martes, 26 de noviembre de 2013

La comida de insectos se industrializa y tiene mucho futuro por delante





El aviso de los organismos internacionales de alimentación queda claro: aunque existan más de mil millones de personas con exceso de peso y sobrealimentadas en el planeta, también existen otros mil millones que cada día se acuestan con hambre. Los alimentos en la actualidad están desequilibradamente repartidos, pero es que si la tendencia continúa así, según los estudios oficiales, la población planetaria no contará con viandas suficientes cuando alcancemos la cifra de 9.000 millones de personas, prevista para el 2050. Se buscan con urgencia soluciones para garantizar al mundo que todos tendremos acceso a una alimentación suficiente, segura y nutritiva.

Un equipo de estudiantes canadienses (Montreal) llamado Food Group Aspire, procedente de la universidad McGill, ha recibido el suculento premio Hult 2013 para poner en marcha su idea, cuyo fin es evitar esas previsibles hambrunas a las que ya se empieza a temer. Su objetivo: crear una industria global centrada en la elaboración de alimentos a partir de insectos, desde harina hasta bichos pasados a la parrilla. ¿Será este el destino de la cocina humana?

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Cuando nos presentamos al concurso vimos que el objetivo era ‘hacer frente a la inseguridad alimentaria’, cuenta Mohammed Ashour, líder y director del equipo. “Lo cierto es que después de hacer una lluvia de ideas solo llegábamos a soluciones aburridas y algo inútiles, así que decidimos buscar ideas locas, y un amigo nos habló de la posibilidad de comer insectos. Con un poco de investigación nos dimos cuenta de que muchas personas consumen insectos estacionalmente y que son nutritivos”.

En concreto, son más de 2.000 especies de insectos las que se comen en el planeta y son parte de la alimentación de dos millones y medio de personas, según Naciones Unidas (NU). El pasado enero un grupo de NU para la Agricultura y la Alimentación (FAO) formado por 60 expertos internacionales -en biología, nutrición y entomofagia- postularon que “comer insectos es bueno” porque son “son nutritivos, variados, económicos y hasta deliciosos”; y segundo, porque son una “vía para luchar contra el hambre” en este planeta de demografía en vertiginoso aumento.

Por ser los primeros en idear una industria formal con intención de desarrollar esa oportunidad, Food Group Aspire (compuesto por Ashour, Shobhita Soor, Zev Thompson, Jesse Pearlstein y Gabe Mott, un equipo multidisiplinar) fue el elegido en los Hult entre los 10.000 proyectos presentados.

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Con el cultivo, procesamiento y venta de insectos comestibles ofreceremos a las comunidades urbanas humildes un mejor acceso a una fuente eficiente y sostenible de proteínas y nutrientes”, cuenta el líder del grupo. ¿Suena loco? Lo es y no lo es”.

Nuestra intención es formalizar los mercados informales existentes y promover prácticas innovadoras de cultivo de insectos”, especifica Thompson, otro de los miembros. Su sistema consiste en enseñar a los habitantes de los países con mayor escasez alimentaria a procesar a gran escala la producción de insectos para crear harina, derivados de insectos, insectos asados y también sembrar la semilla que haga de esto un producto introducido formalmente en el mercado.

Para dar con el sistema perfecto, los universitarios visitaron países consumidores de bichos como México, Tailandia o Kenia, elaboraron diferentes técnicas de trabajo e incluso corrigieron errores de base. Inicialmente “queríamos que la elaboración de los productos de insectos se hiciera en los reductos urbanos marginales”, explica un miembro del conjunto, “pero después de nuestra investigación encontramos que la mayoría de la gente en los barrios pobres urbanos no quieren cultivar insectos porque tienen un espacio muy limitado y ensucian sus casas, así que nuestro modelo de negocio actual está destinado a agricultores semiurbanos y rurales que más tarde deberán distribuir sus productos en las ciudades”.







El alimento principal de Aspire es una harina fortificada, una mezcla de polvo de saltamontes (chapulines) con yuca, maíz o harina de trigo que tiene un sabor muy similar a la harina pura. Otros de sus productos son aperitivos o suplementos alimenticios. Y además sus avances también son útiles como pienso animal.

Los insectos son atrapados, lavados y escurridos”, explican el proceso. Después “se hornean y muelen”, así que son consumibles y totalmente higiénicos. Para dar el primer paso en este modelo de negocio y probar su eficacia, Aspire comenzará trabajando en Oaxaca (México) con las 10.000 toneladas de langostas que han podido adquirir gracias al premio. Una vez convertidas en harina, el producto se podrá emplear para hacer “pan, pasteles, sopas, guisos, salsas…”. También están analizando la posibilidad de desarrollar este proyecto piloto en Ghana a la vez que se realiza en México, donde el trabajo ya ha comenzado.

- ¿Cuánto dinero se ahorra al hacer una tonelada de harina de insectos en comparación con una tonelada de harina normal?

- No podemos responder con precisión ya que no hemos hecho harina a escala industrial todavía. Probablemente sea algo más cara.

-¿Y cuáles son las ventajas y desventajas de la primera en comparación con la segunda?

- No hay desventajas nutricionales para la harina fortificada (de insectos). Ventajas sí: un mayor contenido de minerales, particularmente el zinc , hierro, calcio, magnesio y mayor contenido de proteína.

-¿Creen que la gente de los países occidentales está dispuesta a comer insectos?

No tenemos ninguna ambición de vender cualquier cosa que no quieran en los países más desarrollados. Sin embargo, vale la pena señalar que cuando las personas de estos sitios comen grillos enteros asados, les suelen gustar mucho. ¿Por qué no iban a consumir la harina?

- En cuanto a la cantidad de materia prima, ¿cuántos kilos de harina se pueden obtener de las 10 toneladas de insectos?

-Hablamos de una proporción de 30 a 70 , lo que significa que 10 toneladas de insectos darían aproximadamente 33 toneladas de harina fortificada.

- Y en cuanto a sus beneficios como generador de empleo, ¿qué aporta vuestro proyecto?

- Esto depende en gran medida del insecto, pero en México prevemos que cada agricultor puede producir aproximadamente 2 kg de insectos en una sola bandeja cada mes. Un agricultor típico podría tener veinte contenedores, 40 kg por mes. Esto significa que 25 agricultores pueden producir hasta una tonelada de insectos.

- Oí que tuvieron algún problema de patentes con otro estudiante llamado Jakub Dzamba…

-Como este tema se está resolviendo aún, preferimos no comentar demasiado hasta que se acabe el proceso. Solo diremos que, igual que con Dzamba, consultamos con muchas personas para asesorarnos mientras trabajamos en el proyecto. Estamos agradecidos por sus asesoramientos y apoyos, y estaremos felices de poner el crédito de colaboraciones como la de Dzamba [este estudiante participó con unas ilustraciones que ya han sido retiradas del trabajo final], pero según lo confirmado por la organización del Premio Hult, las ilustraciones y el trabajo de diseño gráfico prestados por Jakub no eran pertinentes para los criterios de evaluación utilizados en la competencia, y por lo tanto, no era importantes en nuestra victoria. Le deseamos suerte, aunque a diferencia de él, para nosotros esto no es una cosa de firmar patentes, sino de resolver un problema mayor a nivel mundial.

- Parece que la industria alimentaria de los insectos a gran escala ya ha escuchado el pistoletazo de salida con el proyecto mexicano. ¿Próximas metas?

-Vemos una gran oportunidad de mercado en África Occidental en general, y además es el continente con mayor déficit alimentario de todos.

- Al final vuestra idea “loca” de aquella tormenta de ideas resultó no ser tan loca.

- Supongo que, para mí, los insectos comestibles hoy son como los vehículos eléctricos eran hace 10 años: cuando yo estaba empezando un negocio de bicicletas eléctricas con un amigo mío –responde Thompson -parecía muy experimental y vanguardista en su momento, pero ahora, diez años después, veo las bicicletas eléctricas en todas partes. Este proyecto de alimentación con insectos es nuestra oportunidad para potenciar la próxima generación y resolver algunos de los problemas más acuciantes del mundo. Esperamos que un día podamos mirar atrás y decir: estábamos en la vanguardia de los insectos comestibles en 2013.

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ORIGINAL: Yoroboku
by Jaled Abdelrahim(@jaledaa)
November 26, 2013

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