water and sunlight can be concerns.

Still, if the right combinations of new technology, community support, and economic incentives align, it's possible we may soon be munching on skyscraper scallions and avenue arugula.

An early example is the rooftop garden on the InterContinental New York Barclay Hotel, which includes an apiary. The Midtown bees produce honey used in the hotel's kitchen, and they fly to pollinate plants as far as five miles away.

—Brian Clark Howard

Planting a Revolution
Photograph by Richard Levine, Alamy
Across town, planters beautify a rooftop in Hell's Kitchen. Big cities like New York host acres of flat, sunny space, which can be put to use growing food or flowers.

Integrated "green roofs" are gradually catching on. In these, a thin layer of soil or other medium supports a dense mat of plants. Such features can be promoted as amenities to renters or buyers, and they win points toward green building certifications.

But it's also possible to start smaller, by setting out a pot or two, even if just on a balcony.

(Related: Green Roofs Photos)

Farming the Future
Photograph by Michael Tercha, Chicago Tribune/MCT/Getty Images
Ken Dunn clears snow from a hoop greenhouse at Chicago's City Farm. The nonprofit project sells fresh produce from a stand in the summer and fall and offers CSA (community-supported agriculture) shares to city residents, who pay to partake in nature's bounty.

City Farm transformed an acre of crumbling cement into an operation that produces 25,000 pounds of heirloom tomatoes, carrots, beets, arugula, and herbs a year. The farm provides economic opportunity and attracts throngs of volunteers and visitors in the Windy City.

Several area restaurants buy ingredients from City Farm, from Vie to Nightwood and North Pond. Bruce Sherman, chef and owner of North Pond, praised the farm's produce, telling the group, "The fact that City Farm grows exceptional produce the right way only makes it better."


Movable Farm
Photograph by Andy Kropa, Redux
Chicago's City Farm, a project of the nonprofit Resource Center, is built on movable plates, so the entire operation can be relocated at the end of a growing season if leases change. The farm has occupied several different sites, including the edge of the former Cabrini-Green housing projects.


Rolling Greens
Photograph by Linda Rosier, NY Daily News/Getty Images
Curt Ellis (pictured) and Ian Cheney won rave reviews for their 2007 documentary King Corn, about the drawbacks to industrial agriculture. They built on that success by filling up the back of a 1986 Dodge Ram with soil and planting tomatoes.

Over the past few years, the two friends have driven their Truck Farm from neighborhood to neighborhood, giving urban kids a chance to get their hands dirty, and see how food looks on the (moving) ground. They produced a film on the project in 2011, Truck Farm, and they've enlisted such singer/songwriters as Jack Johnson and Charlie Sutton to attract the crowds.

It's not likely we'll be sourcing the majority of our food from moving vehicles in the near future, but the Truck Farm project shows how thinking outside the garden box can introduce a new audience to natural foods.(Related: Organic Container Gardens

The Office Farm
Photograph by Yuriko Nakao, Reuters

An employee harvests veggies grown inside an office "urban farm" in Tokyo. The Pasona Group, an employment and staffing company, established the growing area to foster a work environment that "coexists with nature."

On their lunch breaks, workers tend vegetables, fruits, and rice.


Farming Caracas
Photograph by Carlos Garcia Rawlins, Reuters
More than 20 different types of vegetables are grown in "Bolivar 1," an organic garden in the city of Caracas, Venezuela.


Historic Roots
Photograph from ClassicStock/Alamy
In 1943, young people tend a victory garden in New York City. During World War II, Americans were encouraged to grow some of their own food, to offset shortages caused by the conflict.

During the past decades of plenty, many people forgot how to get their hands dirty. But a new crop of enterprising growers are rediscovering the many benefits of urban planting.








miércoles, 27 de junio de 2012

Urge planificación sostenible de La Mojana

Por: Leonel Vega Mora, Profesor e investigador, Departamento de Ingeniería Civil y Agrícola - Universidad Nacional de Colombia
Jun. 09 de 2012

Unos 400 mil habitantes, distribuidos en 11 municipios y 4 departamentos, viven en la zona de La Mojana. Miles sufren los rigores de las inundaciones.
El dique marginal del río Cauca fue construido de forma deficiente, sin seguir todas las recomendaciones técnicas planteadas por la UN. - Fotos: Cortesía Leonel Vega Mora
Problemas sociales, económicos y hasta de seguridad afrontan los habitantes de La Mojana a causa de las inundaciones. Los más afectados son los niños.
Una detallada y exhaustiva investigación hecha por la Universidad Nacional de Colombia entrega recomendaciones técnicas para el ordenamiento ambiental y el desarrollo territorial de esta depresión terrestre del Caribe colombiano. Se requiere adecuar los caños receptores y reconstruir el dique marginal del río Cauca para controlar las inundaciones. El documento ya está en manos del Gobierno nacional.

La región de La Mojana forma parte de la depresión momposina, una gran zona baja inundable que se formó a finales de la era Terciaria (hace 20 o 30 millones años) por el lento hundimiento de la placa tectónica del Caribe bajo la placa de Suramérica.

 Desde su formación, ha sido irrigada por los desbordes naturales del río Cauca en su margen izquierda, lo que ha conformado un sistema hídrico de drenaje que involucra múltiples caños y ciénagas. Esto posibilita la distribución de agua y sedimentos, función básica que garantiza el aporte continuo de nutrientes y el mantenimiento de la riqueza ecosistémica de la región.
Este enorme humedal, de alto valor estratégico para el desarrollo del Caribe colombiano, constituye un gran “delta interno” en el que confluyen los ríos San Jorge, Cauca, Nechí y Magdalena (región Brazo de Loba), que presta cuantiosos e indispensables servicios ambientales.

Aunque el Gobierno nacional ha definido estudios, políticas, planes y programas, la región presenta problemas sociales, económicos, institucionales y ambientales, por no mencionar los de orden público.

La mayoría son consecuencia de obras inadecuadas. En primer lugar, de la construcción de la carretera San Marcos-Majagual-Achí, que se diseñó y construyó sin las condiciones ambientales necesarias para garantizar el libre flujo de agua a través de los caños que recogen las aguas desbordadas del Cauca.

Y, en segundo lugar, de la construcción del dique marginal de este río, entre Nechí y Achí, que fue erigido sin tomar en cuenta muchas de las especificaciones técnicas del diseño original –elaborado por la Universidad Nacional de Colombia–, orientadas a garantizar el desborde controlado de las aguas hacia los caños de La Mojana.

Las dos megaestructuras provocaron cambios importantes en el régimen hídrico y sedimentario del ecosistema. Se pueden distinguir tres zonas definidas:
  • la más baja (al norte), en donde las inundaciones duran, en promedio, seis meses; 
  • la intermedia, en las que se extienden entre tres y cuatro meses; y 
  • la más alta (al sur), en las que duran menos de tres meses.
Estudios

El 7 de junio de 2011, el Gobierno nacional, a través del Departamento Nacional de Planeación (DNP), celebró con la UN un convenio interadministrativo cuyo fin es “aunar esfuerzos para la formulación de estrategias de corto plazo que requiere el ordenamiento ambiental y el desarrollo territorial de la región de La Mojana; particularmente para la realización de estudios, análisis y recomendaciones sobre las obras de infraestructura necesarias y prioritarias”.

Así, se constituyó el equipo de trabajo UN-Mojana, coordinado técnicamente por profesores de Bogotá y Medellín que son apoyados por estudiantes de maestría y pregrado, profesionales externos y funcionarios de labores administrativas.

Su trabajo incluyó buena parte de los cauces y paleocauces (ríos secos que se reactivan en tiempos de grandes lluvias) del sistema fluvial del río Cauca. Durante la labor de fotointerpretación, el equipo confirmó un amplio sistema de paleocauces en la zona central (caño San Matías, Rabón, la Sangre, La Mojana y Panceguita, entre otros), que evidencian un periodo reciente (holoceno superior) de sedimentación y cambios de curso (avulsión).

En cuanto a la dinámica fluvial reciente, corroboró un proceso de formación de rompederos (sitios donde el agua daña las obras de contención), en la margen izquierda del río Cauca y, en menor medida, en la margen derecha. Este indica una lenta acumulación de sedimentos (colmatación) en el curso actual del río, que lo obliga a buscar vías alternas de circulación y que puede ser acrecentado por los aportes de la minería aluvial de oro que se presenta en sectores del bajo Cauca y Nechí.

Proyecciones

La modelación matemática, desarrollada por el profesor Luis Alejandro Camacho –de la Facultad de Ingeniería de la UN en Bogotá–, permitió comparar alternativas de manejo hídrico y de sedimentos, así como identificar los problemas de inundaciones y de disponibilidad del agua en diferentes condiciones hidrológicas.

Los resultados más importantes tienen que ver con la verificación del comportamiento hidráulico de los diques-vertederos, en los siete sitios que se proponen como alternativa de control del río.

Las predicciones del modelo muestran que la alternativa propuesta es viable hidráulicamente y que reduciría las inundaciones en cerca de 25.150 millones de metros cúbicos.

Además, indican que el sistema sería capaz de mantener el área sin inundaciones por un periodo de cincuenta años. Para un nivel de protección más alto –por ejemplo, de cien años–, sería necesario ampliar más los canales y modificar las estructuras de vertimiento elevando el dique a una cota mayor.

Dique marginal

La evaluación del dique marginal del río Cauca –coordinada por la profesora Lilian Posada, de la Facultad de Minas de la UN en Medellínestableció que el diseño original (entregado por la UN) cumplía con las especificaciones técnicas de control del agua de desborde.

Sin embargo, fue construido de forma deficiente y sin seguir muchos de los lineamientos establecidos, como, por ejemplo, ser multipropósito (control de inundación y vía carreteable), disponer de diques-vertederos (en los sitios críticos para garantizar los caudales de desborde) o estar alineado a una distancia considerable del lecho menor del río.

El análisis de sus puntos críticos llevó a diseñar refuerzos para el terraplén y a recomendar protecciones para las bancas del canal, en donde el dique –aun en buen estado– se ve amenazado por la socavación y erosión de las bancas. Para los tramos más deteriorados se rediseñaron nuevos diques-vertederos, más alejados de la orilla.

Regresar los caudales

El estudio de viabilidad, adelantado por los profesores Jaime Iván Ordóñez, Gabriel Pinilla, Kim Robertson y Leonel Vega –bajo la coordinación del profesor Luis Alejandro Camacho–, determinó que no resulta viable la idea de hacer un canal paralelo a la carretera San Marcos-Achí ni la de mejorar solo un canal de los existentes (el del caño Rabón, que es paralelo a la vía en la mayor parte de su recorrido).

Como complemento, el análisis ambiental de los caños y ecosistemas de la zona media y baja, coordinado por la profesora Lilian Posada, confirmó la necesidad de regresar los caudales a la región, para detener el deterioro causado por la falta de conectividad del río con los humedales.

Se requiere, entonces, ingresar una cantidad mayor de agua a través de diques-vertederos, pero adecuando los caños receptores. Para esto, se hace necesaria no solo la reconstrucción del dique marginal, con sus correspondientes diques-vertederos, sino también la adecuación y mejoramiento de casi todos los caños o, al menos, de los más importantes (Rabón, Pescado y Muñoz, Barro y San Matías, así como Mojana y Pancegüita).

Gestión

En general, el equipo de la UN considera que cualquier planteamiento de alternativas de control de inundaciones para La Mojana debe basarse en un entendimiento claro 

  • de las condiciones geológicas y geomorfológicas del área, 
  • de la naturaleza del sistema de drenaje, 
  • de las características físicas, bióticas y socioeconómicas del medioambiente y 
  • de los efectos de la infraestructura actual.
En este sentido, se hace prioritario efectuar las siguientes actividades, cuyo fin es garantizar un mínimo de información básica de la región:

  1. instrumentación hidrometeorológica de la red Ideam
  2. levantamiento altimétrico de precisión (mediante lidar) de ríos y caños de La Mojana; 
  3. levantamiento topobatimétrico de ciénagas; 
  4. campañas de calidad del agua para la calibración del modelo integrado; 
  5. actualización del modelo matemático.
De otra parte, la profesora Verónica Botero, de la Escuela de Geociencias y Medioambiente de la UN en Medellín, en su diagnóstico sobre las prácticas e instrumentos de gestión, demostró que no existe articulación entre lo regional y lo local, lo que lleva a una planificación fragmentada del territorio.

Además, encontró que se desconocen los factores que intervienen en el riesgo de inundación, así como la relación que este tiene con los diferentes componentes del desarrollo y del ordenamiento. Igualmente, halló que la capacidad de gestión del riesgo de los municipios es baja, lo que los hace más vulnerables.

Por eso, plantea revisar el actual sistema de gestión y diseñar un nuevo modelo institucional y político que englobe todos sus aspectos en una política nacional de riesgo, debidamente instrumentalizada.

Finalmente, mediante el proceso de evaluación sistémica de la dimensión ambiental, adelantado por el profesor Leonel Vega, fue posible identificar, valorar y hacer el análisis cualitativo de impactos ambientales para cuatro escenarios de intervención humana: 

  • condición antigua, 
  • actual, 
  • mejorada y 
  • ambientalmente sostenible.
Se requiere proceder al análisis cuantitativo, a fin de definir las medidas de manejo ambiental más efectivas para mitigar, compensar y eliminar dichos impactos; así como para garantizar el ordenamiento, planificación y desarrollo territorial sostenible de La Mojana.

Recomendaciones

La modelación matemática, que muestra las variaciones en el tiempo de la información hidrológica de la zona (hidrogramas) para cada uno de los caños receptores, comprobó, en todos los casos, que la capacidad hidráulica de los canales es suficiente para evacuar los caudales a través de secciones ampliadas mediante dragado.

Para la adecuación de los caños existen dos alternativas, que difieren en cómo disponen el material extraído de las paredes y del lecho del canal. La primera contempla dejarlo en el mismo lecho, pero empaquetado en contenedores que, a la vez, refuerzan la base del talud del canal y lo estabilizan. Esta solución es la más costosa.

La segunda contempla disponerlo en la planicie dentro de pozos recubiertos con un textil y adecuadamente drenados para regresar las aguas de precipitación al canal.

La elección de una u otra alternativa deberá hacerse después de analizar, en cada caño, la calidad de los sedimentos y, por supuesto, los costos.

Las anteriores son solo algunas de las recomendaciones que entregan los profesionales de la UN, luego de un exhaustivo y minucioso trabajo investigativo. En manos del Estado colombiano está el apropiarse de estos estudios y ejecutar las obras con los criterios técnicos entregados, para contribuir así al mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes y al desarrollo sostenible de la región.

lunes, 25 de junio de 2012

Viviendas flotantes contra las inundaciones en zonas con pocos recursos

ORIGINAL: TR35Colombia
Lina Marcela Cataño, 26
Utópica-EAFIT

Lina Marcela Cataño
Según el Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas, el número de desastres naturales -sequías, huracanes e inundaciones- se ha duplicado en los últimos veinte años. Aunque el riesgo relativo que suponen para la población no se ha incrementado en la misma medida -gracias a las mejora en la gobernanza y en la planificación del territorio-, según aumenta la población mundial y los desplazamientos hacia zonas proclives a sufrir estas catástrofes, la exposición de las personas también crece.

Para mitigar este problema, Lina Cataño, premio TR35 Colombia y estudiante de ingeniería de diseño de producto de la Escuela de Administración, Finanzas y Tecnología ( EAFIT ), en Colombia, ha desarrollado un sistema que podría reducir la vulnerabilidad de miles de familias que viven en pueblos especialmente afectados por las inundaciones. Esta emprendedora ha diseñado y probado -junto a sus compañeros Andrés Walker y Sergio Molina- un prototipo de plataformas flotantes cuyos precios se ajustan a los marcados por el Gobierno para las viviendas de interés social y prioritario (unos 16.000 euros). Estas plataformas proporcionarían a las personas que vivan sobre ellas una forma asequible y práctica de hacer frente a las inundaciones de forma permanente.

Suben conforme se eleva la inundación y descienden cuando esta pasa”, explica Cataño, que dirige el área de I+D de la empresa Utópica -vinculada a la EAFIT- que ella misma fundó junto a Walker.

Las ‘soluciones habitacionales’ que propone Cataño se basan en plataformas flotantes de diferentes materiales sobre las que se ubican unas casas de madera. Hasta el momento, han desarrollado un prototipo con mallas y botellas de plástico reciclado -que probaron en una presa en 2011 - y están diseñando otras con derivados del cemento. Según explica la joven, las plataformas podrían unirse entre sí para crear “poblados flotantes” con zonas deportivas, comerciales, de cultivo y otros espacios comunitarios. Para ello, la clave está en el diseño modular del sistema de flotación que, según Cataño, permite “ampliar el área de la superficie horizontal y su capacidad de flotación según las necesidades del propietario o de la zona”.

Las dimensiones de estas plataformas –que se moverían en el agua en un perímetro marcado por postes guía- están pensadas de acuerdo a las cotas de inundación máxima registradas en cada región en el último siglo. Asimismo, sus características se adaptan al área donde se asienta la casa para que las irregularidades del suelo tras la inundación no afecten a su nivelación. “Se pueden implementar sistemas de servicios públicos tradicionales utilizando tuberías flexibles para las redes eléctricas e hidrosanitarias, u otros alternativos como paneles solares, baños secos y colectores de agua de lluvia”, añade la joven.

Cataño asegura que la sostenibilidad es un criterio básico en la elección de las materias primas y de los procesos de manufactura que utiliza Utópica. “Para nosotros, reducir los residuos sólidos y contaminantes filtrados al suelo, realizar análisis de ciclo de vida y una evaluación ambiental detallada no es un plus sino un mínimo a la hora de introducir un producto en el mercado”, afirma.

El equipo de Utópica está formado por siete personas -ingenieros civiles, mecánicos, de procesos y administrativos- cuyo objetivo actual es llevar a nivel de escala estos modelos de viviendas flotantes. Uno de sus desarrollos se encuentra en proceso de patente y, según Cataño, el programa ALDEAS de la empresa de servicios públicos EPM pretende implementar sus plataformas en municipios colombianos donde las inundaciones son recurrentes. Además, varias autoridades administrativas del país han contactado con Utópica para conocer y desarrollar proyectos conjuntos en sus regiones.

La TR35 reconoce, sin embargo, que su propuesta tiene vocación global. “Los desarrollos se plantean con la intención de que sean replicables en otros lugares del mundo para proporcionar soluciones a problemáticas que afectan a las personas de la base de la pirámide”, afirma. Utópica acaba de presentar sus sistemas habitacionales flotantes en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible RIO+20 que se está celebrando en Rio de Janeiro (Brasil).

En opinión de Gonzalo Rivas, jefe de la División de Ciencia y Tecnología del Banco Interamericano de Desarrollo y miembro del jurado de los premios TR35 Colombia , la innovación de Cataño puede tener “un elevado impacto en la vida de muchas personas” y, aunque deberá superar barreras burocráticas en un mercado muy regulado, posee “un alto potencial”. - Elena Zafra


Technology Review en español premia a 10 innovadores menores de 35 años que con su esfuerzo se enfrentan a importantes problemas de manera transformadora. Los candidatos son colombianos o poseen la residencia colombiana. Lee acerca de cómo se escogieron los ganadores de TR35 Colombia 2012.

lunes, 28 de mayo de 2012

Ciénagas del Cesar desaparecerán en un siglo

ORIGINAL: PeriodicoUN
Por Carlos Javier Cuervo O., Unimedios

Obras civiles mal diseñadas, como esta, afectan gravemente a las ciénagas del norte del país. Foto: Archivo particular
Los procesos erosivos de las cuencas, la invasión de pobladores y la mala ejecución de obras de ingeniería han ocasionado inundaciones, afectación de la biota y graves problemas sociales para las poblaciones cercanas a estos inmensos humedales en el norte de Colombia. Según especialistas, algunos tendrían tan solo 100 o 150 años más de vida útil.

El extenso sistema de ciénagas del Departamento del Cesar comprende desde el humedal El Congo –en el municipio de San Martín–, hasta el Costillas, municipio de Pelaya –la zona más al norte–. Todos están interconectados por sistemas fluviales y dependen de los ríos Lebrija y Magdalena.

Las cuencas de estas ciénagas son gigantescas cubetas que reciben las descargas de material sólido (sedimentos) que arrastra los ríos, producto de los fenómenos naturales (viento y lluvias), así como de la actividad humana (ganadería y cultivos). Mientras existan altas dinámicas hidráulicas, producto de las anteriores acciones, las cuencas se llenarán de materiales más gruesos rápidamente, lo que preocupa a los expertos.

Por otra parte, una serie de malas obras hidráulicas –por ejemplo, canales y tuberías inadecuadas– y el mal manejo de las cuencas (como las del Lebrija y el Magdalena, que aportan gran cantidad de sedimentos), provocan el rápido llenado de los lechos, que no tienen forma de evacuar esos materiales y se convierten así en una gran piscina de inundación, especialmente las ciénagas de Juncal y Vaquero, en el municipio de Gamarra, y la de El Congo.

Asimismo, existen grandes diferencias en los procesos de colmatación (acumulación de sedimentos) entre las ciénagas del norte y las del sur, pues estas últimas presentan un desgaste más acelerado que, sumado a la falta de sistemas eficientes de drenaje, hace presagiar el peor final para ellas.

Intervención y erosión
Según Alexis Jaramillo, geólogo y profesor del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia, en zonas como Gamarra no solo se ejecutaron obras hidráulicas mal diseñadas, sino que se han llevado a cabo acciones de dragado sin hacer una buena evaluación del territorio, lo que ha causado múltiples problemas, entre ellos las constantes inundaciones.

Asimismo, los procesos de llenado de las cuencas se alteraron por la intervención de pobladores de la zona y por la erosión que ocurre en la vertiente occidental de la Cordillera Oriental, a causa de la deforestación.

"Los habitantes han acabado con gran parte de la vegetación. Por eso, el material que se erosiona automáticamente corre hacia el río Lebrija y a todo el sistema hidráulico que alimenta las ciénagas del sur del Cesar. A su alta carga sedimentaria se suma, además, la del río Magdalena, y el problema se multiplica tres o cuatro veces más", asegura el geólogo.

La tasa de sedimentación promedio de una ciénaga en el Caribe puede ser de 0,1 a 0,2 cm por año, en cuanto a materiales arcillosos; pero la situación es tan alarmante en las ciénagas del sur del Cesar que se han estimado tasas de 3 cm por año. Incluso hay sectores en los que se conocen procesos de colmatación hasta de un metro por año.

Así pues, existen casos extremadamente preocupantes que involucran a poblaciones cercanas, como ocurre con Juncal y Vaquero y, especialmente, con El Congo, en donde la actividad humana y la exagerada tasa de sedimentación por año inevitablemente la llevarán a su desaparición en cuestión de veinte años, según los cálculos.

Sin planificación
El Decreto 1729 de 2002 obliga a la ordenación de las cuencas y a la ejecución de planes ambientales de manejo racional para la protección del recurso hídrico y del territorio. Sin embargo, la norma no se cumple.

El Gobierno ha permitido la ejecución de obras civiles que facilitan los procesos de colmatación, entre ellas la construcción de ferrocarriles que servían para transportar el carbón y que no eran compatibles con las dinámicas de los sistemas hidráulicos que allí funcionan. Las líneas férreas y los diques produjeron grandes lagunas y piscinas sedimentarias, por la falta de planificación en los diseños.

Por otra parte, existe el problema de la intervención del hombre, porque en épocas de sequía las ciénagas son invadidas por campesinos y terratenientes que aprovechan su estado para el pastoreo. En Gamarra y otras poblaciones del Caribe, el Gobierno invierte permanentemente en la restauración de las viviendas, a pesar de las reiteradas inundaciones. Sin pensar que la solución está, según los especialistas, en la reubicación de los pobladores.

Buscan solución
Un año y medio atrás, un grupo de investigadores de la UN, liderado por el profesor del Instituto de Ciencias Naturales Orlando Rangel, en asocio con Corpocesar, analizó las características de la zona en cuanto a biota, geología, geomorfología y evolución de las ciénagas.

Asimismo, estudió los procesos geológicos naturales que dieron origen a las ciénagas, con el fin de entender su maduración (sus tasas de sedimentación) y colmatación (la velocidad con la que se llenan). Entre los problemas más graves, se identificaron las vías férreas y las carreteras mal ubicadas, tuberías que no respetaron los drenajes y deficientes diseños hidráulicos.

"Gamarra está bajo el agua porque a las ciénagas de El Congo, Juncal y Vaquero les entran tres partes de agua y solamente una se evacúa. Además, a ellas ingresan entre 100 mil y 140 mil toneladas de sedimentos al año, una carga muy alta. Asimismo, presentan un problema muy grave, en cuanto a procesos de colmatación, e incluso, en algunos tramos, el agua alcanza a tapar completamente las casas, lo que ocasiona un problema social muy complicado", afirma.

Varias ciénagas del Cesar se están llenando al año hasta 3 cm y su periodo de vida se reduce ostensiblemente. "Hablamos de un periodo de existencia máxima de 100 o 150 años. Esto es muy grave porque hay comunidades que viven de la pesca en esos sitios", concluye Jaramillo.

Estos ecosistemas están prácticamente destinados a desaparecer. Por ello, se requiere la inmediata participación del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, "para salvar otras ciénagas del departamento, como Morales, Costilla y Zapatosa, en las que los problemas ambientales no revisten máxima gravedad", como lo asegura el biólogo Orlando Rangel, director del grupo de investigación.

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sábado, 26 de mayo de 2012

Efectos del calentamiento global

ORIGINAL: NatGeo

Sus efectos están por todas partes

Photo: Flowers in a Siberian field
Fotografía por Ilya Naymushin/Reuters/Corbis
El planeta se está calentando, desde el Polo Norte al Polo Sur, y por todas partes. A nivel mundial, el mercurio (de los termómetros)e  ya está en aumento más de 1 grado Fahrenheit (0,8 grados Celsius), y más aún en las regiones polares sensibles. Y los efectos de la subida de las temperaturas no están a la espera de un futuro lejano. Están sucediendo ahora mismo. Los signos están apareciendo por todas partes, y algunos de ellos son sorprendentes. El calor no es solamente el derretimiento de glaciares y el hielo marino, también está cambiando los patrones de precipitación y el establecimiento de movimiento de los animales.

Algunos impactos del aumento de las temperaturas ya están ocurriendo.
  • El hielo se está derritiendo en todo el mundo, especialmente en los polos de la Tierra. Esto incluye los glaciares de montaña, placas de hielo que cubren la Antártida Occidental y Groenlandia, y el hielo marino del Ártico.
  • El investigador Bill Fraser ha seguido la declinación de los pingüinos de Adelia en la Antártida, donde su número ha caído de 32.000 a 11.000 parejas reproductoras en 30 años.
  • Se observa  un rápido aumento del nivel del mar en el último siglo.
  • Algunas mariposas, zorros, y las plantas alpinas se han trasladado más al norte o zonas altas y frías.
  • Las precipitaciones (lluvia y nieve) han aumentado en todo el mundo, en promedio.
  • Escarabajos de la corteza de abeto han proliferado en Alaska gracias a 20 años de veranos cálidos. Los insectos han devorado 4 millones de acres de árboles de abeto.
Otros efectos que podría suceder a finales de este siglo, si el calentamiento continúa.
  • Los niveles del mar se espera un aumento de entre 7 y 23 pulgadas (18 y 59 centímetros) a finales del siglo, y el continuo deshielo en los polos podría añadir entre 4 y 8 pulgadas (10 a 20 centímetros).
  • Los huracanes y otras tormentas pueden llegar a ser más fuertes.
  • Las especies que dependen el uno del otro puede quedar fuera de sincronía. Por ejemplo, las plantas podrían florecer antes que sus insectos polinizadores se activan.
  • Las inundaciones y las sequías se volverán más comunes. Las precipitaciones en Etiopía, donde las sequías ya son comunes, podrían disminuir en un 10 por ciento durante los próximos 50 años.
  • Habrá menos disponibilidad de agua dulce. Si la capa de hielo Quelccaya en Perú continúa derritiéndose a su ritmo actual, habrá desaparecido para el año 2100, dejando a miles de personas que dependen de ella para agua potable y electricidad, sin una fuente de bien.
  • Algunas enfermedades se extenderán, como la malaria transmitida por los mosquitos.
  • Los ecosistemas cambiarán, algunas especies se moverá más al norte o ser más exitosos, otros no serán capaces de moverse y podrían extinguirse.   Martyn Obbard, investigador científico de Vida Silvestre ha encontrado que desde mediados de 1980, con menos hielo en el cual vivir y pescado para la alimentación, los osos polares se han vuelto considerablemente más delgados. El biólogo de osos polares Ian Stirling ha encontrado un patrón similar en la Bahía de Hudson. Teme que si el hielo marino desaparece, los osos polares también lo hará.

Fuente de información sobre el clima: IPCC, 2007