viernes, 21 de marzo de 2014

Los 3 paradigmas para tener más mujeres en tecnología y emprendimiento


Para dinamizar el emprendimiento tech en las mujeres se necesita atacar desde varios ángulos: 
  • una cultura orientada a potenciar herramientas de programación, 
  • una mentalidad problema-solución y 
  • una visión en grande y en comunidad.
Cultura orientada a la programación
No sé en qué momento de mi primer ciclo universitario, luego de haber triunfado sobre cálculo y geometría, huí de las matemáticas. Quizá porque, por encima de mi triunfo, tenía terror a que todo fuera debido a la suerte y que esa suerte se pudiera acabar. El hecho es que cinco años después -y arrepentida- me encuentro frente a una computadora luchando contra el lenguaje de programación STATA, buscando evaluar programas y políticas sociales.


Pero desafortunadamente yo estoy en la mayoría. En Estados Unidos, de cada 100 mujeres al año que comienzan carreras en ciencias y matemáticas, solo 13 se gradúan en ciencias de la computación.

¿Por qué nos asustan tanto los números? Cuando en alguna conversación oigo decir -y esto pasa más de lo debido en Perú- que es algo genético o biológico, dejo de ponerle atención a lo que sigue.

Resulta que nosotras las mujeres debemos luchar contra el fenómeno nada más y nada menos que de una mala campaña de marketing. Un experimento realizado en la Universidad Harvey Mudd evaluó la teoría de que si solo le cambiabas el nombre a los cursos de computación, se podría lograr un aumento en el número de mujeres que se inscribían. Al cabo de siete años, se comprobó que no solo aumentaba el número de mujeres que se inscribían sino también el número de mujeres que completaban el curso. Hoy en día el 40% de mujeres completan el tercer curso de nivel de Ciencias de la computación en comparación con el 10% cuando iniciaron los cambios.
Para haber seguido los cursos de matemáticas en la universidad, yo tendría que haberme dado cuenta que la programación no era solo un curso. Es una herramienta a través de la cual tú puedes alcanzar tus sueños. No importa qué quieras hacer.

Mentalidad ‘problema-solución’
Una vez que asimiles la noción de que la programación no es un fin sino un medio, no va a ser suficiente. Porque lo próximo que encontrarás es que adoptar un estilo de vida que integra modos prácticos, lógicos y cuantitativos de ver la vida y tomar decisiones requiere inmediatamente un cambio abrupto en tus costumbres. Hay que aprender a resolver problemas en vez de quejarse. Yo le llamo una mentalidad de problema-solución.

 

Todo buen programador sabe que de vez en cuando se encontrará con trabas que parecen imposibles de resolver, esas que requieren que toda la noche te quedes acosando a tus colegas, consultando foros, stack overflow/exchange, etc. Pero cuando finalmente encuentras el arreglo, siempre te das cuenta que fue tu actitud persistente, más que la suerte o la inteligencia, lo que fue la clave. Eso y… bueno, también el hecho que ya a estas alturas eres un experto en encontrar parches a la velocidad de un rayo para que el código funcione.

Pero no tenemos esta costumbre, incluso cuando la evidencia dicta todo lo contrario: hay estudios que calculan la relación entre el éxito profesional y la “inteligencia emocional” y encuentran que la capacidad de mantener la persistencia ante los retos es más responsable por el éxito profesional que 15 puntos adicionales en CI (coeficiente intelectual).
En general, nos encanta llorar por la leche derramada. Es tan fácil decir “no lo encontré, no pude, fue imposible…”. Pero este modus operandi no es compatible con la chica 2.0 apuntando a crear impacto a través de la tecnología.

Visión en grande 
Una vez hayas alcanzado eso, el último paso es tener una visión en grande. Probablemente has escuchado la frase ‘pensar globalmente, actuar localmente’. Siento que últimamente estoy viendo mucho del “actuar localmente” y muy poco del “pensar globalmente”.

 

Gracias a la tecnología, cada vez estamos más y más conectados con personas a miles de kilómetros de distancia. Pero aún así nos limitamos cuando decidimos emprender una empresa o proyecto.

No digo que no vale la pena comenzar algo a menos que lances en 20 ciudades a la vez. Me refiero a que, cuando lances, tu horizonte no sea tu comunidad o tu ciudad, sino el mundo.

Varias de las empresas sociales más exitosas han sido las que crean soluciones innovadoras para atacar los problemas más agudos en nuestra sociedad, que prevalecen en el mundo. Por ejemplo, Dispensers for Safe Water, Deworm the World, Un Techo Para mi País, Kiva y Charity Water. Y si hablamos de empresas privadas con fines de lucro, estas también se hicieron exitosas atacando a nivel global: Kickstarter, Dropbox, Uber, Netflix. Las dos listas son largas.

El mensaje es que hagamos más uso del conocimiento que hoy en día se acumula por montones en la Internet y es tan fácil de conseguir. Aprovechemos el hecho que puedo adivinar el correo de personajes en altos cargos siguiendo el patrón del dominio de la empresa y quizá me responda. Busquemos una conquista a gran escala para resolver los problemas más urgentes y transversales.
Y entonces ¿qué hacemos?

Habiendo esbozado un panorama bastante lúgubre, los quiero dejar con un mensaje algo más positivo.

El ser humano es una criatura de hábitos. Y aunque esto parezca nuestro talón de Aquiles, también puede ser nuestra fortaleza. Porque así como aprendimos podemos desaprender. Mientras más joven se comiencen a cultivar estos tres aspectos, con mayor facilidad se podrá contribuir al cambio social que queremos ver.

En términos de tecnología y programación, la curiosidad debe ser alimentada desde la infancia y a lo largo del crecimiento. En Coderise, por ejemplo, estamos enfocados en llegar a jóvenes que aún están en el colegio, pero ya en edad de identificar qué es lo que les apasiona. Y potenciamos sus intereses para cultivar sus ganas de aprender y ver su futuro profesional y personal a través de la tecnología y la programación. También enfocamos la experiencia Coderise no solo en cubrir un alto volumen de conceptos de programación en un tiempo limitado, sino en inculcar una actitud ‘problema-solución’ empujándolos a aprender a aprender; a ponerse cómodos con la idea de que cuando quieran programar algo y no sepan cómo, naveguen la Web hasta encontrar la respuesta y no quedarse atorados. Finalmente, los Coderisers terminan por formar parte de la comunidad local y global de emprendimiento tecnológico a través de las mentorías que reciben cada semana, contribuyendo a crecer una visión global de interactuar y contribuir.

[Fuente imagen destacad - Shutterstock]

ORIGINAL: Pulso Social
marzo 21, 2014 

About Andrea Cornejo Columna invitada. Emprendedora social peruana y especialista en desarrollo económico y la evolución de impacto. Fundadora de varias iniciativas, entre ellas EmprendeSocial y Proyecto Viña Vieja. Directora de Coderise. Twitter @andreamcornejo.

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