miércoles, 16 de septiembre de 2015

Los felinos desplazados por el conflicto armado en Colombia


La ganadería y la agricultura extensiva, pero también la minería ilegal y los cultivos ilícitos que intensifican la deforestación, han convertido a los felinos en una de las especies más amenazadas por el conflicto armado.

El infortunio llegó a la vereda Playa Larga, en Santa Rosa de Osos (Antioquia), una madrugada del pasado abril en la que una ternera apareció con una mordida salvaje en el cuello, que nadie entendía de dónde provenía. Dos días después una novilla de la misma finca apareció con heridas similares que le provocaron la muerte. Y no había pasado una semana cuando otro novillo de la zona sufrió el mismo ataque y tuvo que ser sacrificado.

Santa Rosa de Osos, ubicado en el norte de Antioquia, es una región fundamentalmente lechera.

Los campesinos de Playa Larga sospechan que el infortunio llegó a su vereda en forma de felino: de animal nocturno de patas largas, orejas muy pequeñas y piel marrón, que bien podría ser un puma o un jaguar. Nadie está seguro. Todo lo que saben del temido animal lo han ido construyendo a partir de relatos que circulan de boca en boca. Miguel Ángel Avendaño Lopera, líder de la comunidad, ha recogido esos testimonios y dice que el animal tiene “un rugido de animal grande”, pero no de perro.



Testimonio: Miguel Ángel Avendaño Lopera

Uno de los campesinos de la vereda Playa Larga, junto a una de las terneras atacadas por un animal nocturno, que se sospecha es un puma.
En sus 71 años de vida el señor Lopera nunca había visto una situación como ésta, repite insistentemente. Las tierras de Santa Rosa de Osos, pueblo lechero, nunca habían sido el hogar de pumas ni de ningún felino, reitera. Y tiene razón. Estos animales han llegado hasta allí desplazados; fueron obligados a salir de su hábitat natural arrasado por la ganadería y la agricultura extensiva.

Imagen de un puma, captada por una cámara trampa en el Casanare. /Panthera Colombia
Y no solo es Antioquia. Los felinos son una de las especies en mayor peligro a causa del conflicto armado que se ha librado en rincones de todo el país. La minería ilegal, los cultivos de coca y la deforestación han vuelto estériles los suelos que habitaban, han ido exterminando a otras especies animales que les servían de alimentación y los han aislado en pequeñas islas de bosques.

Un jaguar necesita cerca de 17 mil kilómetros cuadrados de naturaleza sana para desplazarse y alimentarse, diariamente puede recorrer hasta 60 kilómetros y cada cuatro días consume unos 30 kilos de carne. Ante la acorralada en la que se encuentra, el ganado se ha convertido en “una presa fácil” para mitigar el hambre, explica Lina María Marín Gómez, técnica en fauna de Corantioquia.

Testimonio: Lina María Marín Gómez

Imagen con cámara trampa de un jaguar y su cría; los expertos estiman que si el país no actúa rápidamente por proteger a este animal podría desaparecer en 10 años. /Panthera Colombia

En cuatro meses han muerto 20 animales en Playa Larga. Casi todos de la misma manera. El ataque sucede entre la media noche y las 3 de la mañana. Comienza con una mordida en el cuello y sigue con “los pulmones y el corazón”, cuenta Camilo Vanegas Piedrahita, médico veterinario de la Umata de Santa Rosa de Osos.


Testimonio: Camilo Vanegas Piedrahita

Grandes extensiones de bosque en Santa Rosa de Osos han sido deforestadas para el cultivo de papa y tomate de árbol.
A don Miguel, a sus vecinos, al campesino que el día en que SEMANA hizo este recorrido encontró muerta a una de sus terneras, se les está acabando la paciencia.


Don Miguel

Los habitantes de Playa Larga se declaran “desesperados” por la muerte sistemática de sus animales y, según ellos, la poca acción de las autoridades.
Así como ya se les acabó la paciencia a campesinos de otras zonas. Las autoridades ambientales han recibido denuncias sobre ganaderos que han conformado grupos de cacería, que han disparado contra felinos, que hace poco mataron a una puma con sus dos crías y desaparecieron los cuerpos. John Jairo Valencia, asesor ambiental del municipio, asegura que en esa cacería están cayendo también animales silvestres.



Testimonio: John Jairo Valencia

Todos en esta historia son víctimas. A los pumas o los jaguares que hoy rondan Santa Rosa de Osos también les llegó el infortunio, en forma de humano que ha destruido su hábitat, que los ha obligado a desplazarse y los ha dejado expuestos. Encontrar una solución no ha sido fácil. Las autoridades ambientales están capacitando a los campesinos para que protejan a sus animales de los felinos (les recomiendan, por ejemplo, aislarlos de las zonas boscosas); les están enseñando por qué es importante para el equilibrio del ecosistema mantenerlos vivos.


Testimonio: Camilo Vanegas Piedrahita

Pero los ataques siguen y la paciencia se agota.

  • Editor: José Ángel Báez
  • Equipo periodístico: Laura Campos Encinales, Carolina Gutiérrez, María Fernanda Lizcano. Edición y montaje web: César Alberto Moreno Vargas
  • Videos: Alex Guerrero, Andrés Barajas, Pablo Monsalve.
  • Agradecimientos: Juan Millán, Instituto Humboldt, Parques Naturales Nacionales, Brigada Especial contra el Narcotráfico, Corantioquia, Corponor.

ORIGINAL: Semana.com

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