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domingo, 31 de mayo de 2015

La punta del iceberg y la casita en el aire

Moisés Wasserman
Se ha vuelto popular la posición de que si la ciencia no genera un producto que se venda bien, resulta un ejercicio inútil y desperdiciador. Queremos resultados sin esfuerzo.

Los icebergs son símbolo de lo mucho que se oculta detrás de lo poco que se ve. Su densidad es un poco menor que la del agua salada, por eso flotan –pero el 90 por ciento de su masa está sumergida–. Quienes quieren tener un pico sin su base deben saber que no es posible.

Recuerdo los icebergs cuando pienso en nuestras políticas de ciencia y tecnología. Se ha vuelto popular la posición de que la ciencia sirve meramente como instrumento para mejorar la competitividad y de que si no genera un producto que se venda bien, resulta un ejercicio inútil y desperdiciador. Queremos resultados sin esfuerzo.

Me han tratado de convencer de que eso es posible con el ejemplo de Steve Jobs, quien, sin grandes estudios, construyó un imperio tecnológico. Es cierto, él fue una persona muy ingeniosa, pero no se puede olvidar lo que hay debajo de la punta del iceberg.
  • ¿Cuánta física del estado sólido y cuánta química de materiales hay detrás de una pantalla táctil? 
  • ¿De dónde salió la tecnología de transmisión inalámbrica de la información? 
  • ¿Serían posibles los mapas de Google y los GPS sin la teoría de la relatividad? 
  • ¿Cuánta matemática y cuánto diseño hay detrás de cualquier app de moda? 
Es difícil profetizar, pero sí se puede decir con seguridad que las innovaciones tecnológicas revolucionarias surgirán en aquellos países que tienen una sólida capacidad científica.

La ciencia no solo sirve para la competitividad. Nos ayuda a entender el mundo y la vida, a generar bienestar y salud, a cuidar el medioambiente y a educar gente con pensamiento riguroso y capacidad para responder a problemas insospechados. Así mismo, la competitividad no es solo innovación. Esta última es apenas un factor entre otros, como el tipo de cambio, las tasas de interés, la productividad y el costo del trabajo, las leyes de protección, los recursos naturales, la cercanía y posibilidad de acceso a los mercados y más.

Pero nosotros insistimos en quedarnos con la punta del iceberg. El Plan Nacional de Desarrollo aprobó la fusión del sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación con el de Competitividad. Definió la política de ciencia en apenas 12 renglones, en una ley de 68 páginas. Colciencias ni siquiera se menciona en ese único artículo (el 186) y aparece apenas tres veces nombrada en toda la ley, siempre dependiendo del Departamento Nacional de Planeación. Pienso que cuando Carlos Lleras fundó Colciencias y la denominó cabeza del sistema, no se refería a su posición en la jerarquía administrativa, sino a que contenía el cerebro.

Un amigo, miembro de un consejo de programa de C. y T., me relató una anécdota que viene al caso. A una reunión para evaluar la situación de la investigación vino un viceministro como delegado del Gobierno. Llegó tarde, habló y se fue. No averiguó quiénes eran los asistentes y se dirigió al consejo, compuesto por líderes académicos, investigadores y empresarios, como si se tratara de un comité interno de Colciencias. Les explicó que no hay que perder el tiempo en investigaciones sofisticadas, sino generar productos. Les recordó que esa institución debe estar al servicio de su cliente, que es... el Presidente (sí, lector, yo tampoco lo creí, y pedí que me lo repitieran). Terminó asegurando que Colombia tiene ya demasiados doctores y que no se justifica seguir fomentándolos con programas y becas.

Puede ser que creamos que podemos tener la punta de un iceberg sin su base porque ya tenemos una casita en el aire (la he oído por la radio, pero no la he visto en las ofertas inmobiliarias). Tal vez los edificios Space, en Medellín, fueron un primer experimento de esa política que dice que no vale la pena invertir en cimientos y columnas si lo que se vende son los acabados
Moisés Wasserman
@mwassermannl
ORIGINAL: El Tiempo
Moisés Wasserman
28 de mayo de 2015

jueves, 19 de febrero de 2015

Editorial: Cerebros espantados


Es inexplicable que 'Es tiempo de volver' resultara truncado por causa de vericuetos burocráticos.

El conocimiento es uno de los más grandes haberes y valores de un país. Por eso hay que respaldar la iniciativa ‘Es tiempo de volver’, mediante la cual el Estado colombiano busca recuperar a los cerebros fugados, con raíces de formación universitaria en el país y que han completado su educación en instituciones de alto nivel académico, como universidades de la talla de Harvard, Stanford, Lille y Toulouse.

El aporte de estos colombianos, que hoy investigan, hacen ciencia e innovan en otras latitudes, sería invaluable para el desarrollo y el crecimiento del país. No en vano se dice que el progreso de una nación está fundado, esencialmente, en su capital humano formado.

Por eso resulta inexplicable y vergonzoso que una buena idea como esta, de cuya ejecución está a cargo el Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación (Colciencias), se ponga en riesgo, incluso antes de llevarse por completo a la práctica, por causa de vericuetos burocráticos y, lo que es peor, de la personal interpretación de algunos funcionarios de mando medio.

De los 140 doctores y posdoctores que creyeron en ‘Es tiempo de volver’, y que se postularon hace meses, cerca de la mitad se han estrellado contra una pared de evasivas, demoras y cambios en las condiciones, que ha obligado a algunos a desertar y tiene a muchos otros a punto de hacerlo. Lo más grave es que todos ellos han desistido de las carreras, proyectos y trabajos que tenían por fuera, seducidos por la idea de venir a hacer ciencia en Colombia.

También es reprochable la actitud irrespetuosa que funcionarios de Colciencias asumieron ante las inquietudes planteadas por los beneficiarios de este programa respecto a cambios en los salarios, el acompañamiento en la repatriación y los beneficios tributarios que inicialmente les ofrecieron.

Nadie dice que merezcan un tratamiento especialísimo por su condición académica, pero sí decente. Que un empleado de Colciencias justifique la falta de claridad y las dilaciones del programa con un “no están en Disneylandia, tienen que adaptarse a la realidad de Colombia” es inadmisible, sobre todo en un país donde la ciencia nativa prácticamente no existe.

Al revisar en detalle los ofrecimientos de la iniciativa, queda claro que las condiciones planteadas al comienzo no eran exageradas ni ponían en riesgo el situado fiscal del país; era lo mínimo para sostenerse en Colombia. A cambio, ellos aceptan la misión de compartir el bagaje y el conocimiento adquiridos. Sumados los de todos, valga decirlo, eso se traduce en años de experiencia vitales para la formación de los anhelados semilleros de ciencia en el país.

Con todos estos argumentos, no hay excusa para que Colciencias no agilice estos procesos ni se comprometa con la ejecución exitosa de este ambicioso programa, lanzado con gran entusiasmo en marzo del año pasado y al que se destinaron 17.000 millones de pesos.

Ni la ciencia ni sus gestores brotan de la tierra, sino que son fruto del esfuerzo consciente de los Estados por cultivarlos. El peor camino es optar por esperar a que de vez en cuando aparezca un investigador cuyo esfuerzo individual le sirva al país para sacar pecho, y ocultar lo que no se ha hecho en este campo.


EDITORIAL
editorial@eltiempo.com
@OpinionET

ORIGINAL: El Tiempo
Por: EDITORIAL
17 de febrero de 2015

lunes, 16 de febrero de 2015

Max Planck abrirá su primera sede del país en Medellín y Bogotá

Las universidades de Antioquia, Nacional y Colciencias firmaron acuerdo con este instituto alemán.

Foto: Archivo/EL TIEMPO

Durante el convenio entre Max Planck, Colciencias y las universidades de Antioquia y Nacional se invertirán 100.000 millones de pesos.


La Sociedad Max Planck (MP), pionera en investigación en Alemania y una de las más prestigiosas del mundo, abrió convocatoria internacional con el objetivo de encontrar un director para la sede que tendrán en Colombia a partir del próximo año.

En un hecho calificado por académicos como histórico para la ciencia nacional, las universidades de Antioquia y la Nacional, de la mano de Colciencias, firmaron un convenio con esta Sociedad, compuesta por 82 institutos ubicados en todos los continentes.

Con el apoyo de Max Planck Colombia
  • la Unal, sede Bogotá, dirigirá estudios sobre la biodiversidad del país
  • la U. de A. abordará, también con sus propios grupos de investigación, el área de la medicina y las enfermedades tropicales, campos en los que ya tiene trayectoria.

Según Alberto Uribe Correa, rector de la U. de A., este convenio es por cinco año y es la segunda sede que la Sociedad abre en Latinoamérica, después de la de Buenos Aires (Argentina).

En marzo del próximo año directores de varios institutos Max visitarán ambas sedes universitarias con el objetivo de reconfirmar las condiciones necesarias para dar apertura a los centros que ellos administrarán en Bogotá y Medellín. Colombia entra en las grandes ligas de la investigación mundial”, dijo Uribe.

El Gobierno nacional aportará 10.000 millones de pesos por año y cada universidad 5.000 millones, para un total de 100.000 millones de pesos. Por su parte la Sociedad se encargará de las estrategias y métodos de investigación que ya han sido exitosos en otros países, de la administración del convenio, de la logística y aportará también investigadores.

“Estos cinco años serán diferentes en la manera como se investiga. Se seguirán los cánones internacionales de una entidad de primer orden mundial. En esta asociación ganan ellos y el país. Conservando la autonomía universitaria habrá libertad para que los grupos de la Universidad se asocien con MP para que desarrollen sus investigaciones”, agregó Uribe.

La mayor parte de los recursos con los que trabaja esta Sociedad provienen del gobierno alemán. En el caso local se trata de un esfuerzo grande que hacen las universidades para internacionalizar la investigación.

Este año la Universidad de Antioquia realizó otros convenios importantes de cooperación académica. El primero con la Universidad de Purdue (Indiana, Estados Unidos) y el segundo con la Universidad de Groningen (Países Bajos).

En ambas universidad reconocen que será todo un reto albergar a MP, pues implica condiciones exigentes en el campo técnico y físico. El éxito de esta organización, se lee en su página web, radica en que definen sus objetos de investigación, trabajan en las mejores condiciones y con un personal adecuado.

La Sociedad se creó en 1948, un año después de la muerte del físico alemán Max Karl Ernest Ludwig Planck, fundador de la teoría cuántica. En 1918 obtuvo el Premio Nobel de Física.

Una Sociedad con 66 años de historia

Max Planck no es un instituto sino un conjunto de organizaciones dedicadas a la investigación en Medicina, Biología, Física, Química, Tecnología, Humanidades y Ciencias Sociales. Su sede principal está ubicada en Alemania, De sus grupos científicos han salido 18 premios Nobel. Cada año publica más de 15.000 artículos en revistas científicas. Muchos de estos textos son los más citados en cada campo. Tienen 4.487 jóvenes científicos en sus grupos.



ORIGINAL:
El Tiempo
OSCAR ANDRÉS SÁNCHEZ A.
MEDELLÍN

sábado, 13 de diciembre de 2014

Biodiversidad, la apuesta científica de Colombia

Colciencias busca poner al país entre los tres más innovadores de América Latina.

 Yaneth Giha, directora de Colciencias. Foto: Carlos Ortega / EL TIEMPO
Tener 3.000 nuevos doctores, lograr una tasa de patentes anual de 1.000, trabajar con 11.000 empresas y realizar la primera Expedición BIO son algunos desafíos de Colciencias, el Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación, para hacer de Colombia el país estrella en innovación en América Latina para el 2025.

La biodiversidad será el eje transversal de esta ambiciosa política, en cabeza de Yaneth Giha, directora de la entidad, quien sueña con un gran instituto en el país que trabaje en enfermedades transmitidas por vectores y 12 museos interactivos para acercarnos a la ciencia.

Sabe que su tarea es compleja, pero asegura que los científicos, la academia, los empresarios y el Gobierno están sintonizados en este propósito. En entrevista con EL TIEMPO, Giha habló de cómo trabajará para sacar a Colombia del séptimo lugar en la región en producción científica, para ponerlo entre los tres primeros.

¿Por qué la biodiversidad como eje de su política?
Es lo que hace a Colombia un gran laboratorio para transformar el conocimiento mundial. Hay una frase del científico estadounidense de Harvard E. O. Wilson, que dice que “la biodiversidad es para Colombia lo que el petróleo es para Arabia Saudí”. Es el recurso, además renovable, más importante que puede tener un país. Es donde se encuentran posibilidades de hacer cosas para muchos sectores: para salud, cosméticos, energía, agro. Tenemos que aprovechar que somos el país más biodiverso por metro cuadrado.

Uno de sus retos es hacer la primera Expedición BIO, ¿de qué se trata?
Lo que intenta es que dejemos de hablar de que Colombia es el país más biodiverso y empecemos a usar esa biodiversidad como corresponde. Vamos a tener seis nodos en el país a donde enviaremos grupos interdisciplinarios para que hagan un inventario de la biodiversidad y empiecen a definir en qué se puede usar. Esos nodos van a estar en los 
  • los Llanos, 
  • el Amazonas, 
  • el Chocó, 
  • el Eje Cafetero, 
  • el Tayrona y 
  • Nariño.
¿Cómo está el país frente a la región en temas de ciencia, tecnología e innovación?
La gran visión que tenemos es que Colombia debe ser uno de los países más innovadores de América Latina en el 2025; por lo menos estar entre los tres primeros. Hoy, en producción científica estamos séptimos en la región. Debemos empezar a producir mucho más conocimiento de alto impacto, pero también debe haber más empresas innovadoras que saquen productos de manera permanente.

¿Seguimos viendo la ciencia como un tema lejano para nuestra realidad?
Con los resultados que vayamos teniendo a lo largo de los años este tema se irá poniendo cada vez más en primer nivel de importancia. Creo que ya lo es, pero falta que como sociedad le demos ese nivel para que de ahí en adelante sea como la típica bola de nieve con la que todo empieza a pasar.

¿Por dónde empezar?
En el país tenemos tres grandes actores en esta materia: 
  • Por un lado están las universidades, de donde sale el 80 por ciento de la investigación del país. 
  • El segundo son los centros de investigación y de desarrollo tecnológico, que son de alguna manera el vínculo entre las universidades y 
  • el tercer actor, las empresas
Necesitamos de manera permanente fortalecer las tres instancias.

¿Cómo acercar a las empresas?
Hoy, las empresas colombianas no innovan, menos del 1 por ciento no lo hacen de manera permanente. Vamos a trabajar con 8.000 empresas en los próximos años; pasaremos de 800 en los años anteriores. Que incorporen en su ADN empresarial la innovación, pero además les vamos a enseñar cómo hacerlo. La segunda estrategia es aceleración de la innovación. Vamos a trabajar con 2.000 empresas -en el pasado lo hemos hecho con 100- que tienen proyectos que los pueden llevar a otro nivel. Les ponemos una empresa para que los ayude a llegar a ese nivel. Y si se revisa la tasa de patentes, también se requiere un incremento muy importante: 213 patentes en el 2012. Corea es un ejemplo que está lejano: en el 2012 pidió 150.000 patentes. Nuestra meta es lograr una tasa anual de 1.000.

¿Contempla estrategias para vincular a las empresas con la academia?
El año pasado armamos las Oficinas de Transferencia Tecnológica. Lo que estas hacen es coger el conocimiento que se tiene en un lugar, que en su mayoría es con los científicos, y lo transfiere a una empresa, que es la que lo puede usar. También estamos en la idea de sacar ‘Spin offs’, que resultan cuando una universidad y una empresa se juntan, generan nuevo conocimiento y se arma una empresa a raíz de esto. Vamos por 50 nuevas empresas de base tecnológica muy grande.

¿Cómo estamos en formación de nuestros científicos?
Necesitamos empezar a tener una base humana de alguna manera de más alto nivel y en disciplinas claves para que la producción científica se incremente. Más del 70 por ciento de la gente se está enfocando en estudios muy altos en ciencias sociales, eso se seguirá trabajando, pero trataremos de equilibrarlo con las disciplinas de STEM (por su sigla en inglés, ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas).

¿Qué falta para acercar más a los jóvenes a la ciencia?
Falta dar un poco más esa educación con contexto para que la gente entienda para qué es la ciencia, cómo hacer que los niños entiendan toda la gama increíble del conocimiento que hay allí. Esperamos tener una nueva generación en 10 años para que esté enganchada con la ciencia. También queremos crear 12 museos interactivos, es una manera más práctica de entender el valor de la ciencia y que se entiendan todos sus usos.

¿Y ese trabajo irá a las regiones?
Todo esto tiene que pasar allá. Colombia debe tener una estrategia en la que a nivel de país definimos cuáles son las regiones que tienen cosas listas que pueden llevarlas a otro nivel. Si bien hay tres o cuatro muy avanzadas, hay otras que están en un nivel medio que necesitan crear capacidades y estamos en el plan de generárselas. Y otras que están en niveles básicos, donde no hay grupos de investigación. En Antioquia, Atlántico, Valle del Cauca y Santander ya podemos empezar a trabajar, son lugares donde pueden pasar cosas increíbles muy pronto.

Para abrirnos campo entre los mejores tenemos que difundir lo que hacemos, ¿los científicos ven esto importante?
Se los dije, tengo que sacarles los secretos. Necesitamos que ellos sientan que los suyo es importante, que entiendan que el conocimiento que generan tiene una utilidad para la sociedad más allá de sus propios artículos. Colciencias será el gran articulador para visibilizar lo que pasa en el país en ciencia e innovación.

¿Se trabaja de cerca con los investigadores que están afuera en grandes proyectos?
Tenemos una base de datos de nuestros investigadores en el exterior, pero no solo se trata de eso sino de juntarlos. El año entrante vamos a hacer seis encuentros de temas importantes para el país, atrayendo a quienes están afuera y adentro.

Expertos señalan que la mejor política científica es crear oportunidades en abundancia, ¿lo estamos haciendo acá?
Creo que en el país las hay y las universidades son el espacio que las está ofreciendo. Sin embargo, hay que fomentar espacios en las empresas para que ese conocimiento también llegue a ese lado de la cadena, que se puede convertir en el gran detonador de cambios en el país a nivel de competitividad. Además, hay que convocar a los investigadores en torno a temas estratégicos que marquen al país.

En esa orden, plantea macroproyectos para vincularlos más a ello, ¿cuáles serían?
Sueño con tener un gran instituto en Colombia que trabaje en enfermedades transmitidas por vectores, porque tenemos unos desarrollos impresionantes en malaria, dengue, tuberculosis. Sueño con un gran proyecto de biorefinería y que Colombia se convierta en un país con centros especializados en temas agrícolas para que las cadenas sean mucho más productivas y eficientes. Las tres cosas en las que Colombia puede llegar a ser líder son las que el mundo pide: 
  • salud, 
  • energía y 
  • alimentos.

¿Podremos asumir el costo de esta política tan ambiciosa?
Estamos haciendo unas revisiones profundas de cuánto nos cuesta cada una de las metas. Por ejemplo, tener el programa de doctorados, vamos a trabajar en 3.000 becas en los próximos años, lo que nos cuesta unos 100.000 millones de pesos anuales y vamos a hacer el esfuerzo para que Colombia tenga esto porque es la base humana que hace la investigación. Estamos revisando cuánto nos cuesta tener ese gran centro de investigaciones en enfermedades transmitidas por vectores. Así estamos haciendo con todas las estrategias que vamos a desarrollar.

VIDA


ORIGINAL: El Tiempo
Por: VIDA
12 de diciembre de 2014

jueves, 10 de julio de 2014

En ciencia, Alemania nos golea. (Colombia)

Resulta paradójico que en tiempos en que se homenajean las vidas dedicadas a la ciencia, la inestabilidad del ente más importante de nuestro país en ese ámbito, COLCIENCIAS, pase por una crisis evidente. Y fue precisamente en la Convención Científica Colombiana donde comenzó el meollo del asunto. La hoy ex directora del ente, Paula Arias, informó el jueves pasado en el evento que el presupuesto para ciencia sería recortado por alrededor de 125.000 millones de pesos con respecto al año anterior según le había informado el Departamento Nacional de Planeación. A pesar de los partidos de la selección, algunos medios hicieron eco de la noticia. En su columna semanal de El Tiempo, Juan Pablo Calvás se preguntaba: “¿Dónde queda el gran impulso a la ciencia que se anunció hace cuatro años, cuando apenas despuntaba el Gobierno? ¿Qué fue de ese Colciencias que iba a tener rango de ministerio para así convertirse en el motor de importantes apuestas por el desarrollo científico del país?” . En la mañana de ayer, el Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas criticó las declaraciones de Arias y la desmintió diciendo que las cifras de Planeación sólo hacían parte de la discusión y no eran definitivas. Ya sea por una imprudencia de la directora o por la política del Bolillo (echar reversa de pa’ atrás) que el gobierno ha usado en algunas ocasiones, lo cierto es que no se vislumbra un panorama claro para el quehacer científico en nuestro país. Si es que alguna vez se ha visto.

Echemos mano de las cifras. Según el Sistema Nacional de Información en Educación Superior (SNIES), la cantidad de estudiantes de Doctorado en nuestro país ha venido en aumento durante la última década pasando de 345 estudiantes en el 2000 a 3063 en el 2012. 

Sin embargo, esta cifra está a años luz de nuestro vecindario. Mientras en nuestro país en el año 2011 se graduaron 245 doctores, en Brasil la cifra alcanza 12.217 personas, en México 4.665, Argentina 1.680 y Cuba (¿cuál será el presupuesto de Cuba?) con 1.235. Muchos analistas dicen que no es sólo la cantidad sino también la calidad de los doctorados lo que importa. Tienen razón. Pero es consecuente que un país que tiene en su horizonte el desarrollo con inclusión a la OCDE de por medio también muestre en términos de cantidad que se apoya y promueve la ciencia. Podríamos traer la cantidad de doctores que se gradúan en los Estados Unidos o Alemania pero no hace falta deprimirnos más. Y el problema debe ser evaluado por todas sus aristas. La promoción de la educación debe ir de la mano con la generación de empleo para aquéllos que desean hacer de la ciencia su manera de ver la vida y subsistir. Barack Obama ha tenido que lidiar con ese problema en los Estados Unidos, pues mientras plantea que su país necesita cada vez más científicos, el panorama en materia de empleo para ellos no seduce. Un ejemplo de ello son los químicos. Según el Washington Post, sólo un 38% de los químicos con PhD en los Estados Unidos tenían empleo.

La solución a ello no es desestimular los doctorados; es tener una política integral de educación superior que incluya inversión en la generación de nuevo conocimiento y planificación de la mano con el Ministerio de Trabajo. Para eso se necesita plata. Mientras Colombia destina el 0,15% del PIB a Investigación y Desarrollo, países como México y Chile nos doblan con el 0,4%. Ni que decir de países desarrollados como Alemania en el que 11 años atrás destinaba el 2,5% del PIB, con lo que nos golearían como hicieron ayer con Brasil en la Copa del Mundo.

Políticas como el estímulo al regreso de los cerebros fugados muestra que por lo menos el gobierno tiene la vista puesta en mejorar el sector científico en nuestro país. Sin embargo, es prudente que comience por erradicar esa inseguridad institucional que da la sensación de no tener un rumbo claro. ¿Cuántos directores ha tenido Colciencias durante el actual gobierno? ¿cuántos más en los pasados?. En la tarde de ayer fue “invitada a renunciar” la última. Si algo nos está enseñando el fútbol, y sobretodo el de nuestra selección es que se necesita de un director que trabaje con orden y tiempo para dar buenos resultados. Pero sobretodo, que lo dejen trabajar.


ORIGINAL: El Espectador

viernes, 4 de julio de 2014

Gobierno Colombiano recorta presupuesto de Colciencias

Para 2015 la inversión será de $289.000 millones, es decir $125.000 millones menos de lo asignado para 2014.

La directora de Colciencias, Marcela Arias Pulgarín, hizo este jueves un anuncio que dejó perplejos a los más de 700 investigadores y académicos que se congregan por estos días en Cartagena en la Convención Científica Colombiana: el Gobierno disminuyó considerablemente el presupuesto que anualmente se le asigna a este ente responsable de la investigación en ciencia y tecnología en el país.


Durante su intervención en la Convención, Arias manifestó que recibió un correo de la Departamento Nacional de Planeación en el que le informan del recorte al presupuesto.

Será de 289.000 millones de pesos, 125.000 millones de pesos menos que la inversión asignada el año anterior para el 2014”, informó.

Indicó que “aunque Colciencias administrativamente debe tener la importancia de un ministerio está lejos de tener un presupuesto directo que respalde esa importancia".

Arias no descartó que la comunidad científica se movilice para exigir la inversión que merece la institución responsable de la investigación en ciencia, tecnología e innovación en Colombia.

ORIGINAL: El Espectador
Por: Redacción Educación
3 Jul 2014

viernes, 28 de marzo de 2014

Llega Suma+mente, una revista para entender la ciencia

Original: SEMANA
Publicaciones Semana le apuesta a la información de este sector fundamental para el desarrollo del país

Desde este domingo (Próximamente) circulará Suma+mente, la primera revista de periodismo científico que busca tomarle el pulso a la Ciencia, la Tecnología y la Innovación (CT+I).

Cada mes los lectores serán testigos de todos los avances, descubrimientos, investigaciones y esfuerzos que están sucediendo Colombia, sin dejar a un lado los acontecimientos mundiales sobre estos temas. Todo esto presentado con un lenguaje periodístico claro, directo y ameno.

Suma+mente trae en su primera edición un profundo análisis del programa de repatriación de cerebros fugados que acaba de lanzar Colciencias y el Gobierno Nacional.

También los lectores podrán enterarse sobre
  • el uso que se les están dando a las regalías para la CT+I; 
  • las razones técnicas y científicas que llevaron a los paperos de Colombia a la quiebra; 
  • la batalla que van a librar Juan Valdez y Starbucks por los consumidores de café en Colombia, 
  • la polémica alrededor de la experimentación en animales o 
  • los avances que se tuvieron que hacer para producir la película Gravity, entre otros. 
La publicación trae, así mismo, tres columnas de opinión que analizan de manera crítica la actualidad científica y tecnológica del país.

Suma+mente busca convertirse en la revista más importante de periodismo y divulgación científica de Colombia. Para ello, cuenta con un experimentado equipo de periodistas, científicos, investigadores y expertos nacionales e internacionales.

En los próximos días Suma+mente estrenará un portal, dedica a los temas de Ciencia tecnología e innovación. Allí los internautas encontrar información actualizada del acontecer científico del país y del mundo

Con este nuevo proyecto, Publicaciones Semana le hace una apuesta para destacar uno de los sectores que hoy es fundamental para el desarrollo del país.

Tomado de: Semana

ORIGINAL: Colciencias
20/03/2014

miércoles, 12 de marzo de 2014

Colombia and Germany consolidate international research partnerships

(c) Linde Storm
Colombia, formerly a dangerous Latin American country plagued by crisis, is now becoming an attractive location for international research partnerships. Cooperation between Colombia and Germany in a wide variety of disciplines is opening up promising prospects for researchers from both countries.

Kidnapping, drug wars and violations of human rights used to be the dominant news topics in the international media about Colombia. The South American country’s image as politically unstable and dangerous overshadowed the work of a vibrant research community and the success stories of existing international research partnerships. Rapid change has recently begun in Colombia, however.

Thus the Colombian research support organisation COLCIENCIAS was given ministry status at the beginning of 2009 and among other things manages the country’s national fund to finance science, technology and innovation, set up in the same year. The budget is primarily used to invest in support and priority subject programmes, for example in the environmental technology and biodiversity sector. In addition, since 2012, ten per cent of mining revenue has been channelled back annually into promoting research and innovation and is managed by COLCIENCIAS.

Research initiatives become international research partnerships
Some of the research partnerships between Colombia and Germany were set up several decades ago, but were often based on the initiative of individual researchers or departments. Much greater importance is now being placed on these research partnerships. Back at the end of the 1960s, for example, marine researchers from the University of Gießen teamed up with their Colombian colleagues to set up a research institute in Santa Marta in northern Colombia; CEMarin is now one of the world’s four centres of excellence funded by the German Federal Foreign Office as part of its Research and Academic Relations Initiative.

In the electrical engineering sector, a Memorandum of Understanding (MOU) was signed in 2012 between COLCIENCIAS and the German Research Foundation (DFG); the MOU focuses on joint research in the field of high-frequency technology. In addition to DFG, organisations such as the German Academic Exchange Service (DAAD), the Alexander von Humboldt Foundation and the German Federal Ministry of Education and Research (BMBF) have identified Colombia as a priority country in Latin America.

From Hegelian philosophy to high-frequency technology
Colombian and German researchers in particular are keen to forge closer links between universities and research institutes. ‘I am very interested in creating closer links between universities in Germany and my own university in Colombia,’ remarked María del Rosario Acosta from Bogotá, for example. ‘With the help of the Humboldt Foundation, I want to organise an international conference on philosophy (probably the philosophy of Georg W. F. Hegel) in the near future.’ After completing her university degree, María del Rosario Acosta obtained a doctorate in philosophy from the Universidad Nacional de Colombia in 2007 and now works as an extraordinary professor in the Department of Philosophy at Bogotá’s Universidad de los Andes. She has been working at the Cluster of Excellence on the Formation of Normative Orders at Frankfurt University since 2013 with a grant from the Alexander von Humboldt Foundation.

More exchange programmes for pioneering research partnerships 
María del Rosario Acosta is not only familiar with Colombia’s academic community, but has now also gained an in-depth knowledge of science and research in Germany too. She welcomes the positive changes that are taking place in Colombia and the growing international research partnerships. ‘Colombia’s university system is undergoing very important changes, particularly regarding graduate programmes (...) and also in relation to an increasing interest and quality in research. International cooperation is very important in both cases.’ Her own personal aim is to set up an exchange programme between the philosophy departments of the Universidad de los Andes and Frankfurt University, both for the faculties and for the students and postgraduates.

Colombia already has a new image among alumni
As far as exchange programmes are concerned, considerable achievements have already been made: Through the scholarship loan programme DAAD-COLFUTURO, for example, DAAD and the Colombian foundation COLFUTURO together provide full financial support for 50 Colombians studying for a Master’s degree in Germany. In addition, further candidates receive full funding through COLFUTURO.

German researchers who have already had the opportunity to participate in academic exchanges with Colombia have long since realised that the country’s negative image is a thing of the past. One student from Darmstadt summarised his experience as follows: ‘The first thing a lot of people think of in connection with the country is violence and civil war. Even though these times have now largely been overcome, hardly anyone talks about the positive aspects. That’s what I found so interesting about the country, and I have indeed seen a very different side to Colombia.’ (Source: Gate Germany – country profile on Colombia)

Regular meetings for alumni, debates with university representatives and the promotion of joint projects between Colombia and Germany are just some of the activities organised by Colombia’s two large alumni organisations Asprea and Aspa. As a future alumna of the Alexander von Humboldt Foundation, the option of cooperation within her field offers María del Rosario Acosta huge potential: ‘There is a vitality and a strong potential in the Colombian academic system. There is still a lot to be done, and this is also combined with the impetus and the will to do it.


Interview about international research partnerships with Colombia in the Community

More information about international research partnerships is available in the Community Group on Study and Research, where you can read the complete interview with María del Rosario Acosta.


ORIGINAL: Alumni Portal  Deutschland
By Sabine Müller

viernes, 20 de diciembre de 2013

Colombia, descubren una nueva especie de parásito en colibrís

El grupo de investigadores lleva una década en este proyecto, el cual tiene financiación de Colciencias y de la Universidad Nacional.


El Leucocytozoon quynzae es el primer hemoparásito (parásito de sangre) encontrado en colibrís en el mundo y el primero encontrado en aves residentes en tierras altas en Suramérica. Este acercamiento fue hecho en zona de páramo en el Parque Nacional Chingaza, en alturas que van desde los 2.900 hasta los 3.100 metros sobre el nivel del mar.

Nubia Estela Matta Camacho, directora del Grupo de Caracterización Genética e Inmunología de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, señala que antes de estos estudios se creía que este microorganismo solo se encontraba en tierras bajas y fuera de los trópicos, en lugares como Estados Unidos, Canadá, Rusia y el norte de Asia.

El grupo de investigadores lleva una década en este proyecto, el cual tiene financiación de Colciencias y de la Universidad Nacional.

Los científicos creían que no existía el parásito en el neotrópico, pues allí encontraban aves migratorias, pero no aves residentes infectadas. Se creía que no había el vector (insecto) que hiciera el trabajo de picar y contagiar”, señala.

Ante ese panorama, los investigadores de la Universidad Nacional (UN) de Colombia se inclinaron por aprovechar las cadenas montañosas de Colombia en las que se encuentran los páramos, propios de países tropicales, donde también hay pájaros residentes y migratorios.

Ahí se capturaron aves, entre ellas el colibrí y los paseriformes, aprovechando que en Chingaza hay mucha riqueza de este tipo de pájaros. “Los colibrís son aves muy carismáticas con su vuelo y sus colores; llaman la atención y son el foco de diversos estudios, además se encuentran solo en América y hay una gran variedad en Colombia”. Para descubrir el parásito era necesario tomar sangre de las uñas del ave y analizarla con estudios morfológicos y moleculares.

En total fueron recolectados alrededor de 87 colibrís de 11 especies diferentes, de las cuales cuatro salieron infectadas; también se tomó información de 576 pájaros que tenían otros microorganismos, pero ninguno relativo a esta investigación.

En tierras con gran altitud, el hemoparásito es propio de colibrís”, concluye. El Leucocytozoon en las zonas reportadas del mundo es transmitido por el Simulium, un insecto que se encuentra en zonas bajas, se convierte en vector y transmite el parásito.

Junto con la profesora Ligia Moncada, encontramos que en las cadenas montañosas de los Andes se distribuye un insecto llamado Gigantodax, el cual creemos que podría ser el que transmita el Leucocytozoon quynzae, afirma Nubia Matta Camacho.

No termina la búsqueda
A pesar de la importancia científica de este hallazgo, la investigación no termina aún, más cuando no se ha reportado efecto alguno en las especies contagiadas. Matta afirmó que todo lo contrario sucede en Europa y América del Norte, en donde el Leucocytozoon es considerado una peste porque ha atacado aves de galpón como patos y pavos.

Asimismo, la académica aclara: “Todavía no sabemos qué le hace al colibrí, porque lo que hacemos es cogerlo, tomar su muestra de sangre y liberarlo. Para conocer los efectos hay que hacerle seguimiento luego de infectarlo, pero mantener un colibrí en cautiverio es muy complicado”.

Dada esta dificultad, Matta Camacho profundizará en el tema. “Vamos a hacer infecciones experimentales con otros pájaros, ya que con el colibrí solo se puede hacer el seguimiento de la población. De igual forma, desde el grupo se están analizando qué factores ecológicos afectan la transmisión de parásitos en Colombia, como el tamaño del pájaro, el tipo de nido, entre otros.

DiCYT

ORIGINAL: Ecoticias
Enviado por: ECOticias.com / Red / Agencias,
20/12/2013

lunes, 23 de septiembre de 2013

Innovación: Lección para Colciencias

ORIGINAL: El Mundo
Guillermo Maya Muñoz
23 de Septiembre de 2013

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Cuando se habla de innovación, por políticos y economistas, generalmente se argumenta que la innovación reside en las fuerzas del mercado, en el empresariado innovador con su capacidad para afrontar riesgos. El estado es lo opuesto de la innovación y el riesgo. El estado es lento, burocrático, y desperdicia recursos.

Sin embargo, la realidad de la innovación no parece ser así. La innovación no reside en el mercado sino en el estado, el gobierno. Los economistas neoliberales como publicistas de la iniciativa privada no estarán de acuerdo, protestarán y dirán que se equivocan quienes reclaman ese papel para el estado, que no hay nada superior al mercado.

Los trabajos de la investigadora y economista Mariana Mazzucato, egresada de la New School for Social Research University (NY) -también mi Alma Máter-, y profesora en la universidad de Sussex, Inglaterra, señalan al estado como el factor más importante para generar innovación tecnológica. Su reciente libro el Estado Empresarial: Derribando los Mitos Sector Público vs Sector Privado (The Entrepreneurial State, 2013) discurre sobre esta hipótesis, al igual que su libro previo (2011). La presentación del libro en su sitio web www.marianamazzucato.com se puede resumir así:

El "Estado Empresarial" echa por tierra el mito del Estado como una organización burocrática grande que puede en el mejor de los casos facilitar la innovación creativa que sucede en el dinámico sector privado. En el análisis de varios estudios de casos sobre el crecimiento impulsado por la innovación, el libro describe la situación opuesta, señalando que el sector privado sólo se atreve a invertir después de que el Estado ha realizado las inversiones de alto riesgo. Este libro sostiene que en la historia del capitalismo moderno, el Estado ha generado actividad económica que de otro modo no habría sucedido, y ha abierto activamente nuevas tecnologías y mercados en los que los inversores privados más adelante pueden entrar. Lejos de las críticas a menudo escuchadas al Estado de que potencialmente “desplaza” las inversiones privadas, el Estado hace que sucedan, formando y creando mercados, no sólo “corrigiendo” sus fallas. Ignorar esta realidad sólo sirve a fines ideológicos, y perjudica a la formulación de políticas eficaces.

Este libro examina estudios de casos que van desde el advenimiento de Internet al surgimiento de las industrias de la biotecnología y la nanotecnología. En particular, el volumen desmiente el mito de que Silicon Valley ha sido creado por el capital de riesgo privado. Un capítulo importante se centra en inversiones del estado detrás del éxito de Apple, y revela que todas las principales tecnologías que sustentan el desarrollo del iPhone deben su origen a los fondos públicos. Mientras las personas emprendedoras como Steve Jobs son necesarias, su éxito es casi imposible sin su habilidad para subirse a la ola de inversiones del Estado. Y si Europa quiere sus propios Googles, necesita más acción del Estado, no menos.

Dos de los capítulos del libro se centran en el examen de la próxima gran área de innovación después de internet: la “revolución verde”. Tanto la energía solar y la tecnología eólica actualmente están siendo guiados por el gasto del Estado, ya sea a través del programa ARPA-E (EE.UU) o por los bancos de inversión de los estados chino y brasileño. La discusión refrescante se mueve más allá de la habitual división entre los partidarios de la austeridad frente a los defensores de los estímulos fiscales. Argumenta que las inversiones del estado no sólo ayudan a disparar el crecimiento durante los períodos de recesión, sino que además, incluso en períodos de auge, conducen a inversiones productivas en nuevas tecnologías radicales que luego promueven décadas de crecimiento.

El libro termina con una pregunta fundamental: si el Estado es tan importante para las inversiones en innovación de alto riesgo, ¿por qué captura tan poco en el retorno directo de las inversiones? Sin embargo, Google y Apple por ejemplo, deberían devolver más a la sociedad, y los ciudadanos que financiaron sus innovaciones con impuestos.

¿Dónde estaría hoy Google sin las inversiones financiadas por el estado en el desarrollo de internet, y sin las subvenciones con que la Fundación Nacional de Ciencias de EE.UU (NSF) financió el descubrimiento de su propio algoritmo? ¿El iPad sería tan exitoso sin las innovaciones financiadas por el estado de las tecnologías de comunicación, GPS y pantalla táctil?

No se trata de que el estado corrija las fallas del mercado, o que la política industrial escoja a los “ganadores”, o que el gasto público estimule la demanda insuficiente, se trata de que el estado tome el papel líder en la innovación. El estado funciona, en términos de Mazzucato, en el papel de asumir los riesgos, abriendo el camino a nuevas tecnologías, antes de que el sector privado entre a rentabilizarlas en aplicaciones industriales.

En conclusión, para la realidad colombiana, la transformación de Colciencias, como instrumento institucional del gobierno para el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación, es una necesidad apremiante, a la luz de las experiencias de los países desarrollados, como las descritas y analizadas por Mazzucato. Es necesario un estado, y un sector privado, más comprometido con la ciencia y la investigación, sin dejar de lado el desarrollo experimental y la innovación. Sin embargo, Colciencias retrocede, y el gobierno la entrega a los políticos, de acuerdo a Moisés Wasserman, ex rector de la UN.

lunes, 9 de septiembre de 2013

“La investigación en Colombia es de un nivel muy alto, pero falta apoyo del Estado”

ORIGINAL: Diario Del Huila
DIANA MANRIQUE HORTA, FAUSTO MANRIQUE HORTA. Especial para Diario del Huila
08 de Septiembre de 2013


En Upsala, la cuarta ciudad más grande de Suecia, reside Angélica María Delgado Vega, una neivana de 31 años, que descubrió su pasión por la genética cuando estudiaba en el colegio “La Presentación”, del cual salió egresada en 1998 con el segundo mejor puntaje del Icfes a nivel nacional.
En el Departamento de Genética Clínica del Hospital Universitario de la Universidad de Uppsala, donde trabaja actualmente.
Es imposible esperar que la investigación sea una de las locomotoras del desarrollo en Colombia si se le da tan poca prioridad en la agenda nacional”, asegura Angélica María Delgado Vega, Ph.D. en Ciencias Médicas por la Universidad de Upsala en Suecia, país en el que reside desde 2007.

Esta neivana de 31 años, que trabaja actualmente como residente de genética clínica en el Hospital Universitario de esa ciudad escandinava, forma parte del grupo “Diáspora de Científicos e Investigadores Colombianos”, que en días pasados hizo llegar una carta a Paula Marcela Arias, directora Colciencias, en la que expresaban su inconformismo por las declaraciones dadas por la funcionaria en una entrevista al diario El Colombiano.

En dicho artículo titulado "Faltan más y mejores científicos", la nueva directora hizo afirmaciones como: "El que quiera hacerse rico que no se dedique a ser investigador o profesor universitario", "Se necesitan más y mejores investigadores” o “en Colombia no hay fuga de cerebros”, las cuales provocaron una reacción inmediata por parte de la comunidad científica residente en el exterior.
Con Tobías y Emilia, su familia.

Angélica María durante la ceremonia de confirmación de Doctorados de la Universidad de Upsala el pasado 31 de Mayo.
Para Delgado Vega, “todos los indicadores de investigación y desarrollo ponen a Colombia en los últimos lugares de Latinoamérica, al nivel de África, pero Colciencias hace caso omiso de los mismos. El Estado colombiano no puede seguir ignorando el capital humano con formación de alta calidad que se fuga y se ha fugado desde hace mucho tiempo. Es necesario generar las condiciones que propicien el retorno al país de ese capital humano, y así aprovechar su conocimiento y experiencia.

Esta investigadora, egresada con honores de la Universidad del Rosario, tiene claro que aunque en Suecia ha encontrado su realización tanto a nivel personal como laboral, regresaría a Colombia si tuviera las condiciones para volver y no se refiere solamente a dinero.

Aunque yo no tenga una deuda oficial, tengo una deuda moral con las personas e instituciones que han contribuido al éxito de mi carrera. Con esa ilusión vivimos muchos de los que estamos fuera, la ilusión de retribuir y multiplicar lo que se ha invertido en nosotros”, afirma.

Carrera de obstáculos
Quien fuera la segunda mejor bachiller del país en 1998 sabe muy bien de lo que habla, pues ha vivido en carne propia las dificultades que deben afrontar quienes desean formarse y prepararse. Pese a que en su caso la suerte ha estado de su lado, para otras jóvenes promesas ha sido más complicado.

El obtener 397 puntos sobre 400, como se calificaba en ese momento, le hizo merecedora de la beca Andrés Bello y “Bachilleres por Colombia, otorgada por Ecopetrol. La primera, que consistía en una especie de subsidio semestral para manutención y adquisición de libros, llegó sin problema. Sin embargo la de Ecopetrol tardó casi un año en llegar, lo que puso en riesgo su continuidad en la Facultad de Medicina del Rosario.

Mientras esperábamos a que la beca se hiciera efectiva, el primer semestre lo pagaron mis padres, pero seis meses después no tenía respuesta de Ecopetrol. Era imposible que mi familia continuara asumiendo el costo del semestre. Yo dependía de una beca”, relata. La oportunidad de cursar el segundo semestre llegó tras tocar las puertas de la decanatura de la facultad que le concedió una beca del 70%.

La llamada que tanto esperaba del organismo estatal llegó después de su aparición en el programa “Yo, José Gabriel”, donde, junto con el primer bachiller del país en 1998, hablaron sobre la situación de incertidumbre frente a la posibilidad de continuar sus respectivas carreras.

Nos dijeron que por temas presupuestales el programa de becas había sufrido una fuerte reducción, que ya no becaban 30 bachilleres sino 16 y que los requisitos ya no se relacionaban estrictamente con el puntaje del Icfes”. Pese a las nuevas disposiciones, Angélica tuvo acceso al programa y desde el tercer semestre hasta el final de su carrera en 2004 estudió becada.

Una pasión
Cuando esta neivana habla de la genética lo hace con tal entusiasmo que sus ojos adquieren un brillo intenso, una sonrisa permanente se dibuja en su rostro y prácticamente pierde la noción del tiempo. “Siempre me gustaron las ciencias naturales y las matemáticas”, cuenta mientras recuerda el día en que se dijo: “Esto es lo que voy a hacer el resto de mi vida, voy a ser genetista”.

Caridad, su madre, nacida en Sabanalarga (Atlántico) y profesora de ciencias naturales del colegio Santa Librada, llegó un día con las fotocopias del artículo de una revista científica en el que se abordaba el tema del proyecto genoma humano el cual empezaría en 1998 y cuya duración estaba prevista para cinco años. “Yo hacía noveno, no tendría más de 15 años y este artículo me marcó”.

Desde entonces, cada escalón que ha ascendido en su carrera profesional lo ha hecho con la genética como principal aliada. Tras graduarse en el Rosario, hizo su año rural en investigación en la Corporación para Investigaciones Biológicas de Medellín, donde trabajó con enfermedades autoinmunes como la artritis, la eclerosis múltiple o el lupus sobre el cual ha centrado todos sus esfuerzos investigativos, concretamente en el lupus eritematoso sistémico (LES), que afecta a una parte importante de la población mundial, principalmente a las mujeres jóvenes.

La oportunidad de estudiar en Upsala le llegó en Cuba, durante la realización de un congreso científico en el que ella presentó un póster (abstract) con los resultados preliminares de su trabajo de tesis de maestría, la cual cursaba en la Universidad de Antioquia.

Allí conoció a la investigadora mexicana Marta Alarcón, reconocida en el ámbito internacional en el estudio del lupus y quien le propuso vincularse como doctoranda a su grupo de trabajo en la Universidad de Upsala. Me dijo: “‘piénsatelo, porque vivir en Suecia no es fácil’. Como yo no estaba dispuesta a desperdiciar un ofrecimiento de estas características, acepté sin pensarlo dos veces”.

Pese a que múltiples genes se han asociado con LES, todavía se desconoce cuáles son las variantes genéticas responsables de la enfermedad, es decir, las que tienen consecuencias en la función de estos genes o en las proteínas que estos codifican. “Los resultados de mi trabajo doctoral contribuyeron significativamente al esclarecimiento de los mecanismos genéticos y patogénicos que conllevan a la pérdida de la tolerancia inmunológica y al desarrollo de LES

Seis años después, Angélica sigue estando convencida de que su apuesta ha merecido la pena. Hoy, no sólo es Ph. D. en Ciencias Médicas, cuyo título recibió el pasado 26 de abril; también está cumpliendo su sueño de trabajar con pacientes con enfermedades genéticas y por si fuera poco, este país le ha regalado dos seres maravillosos: Tobías su esposo y principal apoyo en este tiempo y Emilia su hija de dos años, quienes en este momento cierran el círculo de satisfacciones y alegrías anheladas.

Obviamente, sus sueños no serían una realidad sin el apoyo de Caridad y Álvaro –comerciante nacido en Baraya-, sus padres, y Álvaro Andrés y Juan Felipe, sus hermanos, quienes llenan los recuerdos de su infancia en el barrio Santa Lucía.
Angélica María junto a sus padres y hermanos durante una de sus visitas a Neiva.
Con el fondo de la Catedral de Uppsala, la ciudad que acoge a esta neivana desde 2007.
Créditos: Fotografías cortesía de Angélica María Delgado



martes, 3 de septiembre de 2013

“Santos le entregó Colciencias a los políticos” (Entrevista a Moisés Wasserman)

ORIGINAL: Semana
Por Claudia Morales, especial para Semana.com
02 septiembre 2013

ENTREVISTA Moisés Wasserman exrector de la reaparece con una explosiva declaración contra el gobierno.
Moisés Wasserma, exrector de la Universidad Nacional.
El nombre de Moisés Wasserman seguramente llega a la memoria reciente de los lectores como exrector de la Universidad Nacional. Pero además de eso, es Doctor en Bioquímica, profesor emérito de la misma universidad, científico reconocido internacionalmente y miembro de la Unesco para América Latina.

Esta conversación se produce porque son muchos los académicos y científicos inconformes con la dirección de Colciencias, entidad encargada de manejar las políticas del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación.

Él, que es investigador y científico, es un personaje con una opinión autorizada para hablar del tema. Para Wasserman, este gobierno politizó Colciencias cuando se lo entregó al Partido Verde.Nunca antes en la historia le habían entregado Colciencias a un partido político”, asegura. Además, cree que el hecho de que los recursos para ciencia y tecnología provengan de las regalías, distorsiona la naturaleza de los proyectos. “No hay visión nacional porque todo responde a las necesidades de los gobernadores”, sostiene.

Semana.com: ¿En qué estado está el sistema de ciencia y tecnología en Colombia?

Moisés Wasserman: Nosotros tenemos un sistema relativamente veterano y evolucionado con una inversión muy baja. Según los últimos informes del Observatorio de Ciencia y Tecnología ya se nota que el sistema empezó a frenarse y está decreciendo en aspectos graves. Eso se deriva de un desfinanciamiento crítico y crónico.

Semana.com: Pero para eso se destinó el 10% de las regalías.


Moisés Wasserman: Sí, pero las regalías se reglamentaron de tal forma que crearon un sistema paralelo. Y por la forma como se deciden las regalías y los proyectos, terminan excluyendo al sistema de ciencia y tecnología. Eso significa que la respuesta es cortoplacista y desorientada.

Semana.com: ¿Por qué la califica así?

Moisés Wasserman: Cortoplacista, porque el sistema quedó ceñido a los planes de cuatro años de los gobernadores. Y desorientado porque por esa estructura dispersa no se puede construir una política global, nacional, transversal, que responda a las señas de deterioro y decaimiento del sistema.

Semana.com: Pero profesor, desde el gobierno dicen que hay mucha plata para la ciencia y la tecnología.

Moisés Wasserman: Por un lado hay muchos recursos que están corriendo en paralelo pero no responden a las necesidades evidentes, y que son usados como excusa para no aumentar los presupuestos de Colciencias.

Semana.com: ¿Quiere decir que la plata de las regalías no le está llegando a Colciencias?

Moisés Wasserman: El presupuesto de Colciencias aumentó en el año 2009 con el programa de becas doctorales, y como era continuo, se suponía que debía aumentar cada año. Pero sólo aumentó ese año, 2009. Y lo que hay en el Congreso para el presupuesto del 2014 reduce en un 15 % lo que era el presupuesto del 2012 de Colciencias, y además asigna en forma específica dos terceras partes de ese presupuesto a las becas. Con esa tendencia en 2015 y 2016 todo el presupuesto de Colciencias será para becas.

Semana.com: Y a través de las regalías la plata tampoco llega a los proyectos de ciencia y tecnología que el país necesita.

Moisés Wasserman: Con las regalías hay un asunto político perverso. La comunidad científica llevaba decenios sugiriendo que parte de las regalías se usaran para financiar la ciencia, porque el sistema tenía unas políticas nacionales que estaban completamente desfinanciadas. Y finalmente sucedió el milagro, aprobaron las regalías, pero las aprobaron con tal reglamentación que llevan implícita una política distinta. Algo que se suponía que era para financiar, modificó la política con base en una negociación coyuntural en el Congreso.

Semana.com: ¿Es decir que son los gobernadores los que deciden qué proyectos financian?


Moisés Wasserman: Sí, y eso implica que el financiamiento es paralelo y Colciencias se convierte en una secretaría técnica. Y cada gobernador decide si el proyecto de ciencia y tecnología cuadra o no con su proyecto de gobierno.

Semana.com: Muy grave porque cada gobernador que llega hace borrón y cuenta nueva.

Moisés Wasserman: El tema es este. El 0.17 del PIB es invertido en ciencia y tecnología pero hay otro indicador, 0.47, que se destina a actividades que no son propiamente de investigación de ciencia. El inconveniente con los proyectos de los gobernadores es que por querer dar resultados pronto en sus cuatro años de periodo, no privilegian la investigación en ciencia y tecnología. La prueba de eso es que la gran mayoría de los proyectos presentados por los gobernadores en 2011 fueron retirados por los gobernadores que se posesionaron en 2012.

Semana.com: La directora de Colciencias Paula Arias dijo en una entrevista para El Colombiano que no necesitan más investigadores. ¿Qué opina?

Moisés Wasserman: Es como la parábola de las uvas verdes de Esopo. Como no logramos aumentar el número de investigadores entonces salimos a decir que ya no los necesitamos. Si tomamos en cuenta todos los estudios prospectivos de Colciencias y la propuesta de los diez sabios en el 94, para el año 2000 deberíamos tener mil investigadores por cada millón de habitantes. Catorce años después del 2000 en Colombia tenemos menos de la tercera parte. Entonces decir que no necesitamos más, pues bien, pero con base en qué, es absurdo decir que no se necesitan más.

Semana.com: En esa misma entrevista se dice que se deben privilegiar las patentes y los proyectos que terminen en cosas que puedan salir al mercado. Pero si no hay investigación, ¿cómo pueden producir patentes?

Moisés Wasserman: Eso es construir edificios sobre arena. La generación de patentes es la punta del iceberg. Hay un corto circuito porque quieren la producción de patentes sin darnos el tiempo y los recursos para hacer la investigación.

Semana.com: El gobierno habla con mucha propiedad de la innovación como una de las locomotoras del país. Pero todo esto que usted cuenta creo que nos deja lejos de esa meta.

Moisés Wasserman: La innovación nos llegó más por un asunto de moda. Hay dos tipos de innovación, radical e incremental.
Radical, es cuando surge algo totalmente nuevo basado en el conocimiento y la investigación.
La incremental es mejorar un poquito algo que ya existe. Nosotros estamos ahí, y llamamos innovación a cualquier cosa. Pensar que vamos a poder generar una economía competente a partir de esas pequeñas innovaciones incrementales es un error.

Semana.com: El panorama que usted entrega es desalentador. Si a eso le sumamos que el presidente Santos convirtió Colciencias en un botín político, peor.

Moisés Wasserman: Quiero decir algo de lo que me había abstenido de hablar. El presidente Santos usa mucho la expresión "nunca antes en la historia", y usando esa misma frase, quiero decir que nunca antes en la historia le habían entregado Colciencias a un partido político y eso es inconveniente.

Semana.com: Todo lo que se politiza se daña, ¿es eso?

Moisés Wasserman: No tiene nada qué ver con lo simpático que sea el partido ni con las personas que están ahí. Lo que pasa es que Colciencias había sido el vocero de los científicos que hablan siempre en voz baja ante las decisiones del gobierno. Al entregar eso como cuota de partido se invirtió el sentido y el director de Colciencias se convirtió en un justificador de las políticas del gobierno ante la comunidad científica y no al revés como debería ser.

Semana.com: Y por eso las declaraciones de la directora de Colciencias son desafortunadas.

Moisés Wasserman: No son de mala voluntad. Lo que quiere es demostrar que las cosas están bien y que hay unos científicos quejosos que están tratando de molestar. Eso es una pérdida para Colciencias y para el país. Es negativo politizar el sistema porque lo desinstitucionaliza.

Semana.com: Sin plata para financiar las investigaciones y los investigadores, y con política de por medio, acabaron con Colciencias.

Moisés Wasserman: El presidente Santos ha dicho que “el amor en política se demuestra en los presupuestos”.

Semana.com: Osea que a ustedes los investigadores y los científicos no los quieren tanto.

Moisés Wasserman: Exacto.

Semana.com: Tengo una carta firmada por más de 500 personas que forman parte del grupo Diaspora de Científicos e Investigadores Colombianos, quejándose por la indiferencia de la directora de Colciencias frente a los investigadores que están en el exterior. ¿La conoce?

Moisés Wasserman: Sí. El problema es que no tenemos un programa que traiga a los estudiantes brillantes de vuelta al país. Colombia debería tener un programa agresivo y generoso para convocar a la diáspora científica colombiana, pero ni siquiera tenemos un directorio.

Semana.com ¿El gobierno es consciente de todo lo que está pasando?

Moisés Wasserman: El ministro de Hacienda actual y el anterior, y el ministro de Salud deben entender el problema por su origen. Pero la ciencia nunca ha generado urgencias, y todo el mundo está apretado por sus propias urgencias. Eso hace que sólo haya discursos vacíos en los que nadie cree. Fue lo que pasó con las regalías, generaron 10 % para innovación y dejaron su uso para asuntos políticos.

Investigadores en el exterior despertaron el debate científico

ORIGINAL: El Colombiano
Por MARIO A. DUQUE CARDOZO
3 de septiembre de 2013


ILUSTRACIÓN ESTEBAN PARÍS
Las declaraciones de la directora de Colciencias generaron un debate sobre la ciencia en el país.

Hay debate en la ciencia colombiana. O entre los científicos, mejor.

Más de 700 de ellos, la mayoría ubicados en el exterior, enviaron una carta a la directora del Departamento Administrativo de Ciencias, Tecnología e Innovación (Colciencias), Paula Marcela Arias, rechazando las declaraciones de la funcionaria en entrevista con este diario sobre las posibilidades de regreso de los científicos colombianos que trabajan en otros países.

"Si la gente está bien acomodada, investigando y ganando bastante, para qué le dices que lo vas a traer si no tienes las condiciones", respondió Arias en la entrevista, a la pregunta de cómo hacer para traer de vuelta a los científicos que Colombia tiene en el exterior.

Precisamente esa diáspora, como se autodenominaron, expresa en su misiva a Arias (ver abajo "La carta de los científicos colombiano") sus puntos de vista y señala, entre otros que "mucho más que dispuestos a regresar, anhelamos hacerlo".

No fue la única carta. La Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (Accefyn), en cabeza de su director, Enrique Forero, también escribió a la funcionaria: "llama la atención el énfasis que usted da a la innovación y a la investigación aplicada, aparentemente ignorando la investigación fundamental".

Lo cierto del caso es que la ciencia en Colombia está en debate, que incluye desde las prioridades de Colciencias, el presupuesto para la entidad, hasta la formación y ocupación de los científicos con que se cuenta, tanto dentro como fuera del país.

El énfasis de Colciencias
Para la directora Arias, el asunto está en la innovación, en el "fortalecimiento y generación de productos nuevos para las empresas", dijo en la entrevista del pasado 26 de agosto.

Y ese es, precisamente, uno de los puntos álgidos para la Accefyn.

"No hay un país que invierta en ciencia básica y haya avanzado. Si la ciencia es la cenicienta, la ciencia básica aún más", opina Forero para replicar la apuesta por la innovación.

En la misma línea se expresa el director de investigación de Eafit, Félix Londoño, cuando señala que "el reclamo es que hay una orientación muy fuerte hacia innovación y a creer que los recursos van a dar resultados de productos comercializables a corto plazo. Quizá lo que hay que entender que para poder sostener unas capacidades de resolución de los problemas hay que inyectarle recursos a la ciencia básica".

Incluso la Diáspora de Científicos e Investigadores Colombianos también se preocupó por el tema: "Hemos aprendido que es justamente a partir del fortalecimiento de la investigación en ciencia básica que se han alcanzado niveles de aplicación y desarrollo tecnológico patentables", mencionan en su carta.

De investigadores fugados
"Ser investigador requiere curiosidad, disciplina, unos sacrificios personales muy importantes. Es una vocación. Es un trabajo arduo, de años, invisible para la sociedad", dice la directora de Colciencias reconociendo el valor de aquellos que se dedican a la investigación.

Pero fueron sus apreciaciones sobre la posibilidad de retorno de los investigadores que están en el exterior lo que más impactó a los firmantes de la carta de la Diáspora.

"¿Qué sacamos con preparar 500 doctores por años si no hay como absorberlos, porque la ciencia es la cenicienta de los gobiernos?", pregunta Forero.

Incluso más allá de un tema de dineros que podría atravesar la discusión, se trata de un asunto de posibilidades.

"Lo importante es que nos incluyan en la construcción de mecanismos y estrategias para que podamos retornar y vincularnos en las actividades de investigación, en todos los campos, en el país", señala Esteban García Tamayo, ingeniero físico, candidato a doctor en Materiales Nanoestructurados, de la Delft University of Technology, en los Países Bajos.

Para la candidata a PhD en Ciencias de las Plantas en Holanda, Diana Londoño, el retorno se complica porque no hay suficientes plazas laborales. "Básicamente las universidades son el empleador y no tienen capacidad para absorber a todos los que van llegando. En el servicio público no se abren suficientes plazas. Y las empresas casi no contratan doctores por costos".

Félix Londoño concuerda y agrega que apenas ahora las empresas están reconociendo la importancia de tener unidades de investigación y desarrollo que cuenten con profesionales con doctorado.

"Si uno pregunta cuántos doctores hay en las grandes empresas del país y uno se encuentra que los números son muy bajos, mientras que sus competencias en el exterior sí han entendido lo importante de tener esos doctores vinculados", cuestiona Londoño.

Y que no bastaría con contratarlos, pues si un doctor llega al país y no encuentra la manera de trabajar como investigador, a la vuelta de algunos años ya no se tiene doctor, porque se desactualiza, opina el director de Investigación de la Universidad Eafit.

Finalmente, lo que busca el grupo de la Diáspora, que cuenta ya con unos 1.500 miembros es, a largo plazo, "continuar mejorando las condiciones locales para garantizar que los doctores formados estén interesados en volver".

Un asunto de ciencia
La pregunta que subyace es qué pasa con la ciencia en Colombia. Para Forero el problema radica en la falta de planeación a largo plazo, lo que está en contravía de los ritmos de la investigación.

"El país no tiene políticas de Estado para nada. Hay políticas de gobierno, que duran lo que dura el presidente de turno", agrega.

Además, se necesita fortalecer Colciencias. La entidad "perdió capacidad de acción y de gestión. Falta mayor coordinación y articulación del sistema nacional de ciencia y tecnología", señala Londoño.

Forero también señala el debilitamiento del aparato científico colombiano, señalando incluso que pese a los dos billones de pesos de las regalías que irían para Colciencias, el presupuesto para ciencia ha disminuido.

"Para 2014 el 70 por ciento se va en becas, el 30 por ciento para investigación. Si antes se apoyaba el 20 por ciento de los proyectos hoy se hace con el 2,5 por ciento. Cómo fortalecer la ciencia en esas condiciones. Le rogamos al Gobierno que le dé a Colciencias los medios que necesita para ser la rectora de la ciencia en Colombia, que no los tiene".

¿CÓMO FUNCIONA?


UN GRUPO CON MÁS DE 1.500 MIEMBROS

El grupo Diáspora de Científicos e Investigadores Colombianos surgió hace dos semanas. "Es un grupo lo más propositivo posible. Sí, crítico, pero propositivo. No nació como una respuesta reaccionaria", explica Esteban García Tamayo, ingeniero físico, candidato a doctor en Materiales Nanoestructurados y moderador del grupo en Facebook.

"Queremos ser considerados como un activo del país. No solo podemos generar grupos de trabajo conjunto con nuestros colegas en Colombia, sino que podemos ayudar a atraer recursos de investigación, además de motivar estudiantes en ciencias sociales, básicas, aplicadas y tecnología, y tomar una carrera en investigación como una posibilidad atractiva".

ANTECEDENTES

EL FLORERO DE LLORENTE
Desde hace un par de meses los colombianos estudiantes de doctorado en el exterior se sentían abandonados por Colciencias con la cancelación de una convocatoria que emplearía a varios doctores en universidades y empresas del país. Se trató de la convocatoria 617 que cerró el capítulo de inserción laboral en la industria colombiana, que es lo que solicitan los científicos que se están formando en las universidades de otros países: posibilidades de regresar al país para compartir lo que aprendieron fuera y generar conocimiento que aporte al desarrollo.


TEXTUALMENTE

La carta de los científicos colombianos

DIÁSPORA DE CIENTÍFICOS E INVESTIGADORES COLOMBIANOS

"Como grupo de Colombianos que actualmente estamos realizando actividades académicas, científicas y de investigación por fuera del país, nos dirigimos a usted desde nuestra posición de Diáspora de Científicos e Investigadores Colombianos. Motivados por las falencias que vemos en las políticas de ciencia, tecnología e investigación del país, hemos conformado un grupo de discusión cuyo objetivo principal es aportar nuestra experiencia para que juntos superemos dichas fallas. Por lo tanto, esperamos no sea ésta la última comunicación que usted reciba de nosotros.

Después de leer la entrevista concedida por usted al periódico El Colombiano el día 26 de agosto de 2013, titulada "Faltan más y mejores científicos", nos sentimos en la obligación de hacerle algunos comentarios al respecto.

Nos duele la indiferencia con que usted se refiere a la diáspora científica colombiana en dicha entrevista. Al ser cuestionada sobre los investigadores que nos encontramos en el exterior y las dificultades que encontramos para retornar al país, responde usted: "El que quiera hacerse rico que no se dedique a ser investigador o profesor universitario".

Señora Directora, se equivoca usted al pensar que quienes salimos de Colombia para desarrollar actividades de ciencia, tecnología e investigación lo hicimos con el objetivo de acumular riquezas. En esta actividad no es fácil hacerse rico, ni en Colombia ni en ningún otro lugar del mundo. Si salimos del país, fue motivados por el deseo de educarnos en los centros de pensamiento más importantes del mundo y por las oportunidades que se nos brindan en otras latitudes para desarrollar nuestras actividades en buenas condiciones de trabajo. Sin embargo, ahora que hablamos de riqueza, quisiéramos expresarle que, contrario a lo que usted piensa, la mayor riqueza que anhelamos es la posibilidad de retornar al país a hacer lo que sabemos, estando cerca de los que queremos. Ahora, frente a la posibilidad de motivar el retorno de los investigadores que se encuentran por fuera del país, responde usted: ‘No se puede pelear contra lo obvio. Si la gente está bien acomodada, investigando y ganando bastante, para qué le dices que lo vas a traer si no tienes las condiciones’. Nosotros pensamos lo contrario. Es grande y muy variado el talento que tiene el país por fuera de sus fronteras. Sin embargo, pareciera que usted nos da por perdidos, sugiriendo que no es posible propiciar nuestro retorno, y haciendo parecer que no podríamos tener suficiente amor por Colombia para abandonar una buena oportunidad en otro lugar (que no necesariamente es algo cómodo y/o en lo que se gane ‘bastante’) para trabajar por y en el país.

Mucho más que dispuestos a regresar, anhelamos hacerlo. Y consideramos que, siendo la institución encargada de promover el desarrollo del país a partir de procesos serios en ciencia, tecnología e innovación, Colciencias debe impulsar la creación de lugares para la ciencia y la promoción de políticas que permitan nuestra vinculación a procesos de innovación y desarrollo. No esperamos que Colciencias sea una catapulta para llenarnos de dinero, pero sí que genere las condiciones adecuadas para desempeñarnos en nuestras áreas correspondientes, y así poder transferir y aplicar las experiencias y conocimientos adquiridos después de haber experimentado la ciencia, la investigación, la innovación y el desarrollo en diferentes lugares del mundo. Adicionalmente, quisiéramos manifestarle nuestra posición frente a su comentario: ‘Queremos grupos más cargados al tema de patentes y de producción con impacto que a la simple producción académica’. Vemos con preocupación la falta de apoyo de parte de Colciencias a los procesos de ciencia básica, que son el fundamento del desarrollo tecnológico y científico y, por ende, la herramienta esencial para la modernización que tanto se pregona. Desde nuestra experiencia en algunos de los centros de investigación con más producción de patentes y desarrollos tecnológicos de alto impacto en el mundo, hemos aprendido que es justamente a partir del fortalecimiento de la investigación en ciencia básica que se han alcanzado niveles de aplicación y desarrollo tecnológico patentables. Colombia no puede seguir ignorando el capital humano con formación de alta calidad que se fuga y se ha fugado desde hace mucho tiempo. Es necesario generar las condiciones que propicien el retorno al país de ese capital humano, y así aprovechar su conocimiento y experiencia. Nos gustaría que reconsidere su posición frente a los miles de colombianos que nos estamos preparando fuera y dentro del país; no nos olvide, no nos relegue y no nos subestime. Ayude y déjenos ayudar para que diversos sectores del país, tanto públicos como privados, guiados por Colciencias, abran las puertas de regreso a tantos compatriotas altamente calificados que tanto tienen para aportar al desarrollo del país. Finalmente, manifestamos nuestro compromiso para seguir aportando a la discusión y a las acciones que permitan encaminar por buena vía los procesos en ciencia, tecnología e innovación en nuestro País".

EN DEFINITIVA
Un artículo publicado en este diario generó reacciones de la comunidad científica dentro y fuera del país. El debate sobre la ciencia y sus recursos son el tema de fondo

Interacción y participación
6 Comentarios - 3 de septiembre de 2013

jjalvarez Comentario realizado el 9/3/2013 8:29:44 AM

Un país que no invierte en educación e investigación que puede esperar a futuro?, máxime cuando quienes dirigen entidades tan serias salen al paso con declaraciones "irresponsables", que desconocen el pensamiento , esfuerzo y anhelos de quienes en tierras lejanas añoran regresar a su país y poner al servicio todo lo aprendido. Para la señora Arias, es bueno que tenga en cuenta , que cuando una persona elige el camino de la investigación su finalidad no es llegar a ser millonario; para esto existe otros mecanismos los cuales en nuestro país no propiamente son la educación y la investigación.

jdelcampillo Comentario realizado el 9/3/2013 8:26:03 AM

Es urgente que el Gobierno inicie un amplio diálogo con la Academia, la Ciencia y la Diáspora, a fin de recuperar el valioso patrimonio intelectual. Pero Qué esperar de un Gobierno que no escucha...? Un Gobierno sordo...? vemos el claro ejemplo en las marchas campesinas, no contesta derechos de petición...estamos en un desgobierno total.

adrian.higuita Comentario realizado el 9/3/2013 7:23:46 AM

completamente de acuerdo con los comentarios y debate generado, conceder que tanto colciencias como el gobierno deben replantear el mecanismos para alimentar y fortalecer la innovación. tenemos Colombianos trabajando para la medicina, la industria,la tecnología y hasta en las ciencias políticas, en el exterior! de fortalecer y hacer crecer las ciencias básicas y crear politicas de estado mas solidas, ayudaremos al crecimiento real de la investigacion en Colombia

TayoTamayo Comentario realizado el 9/3/2013 7:22:37 AM

Nunca, lo que hace que tengo uso de razon habia leido un Plan de Gobierno que incorporara un eje tematico en su plan de gobierno tan importante como la Innovacion, pero tristemente van tres años y se ira campante de la casa de nariño, sin ponerle ruedas a este tema de tanta envergadura para el pais. Nuestro indicador de Doctorados por cada millon de habitantes es de los mas bajos de latinoamerica. Debemos formar mas y mejores doctores que contribuyan a incrementar la competitividad del pais a traves de la generacion de patentes y marcas.

Pascal Comentario realizado el 9/3/2013 7:14:20 AM

Hace algunos años, el gobierno decidió invertir en el deporte, y ya se empiezan a ver los frutos, lo mismo debe hacer con la ciencia, el pais tiene cientificos muy importantes, pero por falta de apoyo, ese tesoro tan grande lo están explotando en el exterior... Invietan en lo nuestro saquemos nuestro pais adelante...