lunes, 1 de abril de 2013

Silenciosos caminan los pumas por las montañas

ORIGINAL: Aburrá Natural
aburranatural.org 
1 de abril de 2013. 

Silenciosos caminan los pumas por las montañas. 

Existen algunos documentos históricos que hablan de la presencia de mamíferos grandes en el Valle de Aburrá, entre los cuales se destaca el Puma (Puma concolor). También conocido como Lión o León en ciertas regiones colombianas. 

El Puma en términos generales es un felino grande de color café, que presenta una distribución muy amplia en América, estando presente desde Canadá hasta la Patagonia y desde el nivel del mar hasta alturas de más de 4000 m, aunque desafortunadamente ha sido eliminado de grandes áreas de su distribución original. Sus presas van desde venados hasta pequeños roedores y reptiles. En los bosques andinos se ha encontrado que consume venados, guaguas, puercoespines, perezosos, liebres, cusumbos y algunas aves como tinamúes

Si bien es difícil imaginar que el Valle de Aburrá pudiera haber albergado a tan asombroso felino en épocas pasadas, resulta mucho más difícil creer que en esta región existan actualmente algunos individuos. A nosotros también nos sorprende, pero las recientes evidencias son contundentes: hemos encontrado excrementos, pelos sueltos y, como si fuera poco, dos individuos -posiblemente una madre con un juvenil- han sido filmados por nuestras cámaras automáticas en repetidas ocasiones. ¿Han estado ahí siempre y nadie los había visto? Sospechamos que son nuevos en el área pues no habíamos observado rastros de ellos en los muchos años que llevamos investigando la fauna de este valle. Independientemente del tiempo que lleven con nosotros, es importante ahora que todos los ciudadanos nos documentemos adecuadamente sobre la presencia de este felino. 




Desde la primera vez que aparecieron en nuestras cámaras, aburranatural.org informó a las autoridades ambientales sobre la existencia de estos animales. Luego analizamos profundamente si debíamos dar a conocer esta noticia en nuestra página, pues temíamos que hacer pública la existencia de estos individuos los pusiera en riesgo. Sin embargo, creemos que estos pumas ya se encuentran en peligro al estar en la zona más habitada del departamento y con bosques cada vez más fragmentados y limitados. Por lo tanto, consideramos que es más benéfico para esta especie compartir una nota que, además de divulgar las primeras imágenes del Puma habitando nuestras montañas, explique brevemente las implicaciones de la existencia de este felino en el valle; comparta algunas sugerencias para evitar entrar en conflicto con él; y sugiera ideas a los habitantes y entidades gubernamentales para facilitar la coexistencia con esta especie en inmediaciones del área metropolitana. 


Cada año más ciudades se crean en el mundo y los centros urbanos ya establecidos se hacen más grandes y complejos, lo que implica que las urbes están teniendo más contacto (e impacto) con las zonas naturales, las cuales terminan transformándose, aislándose unas de otras y/o fusionándose al tejido urbano, lo que podría ocasionar que casos particulares como el de estos pumas se den con mayor frecuencia en ésta y otras ciudades. Esto imprime gran importancia al papel de los centros urbanos en la conservación y la salud de la diversidad biológica. Nuestra tarea entonces como ciudadanos no sólo es promover el entendimiento de los organismos y ecosistemas urbanos y periurbanos, sino contribuir día a día en la concepción, planeación, dirección y cumplimiento de políticas y normas involucradas en la construcción de una región biodiversa. 

En la tarea de divulgar sobre biodiversidad local através de aburranatural.org, nos hemos dado cuenta que Medellín y los municipios aledaños aún tiene elementos importantísimos de fauna como para llegar a ser una región que refleje y a su vez contribuya a la conservación de la gran riqueza biológica de la cordillera en la que se encuentra. La presencia del Puma de alguna manera indica, que a pesar del deterioro actual de nuestros bosques, éstos aún pueden tener ciertas condiciones mínimas de hábitat y conectividad (aunque podrían estar en los límites de su tolerancia) como para permitir la existencia de carnívoros que requieran grandes áreas y una buena calidad y cantidad de presas silvestres. Por consiguiente, es necesario que estas condiciones y recursos sean evaluados científicamente. 

Tener grandes carnívoros tan cerca de una ciudad como Medellín puede ser un caso especial en el contexto nacional, pero no es una excepción a nivel continental o mundial, con leopardos habitando zonas periurbanas en India, hienas viviendo alrededor de algunas ciudades en África y pumas estableciéndose en centros urbanos y poblados de Estados Unidos y Brasil. Nosotros al igual que estas otras urbes, debemos entender la existencia de estos animales como un gran reto a nuestra capacidad de habitar, conservar y manejar apropiadamente unas montañas biodiversas. 

Conviviendo armónicamente con grandes felinos 
Si bien ha habido casos de conflicto entre humanos y pumas en varias regiones por depredación de animales domésticos, éstos son muy escasos y pueden eludirse siguiendo algunas precauciones básicas. En el caso particular del Valle de Aburrá, por ejemplo, se debería evitar que los perros de las casas/fincas de las zonas periurbanas y rurales vaguen sin control y las autoridades deberían fortalecer las medidas para evitar la cacería de las presas naturales de estos felinos. Resaltamos que estos individuos llevan casi un año silenciosos en los fragmentos de bosque y no se ha reportado conflicto alguno en este período de tiempo. Una inspección en campo de algunos excrementos corrobora esta apreciación, pues sólo contienen restos de mamíferos silvestres cazados en las mismas áreas boscosas y no hay muestras de ningún tipo de animal doméstico. 

Las ciudades del Valle de Aburrá también están extendiéndose y ejerciendo un impacto sobre las áreas naturales. Algunos de los factores que podrían afectar las poblaciones de pumas en la región son la urbanización no planeada y ciertas prácticas agropecuarias que fragmentan el paisaje. Por lo tanto, es necesario un buen plan de ordenamiento territorial que tenga en cuenta la increíble riqueza biológica aún existente, donde una coexistencia sana entre humanos y animales silvestres sea posible y donde los ecosistemas locales, aunque estén dominados por humanos, puedan constituirse en zonas que complementen de manera significativa el papel de las áreas protegidas en la conservación de los felinos tropicales. 

Otro factor que reclama atención es el frecuente atropellamiento de animales silvestres en las carreteras en las inmediaciones de la ciudad, entre las cuales se encuentran felinos como el Tigrillo lanudo y el Yaguarundi. Enfatizamos por tanto que las velocidades de nuestras vías deberían disminuir, la precaución de los conductores extremarse y regularse el flujo automotor en ciertos sectores, pues de hecho, un puma ya fue observado cruzando una carretera de alto flujo vehicular. 

Aunque muchas personas y entidades podrían pensar que la mejor solución es reubicar a estos pumas para evitar algún tipo de conflicto con ellos, ésta no es una opción pertinente. La reubicación de fauna es un procedimiento delicado y existen varios riesgos asociados que afectan y atentan directa e indirectamente a los individuos y a los ecosistemas donde posteriormente éstos son liberados. Además, en el caso de grandes felinos la mayoría de los intentos de reubicación han sido infructuosos a nivel mundial. Por otro lado, es un procedimiento costoso, por lo que sería más apropiado destinar tales fondos a un programa que estudie áreas de movimiento, dieta, amenazas locales y promueva la educación y sensibilización de la comunidad, para así facilitar la coexistencia con el Puma y lograr que se de una recolonización exitosa de éste, lo cual parece estar presentándose en otras áreas periurbanas de Suramérica


Valle de Aburrá, territorio felino: reto y oportunidad para su conservación 
¿Cúanto tiempo estarán con nosotros estos individuos? ¿Habrá más? Al igual que para muchos grupos de fauna, es vital el establecimiento de un programa de censos a largo plazo, que ayude a proveer pistas acerca de cómo varían las poblaciones, si las especies registradas se establecen en un área y si su persistencia en el ambiente periurbano es a largo término o sólo un evento aislado producto de una perturbación reciente en áreas aledañas. Este tipo de programas puede llevarse a cabo de forma "no invasiva", es decir sin perturbar a los individuos, a través del uso de cámaras automáticas, y seguimiento de rastros como huellas, pelos y excrementos. 

El estudio de carnívoros urbanos es un tema desconocido en zonas tropicales, especialmente en Suramérica. La presencia actual en las inmediaciones de Medellín de por lo menos cuatro de las seis especies de felinos salvajes colombianos, representa una oportunidad única de obtener información valiosa de sus hábitos en un territorio donde los ambientes urbanos, rurales y naturales se mezclan con características sociales, culturales, económicas y educativas contrastantes. De este modo, estudios interdisciplinarios locales enfocados en estas especies ofrecerían valiosas aplicaciones y enseñanzas para la planeación sostenible y el manejo de la diversidad biológica y sus servicios ecosistémicos en las ciudades del Valle de Aburrá y en otras ciudades en expansión. 

Tal vez estos pumas se queden, o tal vez las "motivaciones" para venir a estos bosques, sean las mismas que se los "vuelvan a llevar". Sean ellos residentes temporales o permanentes, la responsabilidad de todos es permitirles habitar naturalmente este territorio. Nos gusta imaginar que el Puma formará parte de esa Medellín biodiversa del futuro y que su presencia aquí no sólo será relatada en unos cuantos documentos históricos.

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