martes, 1 de octubre de 2013

La colombiana que pudo mover un carro con agua en vez de gasolina

Con apenas 17 años, Vanessa Restrepo Schild se convirtió en la primera persona en el mundo en crear energía a partir de los procesos biológicos del agua.

Vanessa Restrepo Schild
Para aplicar ese desarrollo diseñó el prototipo de un carro a escala que no necesita combustible fósil gracias a la energía que le da el recurso hídrico.

Restrepo habló con este Diario sobre el invento que puede “cambiar la gasolina por agua” y acerca de la actualidad en el proceso de patentes al cual calificó como “poco amigable con el investigador colombiano”.

A pesar de haber conocido a Manuel Elkin Patarroyo, Raúl Cuero y Rodolfo Llinás, la verdadera inspiración la encuentra en la doctora Lucía Atehortúa, coordinadora de Biotecnología de la Universidad de Antioquia, con quien “hubo química inmediatamente y nos pusimos a trabajar en nuestro primer proyecto”.

Su gran habilidad le abrió las puertas para convertirse en la investigadora más joven en la historia de la Universidad de Oxford.

EL NUEVO SIGLO: ¿Cómo fue su primer contacto con un laboratorio de investigación?

VANESSA RESTREPO SCHILD: Mi primer contacto fue durante Feria Explora del 2010, donde presenté mi proyecto El Carro del Futuro en el laboratorio de robótica.

Al finalizar la feria, me llevé el primer puesto con esta creación y esto me empezó a abrir las puertas en el mundo científico de Antioquia.

Así conocí a la doctora Atehortúa, quien me recibió con los brazos abiertos en su laboratorio de Biotecnología de la Universidad de Antioquia.

Al cabo de un par de semanas ya estaba dirigiendo nuestro primer proyecto llamado Nanopila.

ENS: ¿Cómo funciona El Carro del Futuro?

VRS: Mi inspiración fueron las inundaciones que vivió el país en el 2010. Pensé: “¿Qué tanta agua podría sustituir la gasolina en los automóviles?”.

Con un pequeño motor, y luego de que el recurso hídrico cumplía su proceso biológico, empezaba a darle energía al automotor para que empezara su desplazamiento.

ENS: Luego de crear El Carro del Futuro, ¿cómo va con la patente?

VRS: La solicitud de patentes en Colombia no es amigable con el investigador.

No hay apoyo a los inventores durante el proceso. No hay a quién acudir. Tras varias solicitudes aún nos encontramos en proceso de peritaje.

Tras vencerse varios requerimientos para conseguir la patente apareció la Universidad de Oxford para darme su apoyo en este arduo proceso.

Migran también las patentes


ENS: ¿Es decir que la patente no va a ser colombiana sino que pertenecerá al Reino Unido?

VRS: Lastimosamente la migración de conocimiento en el país es inevitable.

El científico colombiano gasta mucho más tiempo en oficinas acreditando su invento que investigando en los laboratorios.

Hay una diferencia abismal entre Colombia y muchos de los países que protegen el conocimiento.

Acá, en la Universidad de Oxford y muchas de primer nivel en el mundo tienen una oficina especializada que realiza la patente sin obstáculo alguno.

ENS: Según la Superintendencia de Industria y Comercio, para 2012 se esperaban 480 solicitudes de patentes de las cuales solo llegaron 130. ¿A qué se le puede atribuir la escasez de solicitudes?

VRS: En Colombia no existe el conocimiento adecuado para conseguir una patente con éxito. No se puede consultar al personal calificado para encargarle esa tarea.

El hecho que las patentes dependan de la Superintendencia de Industria y Comercio hace que se vuelva un trámite netamente burocrático, con el agravante que la intermediación del sector privado es inexistente.

Caso contrario: en Reino Unido, donde las oficinas de ISIS-Innovation, que representan la esfera privada del conocimiento, sí tienen personal preparado para la tarea, representando de manera exitosa al científico, frente a las instituciones competentes que aprueban la patente.

ENS: Históricamente, el hombre ha buscado la inspiración en la naturaleza. Ahora ¿cómo podemos aprender de ella para crear tecnología?

VRS: Para mí, la naturaleza es la máxima expresión de la tecnología.

La evolución de los seres vivos lleva muchísimo más tiempo que los seres humanos. Nosotros somos nuevos. Entonces, nosotros hacemos un teléfono, luego un celular, luego un Blackberry, luego un Iphone y cada vez se tienen más respuestas.

Pues resulta que la evolución de los seres vivos tiene tantas incontables preguntas como innumerables respuestas.

Ya quisiéramos nosotros poder tener un avión que se pueda mover en el aire como muchas aves o insectos, poder nadar como los peces, que se nos curen solas las heridas como los delfines, poder ver sin ver como los murciélagos, computadores como nuestro cerebro.

¿Y yo qué hago? Pues estudio las células o moléculas que lo hacen posible, para construir células y tejidos artificiales que hacen lo mismo de manera rápida y económica.

Bióloga y diseñadora

ENS: Pero, ¿cómo hace un biólogo para diseñar tecnología?

VRS: Lo que yo hago es aprender de los sistemas biológicos. Que ellos me cuenten sus secretos para yo poder entenderlos y luego yo crear las versiones sintéticas.

Cuando hablo de sintético, no me refiero a usando otros materiales, sino construyendo células con sus mismas moléculas, solo que diseñadas no para que creen vida sino para que sean materiales.

ENS: ¿Cómo llegó a ser la persona más joven en pertenecer a un grupo de investigación en la Universidad de Oxford?

VRS: Después de ganar varios premios como Mujer Joven Talento y Start-Up of You Student Fellowship tuve la oportunidad de interactuar con conexión con el presidente de la Mesa Redonda de Biotecnología de la Universidad de Oxford con quien me entrevisté y quien me dijo: “¿Tú qué haces en Colombia?, Tú tienes el perfil para estar en Oxford”.

Luego de eso, ingresé al grupo de biología sintética más importante a nivel mundial.

ENS: ¿Qué les hace falta a los jóvenes científicos de nuestro país?

VRS: Creer en sí mismos. Y seguir adelante con sus ideas contra viento y marea, creando sus propias oportunidades.

ENS: ¿Dónde veremos a Vanessa en los próximos 10 años?

VRS: Liderando mi compañía de biología sintética que surgirá con el Plan CTI (Ciencia, tecnología e innovación) perteneciente a Ruta N de Medellín.

Me imagino liderando sociedades de estudiantes motivados para hacer de este mundo un mejor lugar a través de mi Corporación Delffos, que ya está fundada y operando.

ORIGINAL: El Nuevo Siglo
Juan Gómez. Especial para El Nuevo Siglo
Septiembre 29, 2013

No hay comentarios:

Publicar un comentario