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martes, 6 de enero de 2015

En La Romera, a 20 minutos del parque de Sabaneta, viven pumas


 
Los pumas permanecieron varios minutos ante las cámaras automáticas de Rastreo Colombia, lo que permitió imágenes nítidas. FOTOS Cortesía de Rastreo Colombia

 
El registro de Rastreo Colombia se destaca porque fueron grabados tres ejemplares y de día.


Panorámica que se contempla desde el alto La Romera, área protegida de Sabaneta.

 
 José F. Navarro con Negra, la perra que lo apoya en el rastreo.


Los pumas permanecieron varios minutos ante las cámaras automáticas de Rastreo Colombia, lo que permitió imágenes nítidas. FOTOS Cortesía de Rastreo Colombia

95 a 160 centímetros es la longitud de un puma. La de un perro pastor alemán ronda los 100 centímetros.

en definitiva
Ya son varios los registros de pumas en las laderas del Aburrá, lo que demuestra la gran biodiversidad que hay en estas montañas y la necesidad de conservar los bosques para protegerla.

Parece increíble que en el mismo territorio que viven tres millones y medio de personas, en el valle donde está Medellín, la segunda urbe de Colombia, habiten pumas (puma concolor) y estén por ahí, moviéndose, con pasos sigilosos ante la inmensa ciudad.

Y no se han visto una sino varias veces. La última la registró Rastreo Colombia, un grupo de biólogos y ecólogos de la Universidad de Antioquia que, con cámaras trampa, logró captar a una hembra y dos ejemplares juveniles en el alto La Romera, a solo 20 minutos del parque de Sabaneta, en el sur del Aburrá.

Los expertos vienen trabajando en la zona desde hace un año, monitoreando fauna con estas cámaras que se activan con calor y con el movimiento de los animales.

De ahí su alegría cuando el pasado 13 de diciembre, tras revisar los videos, el biólogo José Fernando Navarro Peláez, integrante del colectivo, vio los pumas en la grabación que se logró el 24 de noviembre pasadas las cinco de la tarde.

El felino más grande del país, después del jaguar, ya había sido registrado en las montañas de este valle en un amanecer de agosto de 2012 y a principios de abril de 2013; ambas, en cámaras automáticas del grupo Aburrá Natural.

La sorpresa fue gigante; no esperábamos que hubiera pumas tan cerca”, expresó en 2013 el biólogo Juan David Sánchez, miembro de ese equipo.

Conservación


El de 2012 fue de los hallazgos más importantes de fauna silvestre del área metropolitana de los últimos tiempos. Y el de ahora sí que lo es, porque se dio en un sector mucho más cercano a la zona urbana y en las imágenes se observa cómo los ejemplares estuvieron varios minutos ante la cámara en la claridad del día.

Por eso Corantioquia, autoridad ambiental en el Aburrá rural, destacó el hecho. Luisa Fernanda Jaramillo, subdirectora de Ecosistemas de la entidad, indicó que es muy importante, porque muestra ecosistemas bien conservados en un territorio tan cercano al área metropolitana.

Se logra la presencia de estos grandes felinos porque existen varias áreas muy bien conservadas en los alrededores, como el alto de San Miguel y las áreas boscosas entre Envigado y El Retiro”, explicó la funcionaria y les hizo un llamado a la comunidad y a los propietarios de predios para que conserven los bosques.

José Fernando Navarro contó que haciendo un trabajo en La Romera identificó excrementos de puma en marzo de 2013. “A partir de ese hallazgo puse más cámaras, desde 2.300 a 2.600 metros sobre el nivel del mar. El trabajo fue desde diciembre de 2013. Es algo de muchas horas. No se creía de estas especies de mamíferos allí; a 200 metros hay casas con perros grandes”, expresó.

Para Navarro, los pumas están dentro de “la fauna invisible del valle”, pero, sostuvo, “toda la vida han estado”.

En su criterio, la importancia del hallazgo radica en detectar que se trata de una población de pumas establecida que come lo que encuentra en el bosque. “Muy pocas ciudades del mundo tienen pumas tan cerca”, aseguró y mencionó, como ejemplo, a Los Ángeles, Estados Unidos.

En su lista roja de especies amenazadas, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza sitúa al puma en la categoría de preocupación menor. En Antioquia están los seis felinos que habitan en Colombia: jaguar, puma, tres especies de tigrillos y el yaguarundi.

El grupo Rastreo Colombia también lo integran el biólogo zoólogo Andrés Arias Alzate y los ecólogos Juan Pablo Quintero y Paula Andrea Hurtado Parra. Ah, y muy importante, Negra, una perra con cruce de pastor belga, recogida en la calle, que les ayuda en las labores de rastreo.

Solo usamos esta perra, la idea es entrenar más. Trabajó en rescate de fauna de Porce III, no ladra para no ahuyentar la fauna - un cazador sí lo hace - y no es agresiva. La idea es mirar quién nos financia y entrenar perros para otros proyectos”, indicó Navarro.

Según explicó, un proyecto para rastrear jaguares con personas podría costar 500 millones de pesos, pero “en Brasil entrenaron perros para encontrar excretas de jaguar y, con dos perros, en 10 días hallaron más de 300 excretas. Con ellas se pueden ver ADN, ácidos biliares, feromonas, presas de las que se alimentan, y no costó nada”.

Evitan a la gente

Tras conocer el registro de Rastreo Colombia, Juan David Sánchez, de Aburrá Natural, afirmó que varios de los pumas que se han registrado son residentes e incluso dijo que algunos han nacido en estas laderas. “Ellos establecen un territorio y los territorios son decenas de kilómetros cuadrados”, apuntó.

Explicó que los pumas se distribuyen en América, desde el nivel del mar hasta los 4.000 metros de altitud, y en el norte del continente se han documentado ataques de estos animales, pero en Colombia no se tiene conocimiento de alguno.

Ellos tratan de evitar al máximo a la gente, las luces, el ruido y a los animales domésticos”, comentó Sánchez e invitó a quienes habitan en fincas de estos sectores del Aburrá a que caminen con perros con correa y, en caso de encontrarse con uno de estos felinos, no salir corriendo sino retroceder lentamente sin perderlo de vista, pues este tiende a hacer lo mismo y a escapar. También sugirió no dejar animales domésticos sueltos para evitar depredación.

Este biólogo estimó que cada vez estaremos más en contacto con estos animales, debido al aumento de construcciones en laderas y en zonas como el Oriente cercano. Indicó que el registro de Rastreo Colombia debe motivar la gestión de entidades ambientales para prevenir conflictos como ataques, atropellamientos y la caza por considerar al puma una amenaza per se.

La Alcaldía de Sabaneta reportó que estaba enterada del trabajo con cámaras trampa, pero no del hallazgo de estos pumas. Sergio Montoya Montoya, funcionario de la Secretaría de Medio Ambiente, confesó que no imaginaban que en el municipio hubiera de estos felinos.

Informó que en el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de la localidad, La Romera figura como parque ecológico y recreativo. “Allá no se puede construir; de la cota 1.800 hacia arriba es área de protección”, añadió y especificó que el parque está entre las cotas 1.900 y 2.650.

Parque de borde

Sergio Montoya agregó que La Romera se convertirá en parque de borde, como una de las estrategias del Cinturón Verde Metropolitano. La primera etapa de este proyecto del Municipio, el Área Metropolitana y Corantioquia consiste en el mejoramiento de la vía de acceso con obras de cunetas y recolección de aguas lluvias, lo que cuesta cerca de 1.300 millones de pesos.

La intervención empezó el pasado 10 de noviembre y va hasta finales de marzo del presente año. Etapas posteriores estiman adecuación de senderos y aulas ambientales. Esto se haría en unas cuatro hectáreas que serían el área de acceso para el público en general.

Contexto de la Noticia

INFORME 
Inversiones para proteger la riqueza ambiental de La Romera
  • Según información de Rastreo Colombia, en las 184 hectáreas de La Romera “encontramos más de 150 especies de aves, ocho de anfibios y reptiles y en sus quebradas han sido reportadas cinco especies de peces. El área cuenta además con 28 especies de mamíferos (entre murciélagos, roedores, perezosos, zorros, armadillos y tigrillos)”. Para este grupo, el Valle de Aburrá debe ser considerado territorio felino.
  • Corantioquia reportó que La Romera es área protegida local. La entidad tiene un convenio con el Área Metropolitana para reforestar predios públicos. Detalló que en 2014 se reforestaron 8,5 hectáreas con especies nativas y se aisló con 4.500 metros de cercos para una inversión de 79’312.541 pesos.
  • Para 2015 se tiene proyectado enriquecer 12 hectáreas con especies nativas y aislar 5.000 metros lineales de bosques con una inversión estimada de $96’833.714. “Lo anterior se realiza con la unión de esfuerzos técnicos, administrativos y financieros entre Corantioquia y el Área Metropolitana del Valle de Aburrá”, puntualizó Corantioquia.
ORIGINAL: El Colombiano
Por Juan Carlos Valencia Gil
04 de enero de 2015

lunes, 27 de enero de 2014

"Aquí ".

"¿Saben por qué hay siluetas doradas de pumas en algunas paredes de nuestra ciudad? ¿Los han visto?"

Aquí, es el proyecto de arte ganador de una de las Becas para la Creación Artística y Cultural, otorgada por la Alcaldía de Medellín en el 2013, en la modalidad de Creación en Dibujo. Fue concebido a propósito de una noticia sorprendente publicada en el blog http://www.aburranatural.org/, dedicado a la bíodiversidad en el Valle de Aburrá, a principios de este año: en las montañan que rodean nuestra ciudad habita el puma (Puma concolor). 

La existencia de este felino, el segundo más grande de América, es un indicador de la riqueza en la biodiversidad de un ecosistema y al mismo tiempo garantiza que ésta se conserve; regulan la población de sus presas, evitando proliferen sin control y afecten negativamente el medio en el que viven; mantienen la vigorosidad de las especies que le sirven de alimento, cazando individuos débiles y viejos y asegurando la reproducción de especímenes sanos; al manetener equilibrada la población de distintas especies animales, se garantiza la correcta distribución de semillas que aseguran a su vez la diversidad vegetal necesaria en cada hábitat. Las necesidades alimenticicas y de territorio convierten a los grandes felinos en los animales más frágiles y susceptibles de desaparecer ante el deterioro ecológico. Su existencia tan cerca de una ciudad como Medellín, centro urbano más poblado del departamento de Antioquia, es, tristemente, una manifestación de la dramática reducción de su hábitat; aunque hay registros históricos de que alguna vez habitaron esta zona, no había habido indicios de que permanecieran en ella y se presume que han llegado desplazados de otros lugares. Sin embargo, que puedan habitar las monatañas que rodean el Valle de Aburrá, también indica que aún estamos rodeados por reservas naturales con una diversidad biológica que les permite sobrevivir. 

Quiero, a través del arte, rendir un homenaje a los pumas, celebrar el privilegio de vivir cerca de ellos y proponer una reflexión acerca de nuestra responsabilidad en la conservación del frágil equilibrio del medio ambiente que nos rodea.

Este proyecto consiste en la reproducción de tamaño natural de siluetas de los pumas en muros de espacios públicos de la ciudad para con ellas generar su presencia en el contexto urbano. Están plasmados en laminilla de oro, con la intención de que brillen con la incidencia de la luz del sol, de la iluminación nocturna o de las luces de los carros, haciendo que los transeúntes los descubran a su paso por el brillo fugaz que proyectan, evocando la fugacidad del momento en que logramos avistar animales salvajes que pasan veloces y nos dejan tan solo un destello de su presencia.


Algunas de las reproducciones de los pumas son realizadas con la ayuda de niños, jóvenes y adultos que asisten a distintas actividades culturales de los Parques Biblioteca de la ciudad de Medellín, en el contexto de unos talleres en los que les expongo mi proceso creativo, les propongo reflexionar acerca de las implicaciones de nuestras acciones en el medio ambiente y el sentido de pertenencia con el entorno natural. Al final, reproducimos juntos a los pumas en algún muro de la biblioteca.


ORIGINAL: Sara Herrera Fontán
Por Sara Herrera Fontán sarahfg5@hotmail.com
domingo, 24 de noviembre de 2013 

lunes, 1 de abril de 2013

Silenciosos caminan los pumas por las montañas

ORIGINAL: Aburrá Natural
aburranatural.org 
1 de abril de 2013. 

Silenciosos caminan los pumas por las montañas. 

Existen algunos documentos históricos que hablan de la presencia de mamíferos grandes en el Valle de Aburrá, entre los cuales se destaca el Puma (Puma concolor). También conocido como Lión o León en ciertas regiones colombianas. 

El Puma en términos generales es un felino grande de color café, que presenta una distribución muy amplia en América, estando presente desde Canadá hasta la Patagonia y desde el nivel del mar hasta alturas de más de 4000 m, aunque desafortunadamente ha sido eliminado de grandes áreas de su distribución original. Sus presas van desde venados hasta pequeños roedores y reptiles. En los bosques andinos se ha encontrado que consume venados, guaguas, puercoespines, perezosos, liebres, cusumbos y algunas aves como tinamúes

Si bien es difícil imaginar que el Valle de Aburrá pudiera haber albergado a tan asombroso felino en épocas pasadas, resulta mucho más difícil creer que en esta región existan actualmente algunos individuos. A nosotros también nos sorprende, pero las recientes evidencias son contundentes: hemos encontrado excrementos, pelos sueltos y, como si fuera poco, dos individuos -posiblemente una madre con un juvenil- han sido filmados por nuestras cámaras automáticas en repetidas ocasiones. ¿Han estado ahí siempre y nadie los había visto? Sospechamos que son nuevos en el área pues no habíamos observado rastros de ellos en los muchos años que llevamos investigando la fauna de este valle. Independientemente del tiempo que lleven con nosotros, es importante ahora que todos los ciudadanos nos documentemos adecuadamente sobre la presencia de este felino. 




Desde la primera vez que aparecieron en nuestras cámaras, aburranatural.org informó a las autoridades ambientales sobre la existencia de estos animales. Luego analizamos profundamente si debíamos dar a conocer esta noticia en nuestra página, pues temíamos que hacer pública la existencia de estos individuos los pusiera en riesgo. Sin embargo, creemos que estos pumas ya se encuentran en peligro al estar en la zona más habitada del departamento y con bosques cada vez más fragmentados y limitados. Por lo tanto, consideramos que es más benéfico para esta especie compartir una nota que, además de divulgar las primeras imágenes del Puma habitando nuestras montañas, explique brevemente las implicaciones de la existencia de este felino en el valle; comparta algunas sugerencias para evitar entrar en conflicto con él; y sugiera ideas a los habitantes y entidades gubernamentales para facilitar la coexistencia con esta especie en inmediaciones del área metropolitana. 


Cada año más ciudades se crean en el mundo y los centros urbanos ya establecidos se hacen más grandes y complejos, lo que implica que las urbes están teniendo más contacto (e impacto) con las zonas naturales, las cuales terminan transformándose, aislándose unas de otras y/o fusionándose al tejido urbano, lo que podría ocasionar que casos particulares como el de estos pumas se den con mayor frecuencia en ésta y otras ciudades. Esto imprime gran importancia al papel de los centros urbanos en la conservación y la salud de la diversidad biológica. Nuestra tarea entonces como ciudadanos no sólo es promover el entendimiento de los organismos y ecosistemas urbanos y periurbanos, sino contribuir día a día en la concepción, planeación, dirección y cumplimiento de políticas y normas involucradas en la construcción de una región biodiversa. 

En la tarea de divulgar sobre biodiversidad local através de aburranatural.org, nos hemos dado cuenta que Medellín y los municipios aledaños aún tiene elementos importantísimos de fauna como para llegar a ser una región que refleje y a su vez contribuya a la conservación de la gran riqueza biológica de la cordillera en la que se encuentra. La presencia del Puma de alguna manera indica, que a pesar del deterioro actual de nuestros bosques, éstos aún pueden tener ciertas condiciones mínimas de hábitat y conectividad (aunque podrían estar en los límites de su tolerancia) como para permitir la existencia de carnívoros que requieran grandes áreas y una buena calidad y cantidad de presas silvestres. Por consiguiente, es necesario que estas condiciones y recursos sean evaluados científicamente. 

Tener grandes carnívoros tan cerca de una ciudad como Medellín puede ser un caso especial en el contexto nacional, pero no es una excepción a nivel continental o mundial, con leopardos habitando zonas periurbanas en India, hienas viviendo alrededor de algunas ciudades en África y pumas estableciéndose en centros urbanos y poblados de Estados Unidos y Brasil. Nosotros al igual que estas otras urbes, debemos entender la existencia de estos animales como un gran reto a nuestra capacidad de habitar, conservar y manejar apropiadamente unas montañas biodiversas. 

Conviviendo armónicamente con grandes felinos 
Si bien ha habido casos de conflicto entre humanos y pumas en varias regiones por depredación de animales domésticos, éstos son muy escasos y pueden eludirse siguiendo algunas precauciones básicas. En el caso particular del Valle de Aburrá, por ejemplo, se debería evitar que los perros de las casas/fincas de las zonas periurbanas y rurales vaguen sin control y las autoridades deberían fortalecer las medidas para evitar la cacería de las presas naturales de estos felinos. Resaltamos que estos individuos llevan casi un año silenciosos en los fragmentos de bosque y no se ha reportado conflicto alguno en este período de tiempo. Una inspección en campo de algunos excrementos corrobora esta apreciación, pues sólo contienen restos de mamíferos silvestres cazados en las mismas áreas boscosas y no hay muestras de ningún tipo de animal doméstico. 

Las ciudades del Valle de Aburrá también están extendiéndose y ejerciendo un impacto sobre las áreas naturales. Algunos de los factores que podrían afectar las poblaciones de pumas en la región son la urbanización no planeada y ciertas prácticas agropecuarias que fragmentan el paisaje. Por lo tanto, es necesario un buen plan de ordenamiento territorial que tenga en cuenta la increíble riqueza biológica aún existente, donde una coexistencia sana entre humanos y animales silvestres sea posible y donde los ecosistemas locales, aunque estén dominados por humanos, puedan constituirse en zonas que complementen de manera significativa el papel de las áreas protegidas en la conservación de los felinos tropicales. 

Otro factor que reclama atención es el frecuente atropellamiento de animales silvestres en las carreteras en las inmediaciones de la ciudad, entre las cuales se encuentran felinos como el Tigrillo lanudo y el Yaguarundi. Enfatizamos por tanto que las velocidades de nuestras vías deberían disminuir, la precaución de los conductores extremarse y regularse el flujo automotor en ciertos sectores, pues de hecho, un puma ya fue observado cruzando una carretera de alto flujo vehicular. 

Aunque muchas personas y entidades podrían pensar que la mejor solución es reubicar a estos pumas para evitar algún tipo de conflicto con ellos, ésta no es una opción pertinente. La reubicación de fauna es un procedimiento delicado y existen varios riesgos asociados que afectan y atentan directa e indirectamente a los individuos y a los ecosistemas donde posteriormente éstos son liberados. Además, en el caso de grandes felinos la mayoría de los intentos de reubicación han sido infructuosos a nivel mundial. Por otro lado, es un procedimiento costoso, por lo que sería más apropiado destinar tales fondos a un programa que estudie áreas de movimiento, dieta, amenazas locales y promueva la educación y sensibilización de la comunidad, para así facilitar la coexistencia con el Puma y lograr que se de una recolonización exitosa de éste, lo cual parece estar presentándose en otras áreas periurbanas de Suramérica


Valle de Aburrá, territorio felino: reto y oportunidad para su conservación 
¿Cúanto tiempo estarán con nosotros estos individuos? ¿Habrá más? Al igual que para muchos grupos de fauna, es vital el establecimiento de un programa de censos a largo plazo, que ayude a proveer pistas acerca de cómo varían las poblaciones, si las especies registradas se establecen en un área y si su persistencia en el ambiente periurbano es a largo término o sólo un evento aislado producto de una perturbación reciente en áreas aledañas. Este tipo de programas puede llevarse a cabo de forma "no invasiva", es decir sin perturbar a los individuos, a través del uso de cámaras automáticas, y seguimiento de rastros como huellas, pelos y excrementos. 

El estudio de carnívoros urbanos es un tema desconocido en zonas tropicales, especialmente en Suramérica. La presencia actual en las inmediaciones de Medellín de por lo menos cuatro de las seis especies de felinos salvajes colombianos, representa una oportunidad única de obtener información valiosa de sus hábitos en un territorio donde los ambientes urbanos, rurales y naturales se mezclan con características sociales, culturales, económicas y educativas contrastantes. De este modo, estudios interdisciplinarios locales enfocados en estas especies ofrecerían valiosas aplicaciones y enseñanzas para la planeación sostenible y el manejo de la diversidad biológica y sus servicios ecosistémicos en las ciudades del Valle de Aburrá y en otras ciudades en expansión. 

Tal vez estos pumas se queden, o tal vez las "motivaciones" para venir a estos bosques, sean las mismas que se los "vuelvan a llevar". Sean ellos residentes temporales o permanentes, la responsabilidad de todos es permitirles habitar naturalmente este territorio. Nos gusta imaginar que el Puma formará parte de esa Medellín biodiversa del futuro y que su presencia aquí no sólo será relatada en unos cuantos documentos históricos.