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lunes, 20 de agosto de 2012

Las vacas están matando el planeta

ORIGINAL: El Puercoespín
August 17th, 2012

El ganado ocupa el treinta por ciento de la superficie de la tierra.

En países desarrollados como los Estados Unidos, donde se las alimenta con maíz y soja en lugar de pasto, las vacas se han convertido en una seria amenaza al medio ambiente, al mismo nivel que los autos, los aviones y los trenes.

Sólo en los Estados Unidos, las vacas producen más gases de efecto invernadero que 22 millones de autos juntos por año.

Su excremento es responsable de dos tercios de toda la polución mundial por óxido nitroso.

Y otros datos inquietantes, en este video animado del Center for Investigative Reporting:

martes, 14 de agosto de 2012

El enigma de los cipreses ignífugos

ORIGINAL: El País
La resistencia de un bosque de estos árboles en el último incendio forestal de Valencia sorprende a los expertos, que debaten su uso como barrera verde frente a las llamas

Los casi mil cipreses plantados en el barranco de Herbasana, Jerica, se salvaron tras el incendio de Andilla, que arrasó otros muchos árboles.
Cuando Bernabé Moya, director del Árbol de la Diputación de Valencia, divulgó la imagen, sus colegas botánicos se frotaron los ojos. Una legión de 946 cipreses de nueve metros de altura había resistido incólume al incendio que arrasó el pasado julio durante cinco días 20.000 hectáreas de la localidad valenciana de Andilla. La foto mostraba con nitidez una columna de 9.000 metros cuadrados de árboles plantados hace 22 años en Jérica, entre Valencia y Castellón. A su alrededor, un paisaje lunar, devastado, que apenas recordaba el vigoroso monte de pinos, carrasca, encinas, enebros, sabinas y aliagas que consumieron las llamas. El fuego ignoró la parcela verde.

La parcela de Andilla sufrió iguales efectos adversos que los árboles vecinos
El misterio, y lo que supone, ha vuelto a desatar el debate sobre la regeneración forestal. Y en él, algunos expertos se muestran partidarios de emplear cipreses como cortafuegos naturales y otros rechazan la plantación de especies ajenas al hábitat autóctono.

La singular isla de cipreses de Andilla sufrió idénticas condiciones adversas que sus árboles vecinos: un año de bajas precipitaciones y la letal norma de los tres 30: más de 30 grados; menos del 30% de humedad y vientos superiores a 30 kilómetros por hora. ¿Por qué el fuego salvó el 90% de los cipreses? ¿Por qué estos árboles no propagaron las llamas?

No existe unanimidad entre los científicos sobre la capacidad de esta planta para combatir o detener el fuego. El ciprés mediterráneo es una especie dura, que acumula pocas ramas muertas en su suelo y que tiene una capa de mantillo (hojarasca) delgada y compacta que conserva la humedad. Esto explicaría, según el departamento de Árboles Monumentales de la Diputación, por qué las llamas no penetraron por las zonas más bajas, pese a que el barranco de Herbasana no se ha limpiaba en una década.

Solo ardieron 12 de los 946 cipreses, que evitaron la expansión del fuego
Más extraordinario resulta el comportamiento en las copas, según Moya. Pese a que los ejemplares estaban juntos, el fuego no avanzó por la parte alta. Solo ardieron 12 árboles (1,26% del total), que evitaron la expansión del fuego. Las llamas, además, apenas provocaron la deshidratación de las hojas en el 10% de los cipreses. En pocos meses podrían regenerarse. “Los árboles se comportaron como una pantalla contra el fuego”, apunta el botánico.

La titánica resistencia del ciprés ha alentado la posibilidad de utilizar esta especie como aliado para combatir las llamas. Un árbol para salvar a otro. “Se podrían plantar de forma estratégica, entre tres y 15 líneas de cipreses, para reforzar los cortafuegos en zonas de difícil acceso”, explica Moya, que estudiará la utilización de la especie en la repoblación del monte calcinado en Andilla.

La imagen de la isla verde de Jérica ha sorprendido a los expertos. “Sabía que el ciprés se utilizaba como pantalla acústica y cortavientos para aislar, por ejemplo, una carretera, pero no conocía su capacidad de resistencia al fuego. De ser así, se podrían probar el árbol como pantalla para rodear viviendas”, sugiere Rafael Serrada, vicepresidente de la Sociedad de Ciencias Forestales.

Quienes se oponen al proyecto recelan ante plantaciones ajenas al hábitat local
Más escéptico se muestra su colega Raúl de la Calle, del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales: “Tendremos que saber qué paso realmente. El ciprés es una especie poco combustible, pero de ahí a que no se queme…No hay ningún árbol ignífugo”, comenta este especialista.

Tampoco aprueba el proyecto de los cipreses Nicolás López, botánico y técnico de conservación de especies de Seo Birdlife. “Introducir una especie que no es autóctona es un error, altera el ecosistema y perjudica al resto de la flora”, dice.

López añade que el ciprés, además, es una especie que dificulta que se propague el fuego pero también obstaculiza que crezcan otros árboles y plantas. “La horajasca de los cipreses desprende una sustancia que acidifica el suelo —similar a la de los eucaliptus— lo que impide que crezca nada debajo, con lo que el fuego no tiene combustible, y evita también que el árbol se queme rápido, porque además tiene una copa muy densa”. Sin embargo, López cree, como Serrada, que los cipreses sí pueden tener una buena aplicación como cortafuegos en urbanizaciones. “Se pueden poner dos filas de estos árboles, harían de pantalla e incluso de cortavientos”, abunda.

El plan CypFire, que estudia las cualidades de la planta, se desarrolla en nueve países de la UE

Los cipreses de Andilla fueron plantados gracias al proyecto europeo CypFire, que tiene un presupuesto de 1,3 millones y está cofinanciado con fondos FEDER de la Unión Europea. El experimento persigue probar la tolerancia de los árboles a las heladas, la sequía y la producción de madera y polen. La resistencia al fuego era inicialmente un aspecto más.

La iniciativa se desarrolla en 13 centros de investigación de nueve países como Italia, Francia, Portugal y Turquía. Sin embargo, a diferencia de estos, los incendios no arrasaron las zonas de cipreses y la capacidad de la especie a sobrevivir a las llamas se conocía solo por experimentos de laboratorio.

Valencia reunirá el próximo 27 de septiembre a una treintena de expertos internacionales para abordar el enigma de los árboles incombustibles. Sobre la mesa, una cuestión: ¿Por qué no ardieron los cipreses?

martes, 24 de julio de 2012

Soil temperature, environmental and methodological effects determine Soil CO2 efflux in Central Amazonia

ORIGINAL: SCIELO

A group of researchers from the Universidade Federal do Amazonas-UFAM, Free University-VU, Wageningen University-WUR, Instituto Nacional de Pesquisas da Amazonia-INPA and Max Planck institute-MPI, measured the soil CO2 respiration in the Central Amazon forest to understand the environmental and methodological effects on the soil CO2 emission.

The authors found that the main factor influencing the soil respiration was soil temperature, because the soil respiration followed the same pattern, while rainfall only caused a brief disturbance in soil respiration. Rainfall seems to contribute by creating favorable conditions for a quick decrease in temperature and consequently respiration followed the physical effect of soil water percolation. The methodology of automatic soil respiration used in this paper showed a better estimative of total CO2 emission in the Central Amazonian ecosystem. The authors also noticed that it was difficult to account for the rainfall effects in the simple model estimation.

According to the authors, for a better estimative of soil CO2 emissions, or to model a region and vegetation type, it is necessary to find the main influencing factors to decrease the uncertainties about the final carbon release measurements. The automated soil respiration datasets and the right procedure are a good tool to improve the technique and increase the reliability of measurements to allow a better understanding of all possible factors driven by soil respiration processes.

The study was carried out in the Cuieiras and Campina reserves near to Manaus city, during 2006 to 2008 at seven different rainforest types, four at different forests in the Cuieira reserve (plateau, slope, campinarana and valley forest) and another tree at different forests in the Campina reserve (bare soil, stunted and tall heath forest). The researchers used an automatic soil respiration system.. The authors investigated the effects of the method of ring insertion in the soil as well as of rainfall and spatial distribution on CO2 emission.

The article is published in the Acta Amazonica Journal (Vol. 42, n.2).

Contact: 
Fabrício Berton Zanchi 
Universidade Federal do Amazonas-UFAM/IEAA 

domingo, 1 de julio de 2012

Urban Farming Is Growing a Green Future

ORIGINAL: NatGeo

Green Gotham. Photograph by Anthony Behar, Sipa Press/AP
With seven billion mouths to feed, human agriculture exerts a tremendous toll on the planet, from water draws to pollution, and from energy use to habitat loss. But there is also a growing set of solutions, from organic agriculture to integrated pest management.

More people around the world are taking a look at urban farming, which offers to make our food as "local" as possible. By growing what we need near where we live, we decrease the "food miles" associated with long-distance transportation. We also get the freshest produce money can buy, and we are encouraged to eat in season.

Another benefit of urban farming is that it can add greenery to cities, reducing harmful runoff, increasing shading, and countering the unpleasant heat island effect. Garden plots can help people reconnect with the Earth, and gain a greater appreciation for where our food comes from (hint: not from plastic packages).

Rooftop and patio gardens create peaceful places for relaxation or contemplation, and they can attract tourists—consider the booming businesses that have sprung up around New York City's lush High Line Park. And urban farming can bring jobs to underserved and depressed urban areas.

Although planners have a long way to go, boosters envision soaring vertical farms that will eventually produce most of what we need within a short walk from home. Still, land in cities is often expensive, especially since gardens tend to contribute to gentrification and rising rents. Urban soils can be loaded with lead, arsenic, and other toxins, requiring remediation or replacement before planting can be done safely.

Cramped conditions can limit yields, and getting enough water and sunlight can be concerns.

Still, if the right combinations of new technology, community support, and economic incentives align, it's possible we may soon be munching on skyscraper scallions and avenue arugula.

An early example is the rooftop garden on the InterContinental New York Barclay Hotel, which includes an apiary. The Midtown bees produce honey used in the hotel's kitchen, and they fly to pollinate plants as far as five miles away.

—Brian Clark Howard

Planting a Revolution
Photograph by Richard Levine, Alamy
Across town, planters beautify a rooftop in Hell's Kitchen. Big cities like New York host acres of flat, sunny space, which can be put to use growing food or flowers.

Integrated "green roofs" are gradually catching on. In these, a thin layer of soil or other medium supports a dense mat of plants. Such features can be promoted as amenities to renters or buyers, and they win points toward green building certifications.

But it's also possible to start smaller, by setting out a pot or two, even if just on a balcony.

(Related: Green Roofs Photos)

Farming the Future
Photograph by Michael Tercha, Chicago Tribune/MCT/Getty Images
Ken Dunn clears snow from a hoop greenhouse at Chicago's City Farm. The nonprofit project sells fresh produce from a stand in the summer and fall and offers CSA (community-supported agriculture) shares to city residents, who pay to partake in nature's bounty.

City Farm transformed an acre of crumbling cement into an operation that produces 25,000 pounds of heirloom tomatoes, carrots, beets, arugula, and herbs a year. The farm provides economic opportunity and attracts throngs of volunteers and visitors in the Windy City.

Several area restaurants buy ingredients from City Farm, from Vie to Nightwood and North Pond. Bruce Sherman, chef and owner of North Pond, praised the farm's produce, telling the group, "The fact that City Farm grows exceptional produce the right way only makes it better."


Movable Farm
Photograph by Andy Kropa, Redux
Chicago's City Farm, a project of the nonprofit Resource Center, is built on movable plates, so the entire operation can be relocated at the end of a growing season if leases change. The farm has occupied several different sites, including the edge of the former Cabrini-Green housing projects.


Rolling Greens
Photograph by Linda Rosier, NY Daily News/Getty Images
Curt Ellis (pictured) and Ian Cheney won rave reviews for their 2007 documentary King Corn, about the drawbacks to industrial agriculture. They built on that success by filling up the back of a 1986 Dodge Ram with soil and planting tomatoes.

Over the past few years, the two friends have driven their Truck Farm from neighborhood to neighborhood, giving urban kids a chance to get their hands dirty, and see how food looks on the (moving) ground. They produced a film on the project in 2011, Truck Farm, and they've enlisted such singer/songwriters as Jack Johnson and Charlie Sutton to attract the crowds.

It's not likely we'll be sourcing the majority of our food from moving vehicles in the near future, but the Truck Farm project shows how thinking outside the garden box can introduce a new audience to natural foods.(Related: Organic Container Gardens

The Office Farm
Photograph by Yuriko Nakao, Reuters

An employee harvests veggies grown inside an office "urban farm" in Tokyo. The Pasona Group, an employment and staffing company, established the growing area to foster a work environment that "coexists with nature."

On their lunch breaks, workers tend vegetables, fruits, and rice.


Farming Caracas
Photograph by Carlos Garcia Rawlins, Reuters
More than 20 different types of vegetables are grown in "Bolivar 1," an organic garden in the city of Caracas, Venezuela.


Historic Roots
Photograph from ClassicStock/Alamy
In 1943, young people tend a victory garden in New York City. During World War II, Americans were encouraged to grow some of their own food, to offset shortages caused by the conflict.

During the past decades of plenty, many people forgot how to get their hands dirty. But a new crop of enterprising growers are rediscovering the many benefits of urban planting.








martes, 19 de junio de 2012

Combating Desertification - local solutions for a global problem

ORIGINAL: DESIRE Projecte

Promotional video that shows the global problem of desertification in various areas around the world, and the local solutions that the DESIRE project tries to develop to allevaite these problems.

project website: desire-project.eu

The DESIRE project is funded by the EU, France, Netherlands, Italy and Spain.

viernes, 8 de junio de 2012

Invernaderos que enfrían

ORIGINAL: Cultura 3.0
1 junio, 2012
autor: Félix Ares

Las 30 000 hectáreas de invernaderos en Almería disminuyen la temperatura de la zona

Muchas veces se ha dicho que la Gran Muralla China es la única obra humana que se ve desde el espacio. No es cierto: no se ve. Lo que sí es cierto es que las más de 30.000 hectáreas de invernaderos que se han construido en Almería, y que han recibido el muy adecuado nombre de «mar de plástico», sí que se ve desde el espacio. Es la única construcción que se ve, debido a que como los invernaderos son blancos reflejan mucha luz al espacio lo que permite verlos desde las alturas. Pero todavía hay algo más sorprendente, en un reciente estudio realizado por el profesor de la Universidad de Almería Pablo Campra, se demuestra que mientras que en el resto de España –tanto en el sur como en el norte– las temperaturas han subido 0,4 ºC cada década en los últimos 25 años, en Almería no solo no ha aumentado sino que ha disminuido en 0,3 ºC.

Tras un estudio muy complejo en el que se ha estudiado la evolución de las temperaturas en distintos puntos donde había estaciones meteorológicas, se llegó a la conclusión de que mientras que en la mayoría los observatorios la temperatura crecía en los de los invernaderos bajaba. Una vez demostrado fehacientemente este hecho se trató de ver cuál era la causa y para ello se usaron datos de teledetección –detección a distancia– obtenidos por el satélite Terra de NASA.

Los resultados son muy interesantes. En un «erial a pastos» –terreno raso con pasto ocasional–, que es lo que había en Almería antes de poner los invernaderos, una hectárea devuelve al espacio 380 000 vatios de potencia media anual. Con los invernaderos esa potencia media anual aumenta a 580 000 vatios y en verano llega a un millón de vatios. De hecho, esa enorme masa de techos y paredes blancos de los invernaderos están contribuyendo, aunque tan solo sea con un granito de arena, a disminuir el problema del Cambio Climático.

La actividad humana que más contribuye al calentamiento global es la emisión de gases de efecto invernadero; en segundo lugar tenemos el uso que hacemos del suelo. En este caso, el haber cambiado de una agricultura de subsistencia a la alta tecnología de los invernaderos ha traído un efecto positivo. No todos son malas noticias.

Los autores del estudio también señalan un efecto secundario interesante. Para que las plantas crezcan necesitan carbono que lo obtienen del CO2 de la atmósfera. En su estudio estiman que cada hectárea absorbe diez toneladas de CO2, que es lo que emiten aproximadamente cuatro automóviles de tamaño medio.

sábado, 26 de mayo de 2012

How the US Sold Africa to Multinationals Like Monsanto, Cargill, DuPont, PepsiCo and Others

ORIGINAL: AlterNet
May 23, 2012

The G8 scheme does nothing to address the problems that are at the core of hunger and malnutrition but will serve only to further poverty and inequality.

Photo Credit: michaeljung via Shutterstock.com
Driving through Ngong Hills, not far from Nairobi, Kenya, the corn on one side of the road is stunted and diseased. The farmer will not harvest a crop this year. On the other side of the road, the farmer gave up growing corn and erected a greenhouse, probably for growing a high-value crop like tomatoes. Though it's an expensive investment, agriculture consultants now recommend them. Just up the road, at a home run by Kenya Children of Hope, an organization that helps rehabilitate street children and reunite them with their families, one finds another failed corn crop and another greenhouse. The director, Charity, is frustrated because the two acres must feed the rescued children and earn money for the organization. After two tomato crops failed in the new greenhouse, her consultant recommended using a banned, toxic pesticide called carbofuran.

Will Obama's New Alliance for Food Security and Nutrition help farmers like Charity? The New Alliance was announced in conjunction with the G8 meeting last Friday. Under the scheme, some 45 corporations, including Monsanto, Syngenta, Yara International, Cargill, DuPont, and PepsiCo, have pledged a total of $3.5 billion in investment in Africa. The full list of corporations and commitments has just been released, and one of the most notable is Yara International's promise to build a $2 billion fertilizer plant in Africa. Syngenta pledged to build a $1 billion business in Africa over the next decade. These promises are not charity; they are business.

This is par for the course for the attempted “second green revolution” that is currently underway. The Gates Foundation and its Alliance for a Green Revolution in Africa are working to build up a network of private seed companies and private agro-dealers across Africa. The goal is to increase average fertilizer use in Africa by more than a factor of six and to decrease the distance each African farmer must travel to reach a shop selling seeds and inputs. Those who support this vision have heaped praise on Obama and the G8's New Alliance. In fact, with both Republican and Democratic support, this is one of the only things both parties agree on.

But what do actual Africans think? Not just the elite, but the peasant farmers? Charity, for her part, is frustrated. Most of Kenya's land is arid or semi-arid, making agriculture difficult if not impossible. But Ngong Hills receive adequate rainfall – or they did anyway. The climate crisis has changed the previously reliable rainfall patterns within Kenya and even a wet area like Ngong Hills is suffering. The stunted, diseased corn one sees there was planted from the “best” store-bought seed and ample chemical fertilizer was applied. The crop failure was not due to lack of inputs.

In another part of the country, about an hour from Nairobi, Samuel Nderitu points out more failed corn crops. Corn – or maize as Kenyans call it – has been the main staple since Kenya was colonized by the British. But the corn growing on the demonstration farm of Nderitu's NGO, Grow Biointensive Agricultural Center of Kenya (G-BIACK) is healthy and thriving. So are G-BIACK's other vegetable crops and fruit trees. Why will he harvest a successful crop when his next-door neighbor will not?

G-BIACK is an organic farming training center, and the crops there were grown with manure and compost instead of chemical fertilizer. G-BIACK also saves seeds instead of purchasing seeds from the store. The farmers in this region, near the city of Thika, farm tiny plots – as small as one-fifth of an acre and averaging one acre. Many use chemical fertilizer, but since it is expensive, they often fail to use enough. “Here, in Kenya, if you plant anything without chemical fertilizer, if you don't know anything about organic farming, it can't grow,” says Nderitu. But, as G-BIACK proves, those who do know how to farm organically achieve great success. G-BIACK was named the NGO of the Year in 2010 by the UN's Food and Agriculture Organization and the Government of Kenya. And its next-door neighbor with the failed crop is now attending its trainings to learn organic farming.

About 15 km outside of Thika, a farmer named James is also thrilled he switched to organic farming. Farming only one-fifth of an acre, he used to require two $60 bags of fertilizer to plant his crops. Now, he uses manure from his pigs and he is happy with the results. Like most Kenyan farmers, James grows corn, beans, pumpkins, kale, and other crops for family consumption. For income, he can sell a pregnant sow for $240 or a month-old piglet for $20. Before, he would spend much of that money on fertilizer, but now he can use it for other things. He proudly demonstrates how to use his new well, which his increased income allowed him to afford. Next, he plans to buy a water pump so he doesn't have to pull the water out of the well one bucket at a time.

Organic farming in Kenya is not about hugging a tree. It's a simple financial matter. Those who rely on purchased inputs must use their scarce income to buy them. In Thika, where the population is concentrated and land sizes are tiny, many women supplement their farming income with prostitution. The area's AIDS rate is sky-high, although it has come down from the 37 percent high it reached a decade ago. Poverty breeds AIDS by pushing women into prostitution, but AIDS also breeds poverty, as children are orphaned when their parents die. Some are raised by grandparents, others live in child-headed households. By allowing farmers to keep their money instead of spending it on costly inputs, organic farming gives hope of breaking this cycle. How many fewer women will need to enter prostitution if they can instead make ends meet by farming?

Whereas chemical farming is input-intensive, organic farming requires knowledge. A farmer relying on fertilizer and purchased seeds needs money and the entire supply chain required to manufacture the inputs and distribute them to a nearby agro-dealer. But knowledge is free. Robert Mwangi learned how to farm organically from G-BIACK and soon saw his income increase. With five acres, he was never destitute, but now he has enough money to help family members out when they are in need. Mwangi's neighbors have seen his success and he is helping them adopt organic methods too. At the same time, he conducts experiments on his land to see which methods or crops give him the best results. As each farmer in the community conducts an experiment or two on their land each season, they can share their results with one another and all will benefit.

An internationally celebrated farming technique called the push-pull method has also helped Kenyan farmers increase yields – by a factor of 3.5. The yield increase is due to elimination of an insect pest, the stem borer, and a parasitic weed, striga, as well as an increase in soil fertility. The farmer pulls the stem borer away from the corn by planting a cattle feed crop called napier grass nearby. Napier grass is more attractive to egg-laying stem borer moths than corn, but few of the larvae that hatch on it survive.

A second cattle forage crop, desmodium, is planted between rows of corn. Desmodium, a legume, fixes nitrogen in the soil. It also releases chemicals into the soil causing striga seeds to “suicidally germinate.” It releases yet more chemicals into the air that repel stem borer moths and attract parasitic wasps that prey on stem borers. All of the crops used in the system are native, so no corporation profits, only the farmers themselves.

Malaki Obado and his son Padwa investigate a moringa tree. (Jill Richardson)
Elsewhere in Kenya, not far from the home of Barack Obama's paternal grandmother, American Amy Lint and her Kenyan husband Malaki Obado champion native Kenyan crops that are perfectly adapted to the region's long dry periods. To an untrained eye, the area looks desolate and devoid of food, but the locals know better. Walking through their rural village, the point out leafy greens, fruits and crops used for building materials, medicine and rope, all growing wild. These aren't a replacement for cultivated staples like corn, cassava or sorghum, but they provide micronutrients in local diets and improve local food security. With so much natural abundance, one must wonder why the Gates Foundation has sunk so many millions of dollars into creating staple crops with the full range of required nutrients genetically engineered into them.

Across Kenya's many different ethnic groups, provinces and ecological zones, farmers agree on what they need most, and it isn't help from Monsanto or Wal-Mart. It's water. In arid and semi-arid areas, lack of water has always been an issue. But at least the two rainy seasons, the long rains between March and June, and the short rains between October and December, were consistent. During each rainy period, Kenyan farmers would grow a crop that had to last until the next harvest. But, according to farmer Florence Ogendi, the rains changed about five years ago. First the short rains became unreliable, and now they can't even count on the long rains. In her area, the long rains used to come in late February, but this year they did not arrive until April.

Sometimes, water that used to be shared by all is now taken or polluted by a powerful few. Near Kitengela, an enormous flower farm has drilled wells to irrigate its crops, which are for export. With so much water going to irrigate flowers, the nearby Isinya River now runs dry. Elsewhere, Lake Naivasha suffers the same problem, also due to flower farms. And a day after Nderitu took his goats to graze near a local river, all five goats were dead. The autopsy revealed the deaths were from pesticides. Nderitu blames the enormous Del Monte pineapple plantation just across the river from where his goats grazed.

Access to land is another issue for Kenyan farmers. While farmers like James try to coax a living from a fraction of an acre, nearby Del Monte grows pineapples on several thousand acres. Locals report that they pay their workers a mere $2.40 a day, less than the minimum wage, but actually more than the $2.05 per day the other large farms in the area pay. Mwangi, who lives within sight of Del Monte's land, feels ill whenever they spray pesticides. The land could likely support more farmers, and more successful farmers, if it wasn't concentrated in the hands of a few corporations.

And one more request: Would the industrialized world please stop wreaking havoc with the climate! Sidney Quntai, a Maasai man, says, “In the last ten years... the climate pendulum shifted. Just took a drastic turn.” The Maasai are semi-nomadic pastoralists, relying entirely on raising cattle, sheep and goats in Kenya's arid and semi-arid areas. The droughts and flash floods of the last decade have brought invasive weeds and new livestock diseases to his people, and some families have had their herds wiped out entirely between the droughts and diseases of the last decade.

The new G8 scheme to help African farmers does nothing to address the problems that are at the core of hunger and malnutrition. More likely, it will serve only to further poverty and inequality across the continent. The elites of the first world work together with the elites of the third world in the name of helping peasant farmers, but it nobody consults the peasant farmers themselves. Perhaps Obama could spend a week or two living with his Kenyan family members to find out what they actually want and need before he suggests another program to “help” the people of Africa.


Jill Richardson is the founder of the blog La Vida Locavore and a member of the Organic Consumers Association policy advisory board. She is the author of Recipe for America: Why Our Food System Is Broken and What We Can Do to Fix It..

lunes, 21 de mayo de 2012

Video: una montaña de los Alpes colapsa en pocos instantes

ORIGINAL: Actualidad RT
19 may 2012
Una comuna en el sur de Suiza está amenazada con otro medio millón de metros cúbicos de rocas
vision-la.blogspot.com
Unos 300.000 metros cúbicos de roca se separaron de un macizo de los Alpes suizos y se precipitaron cerca de la comuna de Preonzo. El espectacular colapso sucedía por fragmentos y duró varias horas.
Un grupo de suizos logró grabar el momento del desprendimiento desde una altura vecina. Con sus cámaras siguieron el desplome de roca desde la cima hasta el valle situado a sus pies.

No hay reportes sobre algún daño o heridas eventualmente causadas a los vecinos de Preonzo o sobre turistas que practiquen alpinismo o senderismo en la zona. Las autoridades ya han reabierto la carretera que pasa por el valle colindante. Sin embargo, el acceso al colegio y una zona industrial situados más cerca a la vertiente, permanecerán cerrados al menos hasta el próximo lunes.
Los geólogos, que han inspeccionado la sierra, indicaron que hay cerca de medio millón de metros cúbicos más de escombros de rocas que amenazan con un nuevo colapso.

sábado, 21 de abril de 2012

Esa minería ilegal que acaba ríos y tierras de Antioquia

ORIGINAL: El Colombiano 
POR LEON J. SALDARRIAGA LÓPEZ
22 de abril de 2012

Sobrevuelo en El Bagre sobre 45.000 hectáreas para comprobar el tamaño y la gravedad de los daños. 
Esa minería ilegal que acaba ríos y tierras de Antioquia
Paisajes como de "otro planeta" son los que deja ver la superficie del Bajo Cauca en zona minera. FOTO JAIME PÉREZ

Esa minería ilegal que acaba ríos y tierras de Antioquia
En la región se consumen 60 de las 80 toneladas de mercurio que devora la minería del país. FOTO JAIME PÉREZ

Esa minería ilegal que acaba ríos y tierras de Antioquia
Casi sobre las piedras, empiezan a emerger algunos ejemplares de acacia en áreas recuperadas. FOTO JAIME PÉREZ

Esa minería ilegal que acaba ríos y tierras de Antioquia
Con cultivos de acacia se han recuperado 5.200 hectáreas. FOTO JAIME PÉREZ


La vista panorámica desde el helicóptero, permite apreciar el impacto de la degradación que dejan las máquinas que escarban la tierra, los hombres que las manipulan y las 60 toneladas de mercurio que se consumen por año en la subregión del Bajo Cauca, y que van a parar al agua, el aire y el suelo.

Todos los matices de colores que guardan las entrañas de la tierra, desde un café pálido hasta un marrón intenso, se pueden observar después del proceso de explotación desaforada de la naturaleza para saciar la sed de oro en uno de los territorios más ricos del mineral en Antioquia.

El agua utilizada en el proceso, que se acumula en lagos artificiales crecidos por las lluvias de abril, da un tono azul turquesa por efecto de los químicos, en contraste con el color pantano del caudal del río Nechí que atraviesa la zona y recoge todos los venenos a su paso. El escenario es El Bagre y el paisaje de un desierto en formación, no puede ser otro, si se tiene en cuenta que las autoridades ambientales estiman que en la zona hay unas 480 explotaciones mineras ilegales, de las cuales se derivan 50.000 empleos.

Por su ilegalidad no cumplen las normas ambientales que ayudarían a mitigar el arrasamiento que hoy se exhibe, como quiera que en la subregión hay 45.000 hectáreas intervenidas por la minería de aluvión, y de ellas, según Corantioquia, hay 35.297 hectáreas degradadas.

Temen impacto social
¿Y por qué la debilidad para actuar? El director general de Corantioquia, Luis Alfonso Escobar, explica que la situación más repetida es el ejercicio de la actividad en un lugar donde no se es propietario del título, ante lo cual el dueño legítimo debe solicitar al alcalde respectivo que haga la restitución o el amparo del bien.

lunes, 16 de abril de 2012

Para ayudar a contrarrestar el impacto radiactivo de la catástrofe en Fukushima, se plantan planta semilas de girasol

Santiago Rosero, RFI


Para ayudar a contrarrestar el impacto radiactivo de la catástrofe de la planta nuclear de Fukushima, el monje budista Koyu Abe empezó a plantar semillas de girasol: Estas plantas tendrían la capacidad de absorber y retener radiaciones.

Luego del terremoto y maremoto que azolaron Japón el pasado 11 de marzo, la planta nuclear Fukushima sufrió varios recalentamientos que afectaron a los sistemas de refrigeración y produjeron el peor accidente nuclear del mundo en 25 años. Pese a los esfuerzos, la magnitud del desastre provocó que la radiación se expandiera fuera de la zona de evacuación y contaminara el suelo de lo que era una rica zona agrícola.

Exámenes posteriores detectaron niveles de radiación excesiva en verduras, leche, carne, pescado, agua, te y el arroz. Este alimento básico de Japón y el mundo, dejó de ser plantado en zonas extensas y mucho del ya cosechado, fue objeto de embargos después de comprobarse que estaba contaminado con cesio.

Para intentar contrarrestar la catástrofe, el monje budista Koyu Abe, líder del templo de Goenji, que queda cerca de Fukushima, empezó a plantar semillas de girasol, amaranto, mostaza de campo y cresta de gallo debido a que, se cree, son plantas que ayudan a absorber del suelo materiales radioactivos.

Algo similar, con un énfasis en el sembrío del girasol, habría tenido éxito en 1983 luego del desastre de Chernóbil en Ucrania. Por eso, los monjes de Goenji plantaron en los alrededores de su templo 200 mil flores y distribuyeron semillas para que los pobladores replicaran el método donde encontraran terreno disponible.

Hoy ocho millones de girasoles que crecen en Fukushima provienen del templo del monje Abe. Queda ahora entender si el esfuerzo tiene más que una aliciente dosis de incentivo moral.

La bioquímica argentina, Adalgisa Scotti, quien estudia este tema en el Centro Internacional de Estudios de la Tierra cerca de Mendoza, explicó que “las raíces son las que actúan como mecanismo estabilizador. Realizan filtración, lo que significa que van a absorber y van a dejar cerca ellas tanto metales pesados como restos de uranio. Esto está siendo estudiado para saber cómo quedan estos elementos, pero lo que sí se sabe es que la planta es tolerante a altas cantidades de metales pesados y de uranio y también las ingresa en su metabolismo, por lo tanto, no pasan a las capas superficiales de agua y tampoco se trasladan en el terreno o el suelo”.

La científica precisó que aún no se sabe qué hacen las plantas para “desentenderse de la radiación”, pero adelantó que, en la actualidad, se está trabajando “en la asociación del uranio con un hongo que lo que hace es aumentar la superficie de raíces, por lo tanto, tendríamos un porcentaje de captación mayor con una simbiosis entre el girasol y este hongo, que con el girasol solo. En esa etapa estamos ahora, en aumentar la captación que tienen esas raíces que actuarían como una aspiradora: Absorbe, retiene y lo deja ahí”.

La función orgánica de absorción y control que desempeñan los girasoles no es exclusiva de su especie y en el ámbito de las tareas naturales tiene un nombre específico: Bioremediación.

La bioremediación en términos más amplios abarca a cualquier sistema biológico que se utilice para descontaminar cualquier área. Puede ser que estemos hablando del aire, de una planta, de una enzima, un alga, es decir, cualquier sistema biológico que se utilice para descontaminar el medio ambiente se llama bioremediación”, afirmó la bioquímica.

Los aztecas mexicanos consideraron al girasol una flor sagrada y la bautizaron Alcahual que significa maravilla. Luego, los conquistadores europeos justamente maravillados por ella trasportaron sus semillas al viejo mundo y la plantaron a partir del siglo XVI. De ahí en más, esta flor omnipresente no ha terminado de incentivar y provocar las más diversas búsquedas. La encontramos fulgurante en la película “Los girasoles de Rusia”, como símbolo político del Partido Verde de España y en al menos cinco cuadros de Van Gogh. Hoy, como empieza a explicarse, se le ha encomendado también la noble misión de aliviar a los suelos de los residuos radioactivos.

viernes, 13 de abril de 2012

Las montañas marinas

ORIGINAL: Mission-Blue.org

Mapa de un monte submarino en el océano Ártico creado por la recolección de datos con una ecosonda multibarrido. Crédito: NOAA National Ocean Service, Flickr
Algunas tienen forma de cono, mientras que otras son más escarpadas. Algunas son puntos de acceso de criaturas aparentemente endémicas, mientras que otras tramos estériles, carentes de vida. Algunas están cubiertos con materiales valiosos en la tierra, tales como el manganeso.

¿Entonces que son estas enigmáticas estructuras? Son montañas. Pero estos no son las montañas comunes: son más las montañas bajo el mar, o "montes submarinos".

Las estimaciones más conservadoras indican que hay cerca de 100.000 montañas submarinas en el océano (la mitad de los cuales se encuentran en el Océano Pacífico), aunque su número podría extenderse a los millones de personas. A pesar de la similitud de las estructuras, los científicos sólo han explorado un puñado de los montes submarinos y tienen más preguntas que respuestas sobre estos hábitats de aguas profundas.

Sin embargo, una cosa es cierta: los ecosistemas de los montes submarinos se encuentran en peligro, y sin ayuda, las especies que viven en estos hábitats pudiera parpadear de la existencia antes que los científicos lleguen a descubrirlas.

"Es el tipo de problema con todas las formas de pesca en aguas profundas", dijo Chris Kelley, un biólogo del Laboratorio de Investigación Submarina de Hawai (Hawaii Undersea Research Laboratory - HURL), cuya investigación se centra en hábitats de aguas profundas, como los montes submarinos. "No mucha gente sabe mucho sobre el fondo del mar y lo que hay ahí abajo."

¿Cuáles son los montes submarinos?

Una montaña submarina es un volcán activo o extinto que se eleva por lo menos 1000 metros (0,62 milla) del fondo del mar, sin embargo, algunos geólogos y oceanógrafos se adhieren a una definición más liberal, reconociendo las características tan corto como a 100 metros como los montes submarinos. La mayoría de las cumbres de los montes submarinos se sientan cientos de metros bajo la superficie del mar, y son a veces más de 10 kilómetros de diámetro.

Debido a que las montañas submarinas están muy por debajo de la superficie del mar, que generalmente se encuentran en zonas muy oscuras y los oceanógrafos tienen dificultades para obtener una visión de gran angular de las estructuras. "Es un poco como flotar por encima de las Montañas Rocosas en un globo de aire caliente en la oscuridad total con una pequeña linterna", dijo Max Cremer, un piloto de sumergible con HURL

Por lo tanto, para trazar realmente las características de los montes marinos, los oceanógrafos dependen del sonar de los barcos. "Es como cortar el césped", dijo John Smith director científico de HURL. "Uno va hacia atrás y adelante en un patrón cuadrado con el sonar, y entonces se puede construir un mapa topográfico de la zona de los montes submarinos".

A partir de estos mapas, los científicos han aprendido que montes vienen en una amplia gama de formas diferentes, al igual que las montañas en la superficie de la tierra. Algunas montañas marinas tienen forma de cono con paredes escarpadas, no a diferencia del típico cono de ceniza volcánica. Las montañas submarinas con cubiertas grandes, planas llamadas guyots o tablemounts también son bastante comunes. Estas estructuras fueron una vez cónicas, pero fueron erosionadas por el viento y las olas después de la irrupción en la superficie del océano, explicó Smith.

Expediciones de buceo también han revelado que en las montañas submarinas se acumulan depósitos de costras ricas en cobalto manganeso a través del tiempo, debido a procesos naturales. La capa de depósitos de manganeso  adhieren rocas individuales en las laderas de las montañas submarinas, efectivamente estabilizando las estructuras y haciéndolas más seguras para los hábitats de los animales marinos.

Los hábitats para la vida

Muchos montes submarinos están a menudo muy habitados por vida marina, incluidos los peces y los corales. "Los montes submarinos, ya que son las características que sobresalen de la parte inferior del océano, tienden a atraer a todo tipo de vida", dijo Smith.

El tipo de vida se encuentra varía de monte submarino a monte submarino. La profundidad y la ubicación son factores muy importantes, Kelley explicó, añadiendo que los corales y las esponjas suelen dominar los montes submarinos cortos. Los guyots, por otro lado, a menudo tienen una gran cantidad de peces de gran tamaño, en lugar de coral. "Es posible encontrar una gran cantidad de sedimentos grandes y adoquines de montes, y por alguna razón realmente los peces de aguas profundas prefieren los fondos de sedimentos", dijo.

La cantidad de manganeso también dictar el presente la vida en una montaña submarina dada. Los biólogos marinos que se pensaba que el manganeso era demasiado tóxico para la vida. "Pero estamos viendo los lotes y lotes de animales que viven sobre la corteza de manganeso, por lo que no podía ser tan tóxico", dijo Kelley. "Puede ser tóxico para algunos organismos pero no en otros."

Los científicos también creen comúnmente que las montañas submarinas fueron puntos de acceso para las especies endémicas, ya que suelen estar aisladas geográficamente. Sin embargo, estudios recientes están cambiando este punto de vista. Los montes submarinos sólo parecía tener altos niveles de endemismo ya que las estructuras submarinasson tan poco estudiadas, dijo Kelley.

En la necesidad de la conservación?

Ya sea que las montañas submarinas son puntos de acceso endémicas o no, parece que muchos de estos hábitats se encuentran actualmente o pronto lo estará en peligro. Un gran problema es la pesca.

Hoplostethus atlanticus
Collett, 1889 Wikipedia
Kelley señala que un ejemplo de Australia y Nueva Zelanda, donde hay una gran cantidad de montañas submarinas de la costa. En la década de 1980, hubo grandes pesquerías del rugoso anaranjado, pero el pescado ha sido colocado en la lista de especies en peligro de Australia.

"Los barcos grandes de arrastre que emplean estas redes de arrastre en estas montañas y capturan toneladas de estos roughies porque no tienden a nadar", dijo Kelley. "En el proceso, el arrastre de fondo sólo arrancó las cubiertas de los montes submarinos en pedazos, por lo que los corales quedaron gravemente afectados, también."

En Hawaii, un destino similar parece ser ataca a los montes submarinos de la Cruz, donde los pescadores están obteniendo grandes cantidades de atún y otros pescados, sin saber cuántos peces hay, para empezar. Los corales preciosos de las montañas submarinas diferentes también se extraen en grandes cantidades, dijo Kelley.
Además de los problemas de pesca, los montes submarinos pronto tendrán que hacer frente a la minería de manganeso. La costras de manganeso son valiosas por su combinacióncon diversos elementos, que incluyen platino cobalto y titanio, según Kelley. "En este momento, hay empresas y naciones que están tratando de averiguar cómo hacer esto económicamente", dijo. Dependiendo de los métodos utilizados para determinar los hábitats, todo el manganeso, podría ser destruidos.

Kelley está de acuerdo, haciendo hincapié en que las montañas submarinas podrían albergar especies aún por ser descubiertas. "Hay montañas submarinas donde se pueden sin duda encontrarse nuevas especies", dijo. "No se sabe lo que se  vas a encontrar hasta que se llegue a ellos."

De acuerdo con un reciente estudio en PLoS One, la conservación de los montes submarinos requiere más para su investigación. Para proteger los montes submarinos, los científicos primero necesitan comprender las características físicas de las estructuras, así como su biodiversidad y cómo encajan en el mayor ecosistema de aguas profundas.

El conocimiento y la protección de estos ecosistemas increíbles promoverá la esperanza en el futuro-y eso es el futuro que queremos.