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viernes, 21 de marzo de 2014

Reflexionemos sobre el caso de Raúl Cuero. Falta de un periodismo científico solido en Colombia

Reflexionemos sobre el caso de Raúl CueroA propósito de la publicación de una investigación en el diario El Espectador, donde se cuestionan logros científicos del inventor colombiano Raúl Cuero, invitamos a la periodista científica colombiana Ángela Posada Swafford a compartir sus reflexiones en la Red Ética Segura de la FNPI.

Por: Ángela Posada-Swafford (columnista invitada) @swaforini
Este incidente lo que ha hecho es poner de relieve (eso espero) las consecuencias de la falta de un periodismo científico solido en Colombia. El periodismo científico está entre los más difíciles. No cualquiera puede cubrir un desfile de modas, o los avatares de la política, o las emociones deportivas un día y al siguiente tratar de entender aspectos de la bioquímica, o la astrofísica, o la genética, o el cambio climático que le permitan no solo hacer las preguntas adecuadas a un experto, sino buscar la historia detrás de la historia.

Para cubrir el trabajo del Dr. Cuero hay que comenzar por entender qué es, cómo funciona, qué adelantos ha habido y qué dificultades existen en el sensacional campo de la biología sintética. Hay que tener nociones de evolución, genética, química, biología molecular, desarrollo. Hay que saber cuál es la historia de la biogénesis. Hay que saber en qué publicaciones indexadas buscar información relevante al tema. Hay que saber dónde buscar fuentes alternas que hayan trabajado en los mismos temas. Y tener una lista de esas fuentes. Y usarla.

Por otro lado, el caso ha puesto sobre el tapete la importancia de tener un “escuadrón” de periodistas bien entrenados, dedicados a la ciencia, que los medios de comunicación masivos en el país, escritos, radiales y televisivos harían bien en cultivar y promover. Y que harían bien nuestros medios de comunicación en dedicarles espacios fijos y más amplios a las notas de ciencia, que además, bien tratadas, son apasionantes. Es el caso del huevo y la gallina: yo puedo entrenar a muchos periodistas en el cubrimiento de la ciencia, y sé que los hay muy interesados, pero si no tengo el apoyo de los medios dispuestos a darles un escenario más visible, más fijo y más amplio, no voy a lograr nada.

Entonces aquí también el problema está en los editores, los “perros guardianes” de la información noticiosa radial escrita y televisada, que deben estar entre los primeros en reconocer la importancia de estos temas, y darles a sus reporteros la oportunidad de proponerlos. Es cosa de trabajar en equipo y no señalarse con el dedo: el editor necesita buen contenido. Y el redactor o reportero necesita el apoyo. Ese es el sistema de “feedback” que yo he empleado desde hace años con mis editoras y editores en los múltiples medios en los que colaboro en Colombia y el exterior y puedo atestiguar que funciona. No puedo hallar una relación profesional más satisfactoria y productiva de que he logrado con todos ellos. Pero es un respeto que se gana a punta de profesionalismo. Entonces volvemos al cuento del huevo y la gallina.

Finalmente, y aprovechando esta coyuntura, hago un llamado a nuestros medios de comunicación y a nuestras instituciones universitarias y centros de investigaciones para que consideren poner en práctica una serie de talleres de periodismo científico a fondo. Cátedras de varios días, semanas, o meses, incluso, donde se puedan formar los futuros periodistas científicos del país. Mejor aún: ¿por qué no una serie de diplomados en periodismo científico? ¿O cursos fijos en nuestras varias y excelentísimas universidades? ¿No es esa, además, la mejor manera de sacar a relucir las investigaciones de nuestros profesores? Y a los editores de los medios: ¿No es esta la forma de lograr contenido interesante y relevante y local, que sirva al lector y a la vez balancee el contenido editorial/radial/televisivo, y quién sabe, quizás hasta compita con la columna de chismes o la ultima novela?

En suma, la divulgación de la ciencia tiene varias patas:
  • periodistas, 
  • editores, 
  • medios de comunicación, 
  • científicos, 
  • universidades. 
Y todas ellas deben desplegarse a la vez, como la vela solar de un satélite, para que la mesa no se desplome.
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ORIGINAL:
Ética Segura
Por: Ángela Posada-Swafford (columnista invitada)

martes, 30 de octubre de 2012

Divulgación científica, otra manera de contar

por Comunicaciones Vicerrectoría de Investigación - 

El mejoramiento de la divulgación científica hace parte de los retos de la Universidad de Antioquia. El compromiso es de comunicadores e investigadores, así lo dijo la reconocida periodista Ángela Posada Swafford. 

La divulgación científica está cobrando fuerza en la Universidad y ha quedado sembrada como una semilla luego del seminario con la periodista Ángela Posada Swafford. Fotos: Luis Javier Londoño Balbín y Archivo Periódico ALMA MATER.

¿Quién debe cubrir la ciencia?, se pregunta la periodista Ángela Posada Swafford. Responde: el que lo haga bien. Lo cual supone saber de ciencia y saber comunicar. Para ella resulta fundamental informar sobre la ciencia y la tecnología, pues inciden en todos nuestros ámbitos de la vida, pero también hay que esforzarse por abordar el lado oscuro, lo que supone retos éticos. Eso sí, a todo el quiera incurrir en la tarea de divulgar la ciencia le recomienda evitar la jerga científica, intentar explicar lo que no entiende y escribir creativamente. "La escritura de la ciencia no tiene por qué ser aburrida", afirma.

La divulgación científica está cobrando fuerza en la Universidad y ha quedado sembrada como una semilla luego del seminario con la periodista Ángela Posada Swafford, donde investigadores y comunicadores de la UdeA iniciaron una serie de actividades formativas que buscan mejorar los canales de divulgación de la ciencia desde la Alma Máter.

"Nadie tiene una bola mágica para saber lo que el científico está haciendo", dijo la escritora de libros de divulgación para niños y jóvenes y reportera permanente de la revista Muy Interesante de España, refiriéndose a la divulgación científica como un trabajo arduo que requiere no solo esfuerzos institucionales sino personas comprometidas y dispuestas a "pensar fuera de la caja", listas para el asombro y la información que genera sin cesar el mundo científico.

"No es fácil competir en los medios con las noticias del día a día, los sucesos amarillistas y los eventos que usualmente son noticia. Pero no estamos perdidos porque tenemos mucho que contar, toda la ciencia está por ser escrita, lista para ser transmitida en productos radiales y televisivos, que deben ser creativos para que la gente conozca la ciencia, se encarrete en este universo maravilloso."

De acuerdo con la experimentada periodista, la UdeA tiene todo el potencial para divulgar con más eficacia y eficiencia los desarrollos científicos y asegura que de esta manera se logrará una mayor visibilidad de la Universidad.

El seminario contó con la participación de varios profesores de la Universidad, quienes compartieron con los comunicadores su apreciación sobre el tema.

Para Patricio Valencia, profesor de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, los temas de ciencia en las agendas de los medios de comunicación nacionales responden generalmente a la necesidad de hablar de catástrofes o hechos que tienen impacto mundial, sin embargo no se les da la profundidad que merecen.

Pablo Cuartas, profesor de la misma facultad agrega que la falta de interés científico por parte de los comunicadores hace que sean muy pocos en el país los que ejerzan la divulgación científica.

Del lado de los científicos puede haber una barrera, señala el profesor Mario Vásquez, investigador del grupo Electroquímica, quien a manera de autocrítica dice que a veces los investigadores son personas aisladas y no se abren a contar lo que hacen ni aún entre la misma comunidad académica, dificultando el trabajo de divulgación.

El papel de los medios de comunicación es muy importante para el profesor Juan Fernando Alzate, director del Centro Nacional de Secuenciación Genómica, "porque hacen lo que no logra la educación; ahora la gente se educa con las noticias", pero sugiere que los periodistas de divulgación se especialicen en un tema, que sean críticos, que contrasten la noticia.

El profesor Guillermo Pineda de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales concuerda con Posada Swafford en la necesidad de educar para que los investigadores desarrollen su capacidad de difusión de la ciencia, de hablar con ejemplos claros a la prensa y facilitar herramientas pedagógicas y de comunicación para hacer comprensibles sus logros científicos. No obstante, reiteró que el asunto de divulgación es complejo y trasciende la voluntad del científico, porque debe ser parte de la política científica.

"Un compromiso que debe ser inherente a todo investigador"

"La Universidad tiene una deuda con la comunidad y es mostrar más las investigaciones que adelanta; divulgar el trabajo científico que hasta ahora todavía no se conoce lo suficiente porque aún no se ha logrado consolidar los instrumentos necesarios", dijo el vicerrector de Investigación de la UdeA, Fanor Mondragón Pérez.

Saldar ese compromiso "es una tarea urgente. Por eso, está en consideración establecer una política más agresiva de divulgación de la ciencia, utilizar la logística disponible y desarrollar un producto editorial específico dedicado sólo a ese fin", señaló el Vicerrector.

Agregó que la idea es concretar mecanismos seguros para mostrar la investigación que se realiza en diferentes niveles, pero que no se informa adecuadamente, y dijo que "no solo se trata de un problema de visibilidad de la Universidad, sino de un compromiso que debe ser inherente a todo investigador: difundir lo que se hace no sólo en revistas especializadas sino también a la comunidad por medio de un lenguaje distinto, formativo e ilustrativo de la actividad que se realiza, sin importar el nivel de complejidad de la tarea científica emprendida".

Puntualizó que la divulgación científica es un compromiso que la comunidad científica de la Universidad debe adquirir. Tarea que será orientada desde la Universidad.

lunes, 15 de octubre de 2012

EL CIRCO Y SUS VÍCTIMAS

ORIGINAL: El Colombiano
Por ALBERTO SALCEDO RAMOS
13 de octubre de 2012

El columnista Armando Silva criticó una vez en el periódico El Tiempo el cubrimiento que los noticieros de televisión colombianos les dan a los desastres naturales y a ciertas noticias violentas.

El argumento central de Silva era que las imágenes se repiten hasta la saciedad, como si nada nuevo pasara de un día a otro, y de ese modo existe el riesgo de causar indiferencia.

Al leer la columna recordé una escena descorazonadora que había visto días atrás en un restaurante. Cuando en el televisor apareció la noticia de la emergencia invernal, dos muchachas le preguntaron al mesero si era posible cambiar de canal.

-¡Qué mamera las inundaciones… -dijo una de ellas, apartando la vista de la pantalla, fastidiada ante la pobre familia de La Dorada, Caldas, que dormía sobre cartones.

Lo inconveniente no es que nos muestren a los mártires de las tragedias, pues como dice Boutros Boutros-Ghali, exsecretario general de la ONU, "sin imágenes no hay compasión y mucho menos reacción política urgente".

El problema es la forma de mostrarlos.

Después de ver a las víctimas en informes repetitivos y carentes de contexto, la gente empieza a desinteresarse en ellas.

El país de la televisión oscila entre las catástrofes de los primeros segmentos y la frivolidad de los últimos.

La escena de la campesina que llora frente a su colchón sumergido en la creciente ya no genera entre los televidentes ningún efecto, pues se le considera rutinaria.

Nuestra audiencia ha sido adiestrada en las reglas de juego que establecen los telenoticieros: la realidad solo es importante en la medida en que puede funcionar como espectáculo.

¿Y qué es lo que puede funcionar como espectáculo?

Sobre todo, hechos violentos. O dramas relacionados con estrellas de la farándula y gente de la alta sociedad.

Este año, por ejemplo, los canales han mostrado hasta la saciedad a la exreina Válerie Domínguez y nos han hablado en casi todas sus emisiones del asesinato del joven universitario Luis Andrés Colmenares .

Ambos hechos son graves, pero vistos en la TV parecen simples novelones.

Poner el foco en la historia de desamor de Válerie Domínguez es hacerles un favor perverso a los principales responsables del escándalo de Agro Ingreso Seguro. 

Y convertir la muerte de Colmenares en un dramatizado por capítulos es abusar de sus dolientes y banalizar los problemas de fondo: por un lado, la soberbia de cierta gente que, por ser adinerada, se cree con derecho a hacer lo que le dé la gana, incluso a costa de la vida ajena. 

Y por el otro, la falta de seriedad de nuestra justicia. 

La mixtura de lentejuelas con calamidades, aparte de ser injusta, constituye una forma de la mentira: crea la sensación falsa de que el contrapeso de la muerte no es la vida sino el circo.

Con razón decía el escritor George Faludy que hoy en día los noticieros reproducen en una sola noche todo el horror que un romano habría visto en el coliseo durante el reinado completo de Nerón.


martes, 8 de mayo de 2012

"Las Semillas Amargas" (Documental)

ORIGINAL: TeddyBearfilms


Bitter Seeds is the final film in Micha X. Peled’s Globalization Trilogy, following Store Wars: When Wal-Mart Comes to Town and China Blue. The films won 18 international awards, aired on over 30 television channels and screened in more than 100 film festivals. They also connected viewers to NGO action campaigns and encouraged Western consumers to understand their impact on the rest of the world.



Bitter Seeds explores the future of how we grow things, weighing in on the worldwide debate over the changes created by industrial agriculture. Companies like the U.S.-based Monsanto claim that their genetically modified (GM) seeds offer the most effective solution to feeding the world’s growing population, but on the ground, many small-scale farmers are losing their land. Nowhere is the situation more desperate than in India, where an epidemic of farmer suicides has claimed over a quarter million lives. Every 30 minutes one farmer in India, deep in debt and unable to provide for his family, commits suicide.


Following a U.S. complaint to the World Trade Organization, India had to open its doors to foreign seed companies. Within a few years, multinational corporations had taken over India’s seed market in a number of major crops. Now only GM seeds are available at the shops, requiring India’s farmers to pay an annual royalty. The GM seeds are much more expensive; they need additional fertilizers and insecticides and must be re-purchased every season. While large farms have prospered, the majority of farmers find it increasingly more difficult to make a living off their land.

Bitter Seeds follows a season in a village at the epicenter of the crisis, from sowing to harvest. Like most of his neighbors, cotton-farmer Ram Krishna must borrow heavily in order to afford the mounting costs of modern farming. Required by a money-lender to put up his land as collateral, he gambles on everything he has.

When his crop is attacked by pests, Ram Krishna must do whatever he can to avoid losing the family land. Adding to his burden is another duty – his daughter has reached marrying age, and he must find the money for an expensive dowry. Ram Krishna has just become a candidate for joining the ranks of the farmers who commit suicide in despair.

Weaving in and out of Ram Krishna’s story is that of his neighbor’s daughter. Manjusha, a college student, is determined to become a journalist and tell the world about the farmers’ predicament. Her family opposes her plans, which go against village traditions. Manjusha’s ambition is also fueled by her personal history – her father was one of the suicide victims. When a newspaper reporter agrees to look at her writing, Manjusha takes on Ram Krishna’s plight as her first reporting project. Armed with a small camera from the production team, her video becomes part of the film.

The film follows the seeds salesmen from the remote village in the state of Maharashtra to their company’s headquarters. Interviews with seed industry executives (including Monsanto’s) and their critic, Vandana Shiva, flesh out the debate.

Bitter Seeds features compelling characters to tell a deeply moving story from the heart of the worldwide controversy about the future of farming.

“Films like this can change the world.” 
– Alice Waters
“A tragedy for our times, beautifully told, deeply disturbing.” 
– Michael Pollan
“Better than a Batman movie…with real villains making up their own lines.” 
– Peter Sellars


The Film
Biotechnology is changing the way farming is done all over the world. Advocates believe the “New Green Revolution” is the only way to provide sufficient food for the world's growing population while opponents raise environmental concerns and fear that GMOs drive small-scale farmers off the land. Bitter Seeds explores the controversy — from a village in India that uses genetically modified seeds to U.S. government agencies that promote them.

The Filmmaker
Micha Peled. Producer/Director
Micha X. Peled founded Teddy Bear Films in 1999. Peled produced and directed videos for the U.S. peace movement in the 1980s. He made his first television documentary in 1992, while working as the executive director of Media Alliance, a San Francisco media watchdog group. In 2000 Peled completed Store Wars: When Wal-Mart Comes to Town, which won Best Documentary at the San Francisco International Film Festival. It was nominated for the IDA (International Documentary Association) Distinguished Achievement Pare Lorenz Award. Conceived as a prequel to the previous film, Peled’s first feature doc, China Blue, Store Wars looks at how the cheap goods we consume are made. The film opened at the Toronto International Film Festival and won the Amnesty International Human Rights Award at the International Documentary Festival in Amsterdam (IDFA).


viernes, 16 de marzo de 2012

La innovación, un escenario para el periodismo

ORIGINAL: RutaN
07/03/2012

La española Raquel Herrera, traductora literaria y especialista en arte y comunicación digital, ha desarrollado desde el año 2011 una línea de investigación sobre los discursos de la innovación aplicados al periodismo.

En su visita a Medellín para participar en el encuentro Fractal’12, compartió con Ruta N algunas de sus percepciones sobre la relación del periodista con la ciencia, la tecnología y la innovación. 

Ruta N: ¿Cómo se vincula el periodismo con la innovación? 

Raquel Herrera: La innovación tiene una base que podemos llamar de economía pura, que actualmente se está aplicando a transformaciones y cambios en positivo, de profesionales del periodismo y de la comunicación, tanto por cuenta propia, como por las corporaciones e instituciones. Esto tiene incidencia para entender cómo el periodista debe actualizarse y cómo debe abordar el presente y el futuro, y el tipo de temas tratados. 

No se debe tener miedo a los discursos técnicos científicos. Hay que tratar en paralelo los temas de humanidades y de sociedad sin dejar a un lado la tecnología, es decir, conectarlo todo a través de la idea de innovación.

¿Qué debe tener en cuenta un periodista para comunicar temas de ciencia, tecnología e innovación? 

Para comunicar estos temas están proliferando muchísimo los blogs, cuentas de Twitter, Facebook y otras redes sociales más especializadas en temas de ciencia y tecnología, lo que hace que cada vez sea para públicos más grandes.

Para realizarlo, el cambio de tono es muy importante. Conozco varios ejemplos de investigadores y profesionales que, sin perder en absoluto el rigor y el nivel de su discurso, han optado por un tono más cercano, es decir, entienden que la persona que los puede leer no es una persona igual que ellos, pero la consideran una persona inteligente y, por tanto, lo que hacen es tener un tono más próximo para involucrarlo, para hacerlo partícipe. Es importante que el que lee pueda decir su opinión dentro de sus conocimientos, todo eso contribuye muy positivamente a lo que llamamos tareas de divulgación y difusión del conocimiento.

¿Cuál cree que es el reto de los periodistas que están tratando de comunicar temas de innovación?

Sobrevivir en entornos hostiles sería el reto más general aplicable a cualquier profesional hoy en día, y los periodistas deben asumir diversas habilidades y competencias que no son por obligación las que tradicionalmente se les enseñaban. En una apreciación personal, una de esas habilidades debe ser la enseñanza y la preparación del periodista como profesional con competencias multimedia, es decir, textuales como siempre, pero también visuales, ya que el tema de la visualización de la información es cada vez más importante para las redacciones.

Yo creo que esa capacitación técnica lo hará mucho más adaptable y flexible a las condiciones duras que se presentan y se presentarán, pero también, una clave más positiva, es no perder lo que siempre ha caracterizado al periodista: la curiosidad, el entusiasmo. Yo creo en un entorno cada vez más digital, no se puede dar la espalda a lo que ocurre en internet.

En sus textos usted habla de ecosistemas de innovación, ¿cómo el periodismo aporta a la creación de estos?

Hay varios proyectos en el mundo que están intentando trabajar sobre la generación de ecosistemas. 
Ecosistema suele aplicarse a ciencias, a veces en el agua, a veces en el mar, pero cada vez se esta utilizando más esta metáfora para la actividad humana, es decir, nosotros estamos en un lugar, otros en otro, y hay que ver cómo nos conectamos. 

En el caso de la innovación lo que se intenta es mirar cómo en la idea de innovación, que a fin de cuentas afecta a todos los sectores de la actividad y de la vida humana, debe tenerse también en esta interrelación, valga la redundancia, de relaciones entre diferentes personas y agentes. Sobre todo integrando la innovación como algo cotidiano en los ciudadanos, en los expertos.

Estoy involucrándome con diversas iniciativas sobre cómo generar esto, sobre todo desde el punto de vista de la transmisión del conocimiento, como se llama actualmente en algunas áreas y más específicamente desde el periodismo que es algo que conozco a través de la docencia.