martes, 11 de diciembre de 2012

La canallada de Santurbán

ORIGINAL: Reclame

Andrés Hurtado García
"La declaratoria del páramo de Santurbán como Parque Regional, que en un primer momento a muchos ilusionó, es una estafa, un vil engaño."

Acostumbrado como estoy a llamar las cosas por su nombre en un país que ama los circunloquios, afirmo que la declaratoria del páramo de Santurbán, en Santander, como Parque Regional, que en un primer momento a muchos ilusionó, es una estafa, un vil engaño, una canallada contra el medio ambiente. Sí, una canallada, con todas las letras y su sonoridad. Allí hay muchas cosas oscuras. El Instituto Humboldt, encargado de la biodiversidad y cuyos conceptos son vinculantes, estudió el páramo y conceptuó el número de hectáreas que debían declararse reservadas. La declaratoria corresponde a la Corporación Autónoma para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB), que, por lo que se ve, parecería que, más que defender a la meseta, se dedica a perjudicarla. Sabemos que las corporaciones autónomas regionales son muy cuestionadas, por ser fortines politiqueros.

En primer lugar, la CDMB ha ido aplicando sucesivos recortes a la extensión del parque, sin ningún estudio técnico. Me han llegado muchísimos mensajes de personas cultas y responsables de Bucaramanga que dicen que el asunto parecería tener gato encerrado. No entienden, por ejemplo, cómo se sustrajeron 177 hectáreas al parque precisamente en el sector de Angostura, donde la empresa canadiense Eco Oro ( antes Greystar) tiene su enorme yacimiento de oro. Eso suena raro.

También suena rarísimo que la CDMB haya subido la cota de preservación del páramo hasta los 3.400 metros, cuando el Instituto Humboldt la había colocado a 3.000 metros sobre el nivel del mar. Hablo de lo que conozco. Yo he explorado el inmenso páramo en varias ocasiones. En un principio se habló de 12.267 hectáreas para preservar de la voracidad de las compañías mineras. El primero de octubre, la flamante CMDB las dejó en solo 10.890. Si la vida me llevara a pertenecer a esta corporación (donde seguramente hay personas maravillosas), sentiría vergüenza por la total falta de seriedad y de patriotismo de la entidad y saldría a la calle disfrazado para que las gentes de bien no me reconocieran. Pero la responsabilidad no recae solo en la flamante (otra vez) CMDB, sino también en el Ministerio de Minas, que siempre ha favorecido a las grandes empresas mineras sin interesarse seriamente por el medio ambiente.

Según la ecologista Álix Mancilla, con las pírricas 10.890 hectáreas preservadas en el nuevo parque de Santurbán no se asegura para el futuro el abastecimiento de agua para Bucaramanga y amplias zonas de los dos Santanderes. De todos modos, de las 63.000 hectáreas del páramo de Santurbán, por lo menos la tercera parte, unas 20.000, deberían estar incluidas en el parque. Y, sin salirnos del tema, constato (¿esta palabra es un galicismo?) con tremenda sorpresa cómo un hombre tan serio como Carlos Caballero Argáez está ahora escribiendo columnas de humor. Le leímos hace poco que le gustaría que un canadiense fuera el ministro de Minas y Energía de Colombia. ¡Excelente humor, doctor Caballero! Un canadiense en Minminas para que favoreciera a la canadiense Eco Oro, la gran empresa minera que socava y acaba el páramo de Santurbán. ¡Viva el humor!

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Nada que ver con lo anterior. Una de las cosas que admiro del gobierno de EE. UU. es que se preocupa por sus ciudadanos donde se encuentren, en el rincón del mundo donde estén. Presidente Santos, usted, que es amigo declarado de Chávez, interceda por los colombianos víctimas de las arbitrariedades del coronel. Ahí está, por ejemplo, el caso del señor Hamilton Martínez, al que el gobierno del coronel le expropió abusivamente su hotel y se lo devolvieron destartalado. Presidente, a usted lo elegimos para que proteja a los colombianos. Gracias.

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Tomado de El Tiempo

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