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miércoles, 3 de julio de 2013

Defensa del patrimonio arqueológico subacuático

ORIGINAL: El Taller de Jar
11 de junio de 2012

En setiembre de 2011 se organizó en Colonia de Sacramento, Uruguay, el Taller sobre Manejo y gestión de los recursos culturales subacuáticos, organizado por UNESCO, Ibermuseos, la Comisión de Patrimonio y el Ministerio de Educación y Cultura. Invitado por los organizadores, tuve la oportunidad de conocer y entrevistar a los arqueólogos españoles Xavier Nieto y Carmen García Rivera y al arqueólogo argentino Cristian Murray. 


Nave fenicia. Excavación Bajo de la Campana. Murcia.

13.01.2012

El País Cultural

Con el arqueólogo Xavier Nieto

Patrimonio subacuático


Daniel Veloso

DIECISIETE toneladas de monedas de plata y oro componían el tesoro que la Odyssey Marine Exploration, una empresa estadounidense dedicada a la búsqueda y explotación de naufragios, anunció haber encontrado en mayo de 2007. En ese momento la empresa dijo que las quinientas mil monedas halladas formaban parte de la carga de un navío inglés naufragado en 1697 en el Atlántico Norte, pero no dio detalles del lugar exacto. Dos días antes de informar a la prensa, Odyssey había enviado en secreto las monedas por avión a Estados Unidos, a través de Gibraltar. España sospechó que la empresa había obtenido el tesoro de un naufragio español e inició una demanda en un tribunal estadounidense. Tal como se confirmó más tarde, el tesoro pertenecía a la fragata Nuestra Señora de las Mercedes. El navío con un cargamento de monedas acuñadas en Perú, había partido de Montevideo y se dirigía a Cádiz cuando fue hundido en octubre de 1804 por una flotilla inglesa frente a la costa sur de Portugal.

Nuestra Señora de las Mercedes
España acusó a Odyssey de expoliar el patrimonio histórico español, además de llevarse ilegalmente las monedas. Tras una larga disputa, el 22 de diciembre de 2009 un juez federal de EE.UU. dictaminó que la empresa debía devolver el tesoro al Estado español, sentencia que fue ratificada el 21 de setiembre de 2011. *

El arqueólogo español Xavier Nieto, Director del Museo Nacional de Arqueología Subacuática, ARQUA, estuvo en setiembre de 2011 en Colonia del Sacramento, Uruguay, como profesor invitado al Taller sobre "Manejo y gestión de los recursos culturales subacuáticos", organizado por UNESCO, la Comisión de Patrimonio, Ibermuseos y el MEC. Consultado sobre la querella entre su país y Odyssey, el arqueólogo dijo que para España lo principal no es recuperar las monedas: "el objetivo es evitar que algo que pertenece a la nación caiga en manos de privados y que la historia del país se pierda". Argumenta que los métodos de trabajo de los cazatesoros "no permiten recuperar la historia" y que sólo sirven para sacar los objetos que tienen valor económico. "En ese sentido la arqueología es totalmente diferente". Agrega que la política de España es permitir sólo las actuaciones que tengan una finalidad científica, para que los materiales "vayan a museos públicos, al servicio de los ciudadanos".


Relata que su país ya tiene un precedente con el caso de las fragatas La Galga y la Juno, naufragadas en 1750 y 1802 frente a la costa Este de Estados Unidos, y explotadas por Sea Hunt, otra compañía cazatesoros. "España le presentó demanda por expolio de patrimonio nacional y en los tribunales de ese país ganó el juicio, pero lo que es significativo es que de todo lo recuperado no ha demandado más que un ancla".

Las piezas sacadas de los dos naufragios permanecen en EE.UU. y son exhibidas en un museo construido para ese fin por España. "El ancla de hierro, ahora en el ARQUA, no tiene ningún valor económico pero es un elemento emblemático para marcar la postura española de que no pretende quedarse con los barcos, sino rescatar la historia de España, es decir, la información". Afirma que esto desmiente "la campaña que están haciendo los cazatesoros de que España quiere el oro".

Ancla de la Juno.
Xavier Nieto explica que los cazadores de tesoros utilizan métodos como el uso de mangueras para succionar sedimentos y dejar al descubierto los restos. "No usamos esos artefactos porque para un arqueólogo es más importante la posición en que se encuentra un objeto que el propio objeto". Primero, aclara, "hay que dejar todo en su lugar, hacer planos y documentar". Luego en el laboratorio el arqueólogo podrá reconstruir cómo era la vida a bordo, ya que ese universo que era el navío, al hundirse conservó como congelado en el tiempo un momento de la historia.

Para Nieto lo verdaderamente valioso de un naufragio es el conocimiento que se puede extraer de él y no el posible tesoro. "De monedas de oro todos los museos están llenos, ¿para qué queremos más?", dice sonriendo. Señala que este punto es "difícil que el público lo entienda, porque para la arqueología lo importante no es recuperar sino investigar".

Investigando un naufragio en aguas de Cerdeña. © UNESCO/E. Trainito
MAR ANTIGUO. Los orígenes de la arqueología subacuática pueden rastrearse en la Antigüedad, pero fue gracias a la escafandra autónoma desarrollada por Jacques Cousteau y Émile Gagnan en 1943, que por fin la humanidad pudo asomarse a las maravillas del mundo submarino. Gracias a ese invento el joven Xavier Nieto se convirtió en buzo. Fue sencillo entonces unir la vocación por la arqueología con su afición al buceo y así, "junté la arqueología con el mar". En 1976 realizó su primera excavación y al poco tiempo, en 1981 se le ofrece dirigir el Centro de Arqueología Subacuática de Cataluña. A partir de diciembre de 2010 es nombrado Director del Museo Nacional de Arqueología Subacuática, el ARQUA, en Cartagena. Además da clases en la Universidad de Barcelona. Su especialidad es la arqueología de la época romana. "He excavado barcos griegos del siglo VI a.C. y también romanos". Dice que su preocupación es comprender cómo funcionaba el comercio en la Antigüedad. "La gran aportación de la arqueología subacuática es el estudio del comercio en todas las épocas".

ARQUA: reproducción del barco fenicio Mazarrón 2 (Laverdad.es - J. M. Rodríguez)
El ARQUA, uno de los pocos museos dedicados a la arqueología subacuática en el mundo, posee entre sus joyas más preciadas los Barcos de Mazarrón, dos navíos fenicios del siglo VII a.C. "Mazarrón es un pequeño pueblo al sur de Cartagena, donde desde tiempos históricos hubo minas, sobre todo de plomo". Estas embarcaciones transportaban mineral de plomo ya fundido, en forma de tortas.

Por otra parte el ARQUA cumple la doble misión de ser un museo abierto al público y también de ser el Centro Nacional de Arqueología Subacuática, organismo designado para la protección del patrimonio cultural subacuático. El arqueólogo cuenta que la costa de la Península Ibérica tiene restos de todas las culturas del Mediterráneo, como la fenicia, la griega o la romana. "Esto ha producido una acumulación enorme de barcos hundidos y de restos arqueológicos".

© Archivo del Centre d'Arqueologia Subaquàtica de Catalunya. Excavación de la nave griega arcaica de Cala Sant Vicenç, Pollença, Isla de Mallorca, España.
LOS DÍAS CONTADOS. La extensión del deporte del buceo y el accionar de los cazadores de tesoros han puesto en riesgo ese patrimonio sumergido que por tanto tiempo fue inaccesible. Es así que para frenar el saqueo y la destrucción de estos yacimientos arqueológicos, en 2001 se firmó la Convención de la UNESCO sobre el patrimonio cultural subacuático. Nieto cuenta que la han firmado cien países y cuarenta la han ratificado. Explica que la Convención, que cumplió diez años en noviembre de 2011, alerta sobre "la necesidad de conservar el patrimonio, de no venderlo, y de colaborar entre todos los países en su estudio y conservación". Además permite a los gobiernos que tienen presión de los buscadores de tesoros, escudarse en la autoridad de la UNESCO. "Creo que los cazadores de tesoros tienen los días contados y ellos lo saben; por eso están haciendo campañas de presión a los gobiernos, incluso llegando al chantaje y al soborno". Nieto dice que presionan a los países para que no firmen la Convención "porque se les acaba el negocio". Explica que el gran negocio de los buscadores de tesoros, son las acciones en bolsa. Al otro día de que Odyssey anunciara haber descubierto el tesoro "sus acciones subieron como la espuma; ¿Qué hicieron los responsables de la compañía? Vendieron las acciones", explica Nieto.


Copyright ® EL PAIS S.A. 1918-2010


Página de la UNESCO - Patrimonio Cultural Subacuático




* Tras un largo juicio, el 22 de diciembre de 2009 un juez federal de EE.UU. dictaminó que Odyssey debía devolver el tesoro al Estado español. Finalmente el 25 de febrero de 2012 las monedas llegaron vía aérea a España.

lunes, 16 de abril de 2012

Lo que le falta a Brasil para ser Brasil

Por: Juan Arias
13 de abril de 2012

¿Es que Brasil no es aún Brasil? ¿ Por qué le falta algo para serlo? La pregunta no es inútil. Que al Brasil hoy aplaudido mundialmente por sus conquistas sociales y por su potencia económica le falta algo, lo ha demostrado la Presidenta Dilma Rousseff en su reciente visita a los Estados Unidos.


Dilma en Harvard
En la prestigiosa Universidad de Harvard, la mandataria brasileña, reveló la necesidad que Brasil tiene de formar jóvenes en los grandes centros de investigación del Planeta, como valor agregado y ha decidido enviar a 100.000 universitarios a las mayores y más famosas universidades del mundo.

Brasil ya es Brasil, pero no es aún el Brasil que podría ser, dados los recursos naturales de los que dispone y el gran mercado interno que lo blinda ante las crisis económicas del exterior. Para ser, no lo que ya es, sino lo que debería y podría ser, le falta a este gigante americano, resolver algunos problemas graves y acuciantes, que de olvidarlos, podría correr el peligro de que un día u otro, la locomotora empiece a renquear (la industria ha empezado a hacerlo) y otros países emergentes le tomen la delantera.

Lo ha incluso apuntado recientemente, Hasan Tuley, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe. Tuley se refiere en general a América Latina, pero su análisis se ajusta como anillo al dedo a Brasil, cuando alerta para lo que él llama “la trampa de los países de ingreso medio”, evitando que el Continente latinoamericano, pueda dejar de ser, como se espera, el gran protagonista de la próxima década, al resbalar en el peligro de quedar “prisionero del status quo”.

¿Qué significa? Sencillamente, que la región, y Brasil muy particularmente, pueda avanzar por el camino de la “generación de mayor valor agregado para su producción tanto en la exportación como para el mercado interno”. Sin ello, sin la batalla por una mejor productividad y una mayor competitividad, Brasil no será aún Brasil Hoy este país, que pretende además un liderazgo en el continente, necesita con urgencia producir mejor y a menor precio.

Brasil está caro. La industria está preocupada porque la desborda la competencia, sobretodo china. Necesita un plus de capacidad de invención, sin limitarse a vender materias primas.
El Ministerio de Ciencia y Tecnología, vital para Brasil, había estado infravalorado hasta que Dilma decidió colocar, inteligentemente, un gran científico a su frente, apreciado en la NASA, fuera de las intrigas políticas.
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Las llamadas carreteras de la muerte Brasil necesita con urgencia rehacer toda su red de infraestructuras que se le han quedado como un trajo de adolescente en un cuerpo de adulto. Carreteras, ferrocarriles, puertos y aeropuertos, no corresponden a la fuerza económica de la sexta potencia económica del mundo. Basta ver los problemas que el Mundial de Futbol está creando al gobierno.


Brasil necesita, como ya hicieron otros países emergentes, colocar además la educación al centro de sus prioridades, otra realidad que no corresponde con sus bajísimos índices de calidad, sus aún 12 millones de analfabetos y casi un 50% de la población prácticamente de analfabetos funcionales que apenas saben deletrear una frase y escribir su nombre.

Y por último, una reforma a fondo del Estado y de la Política. El sistema Presidencialista de Brasil que necesita de una gran coalición de partidos para poder gobernar, paraliza parte de su crecimiento (el PIB de Brasil es aún pequeño) ante la dificultad de aprobar nuevas leyes y proyectos y abre el camino a una de las mayores corrupciones políticas y empresariales del continente.

El ejemplo del escándalo en curso del empresario de juegos ilegales, Cachoeira, que ha acabado corrompiendo presuntamente a gobernadores, senadores, políticos, policías y hasta a un asesor de la Presidencia, pertenecientes a seis partidos del gobierno y de la oposición, lo demuestran con evidencia.

La suerte es que la Presidenta Dilma es consciente de lo que a Brasil le falta para ser Brasil. Lo está demostrando con la ayuda urgente al mundo de la empresa, con la bajada de impuestos y de los intereses bancarios y con su preocupación por dar valor agregado a la industria brasileña, apostando por la invención, al mismo tiempo que su lucha abierta contra la corrupción.
Lo que ocurre es que esa lucha contra la corrupción que arrastra rio abajo miles de millones de dólares de dinero público, sólo se podrá atajar con una reforma a fondo de la política que se ha quedado con características medievales en un Brasil que ya ha entrado en el siglo XXI.

Y por último, es positivo que, imitando a China, Dilma quiera invadir las mejores Universidades extranjeras de universitarios brasileños para preparar a la nueva generación, pero como ha escrito mi amigo y colega Clovis Rossi, ello sería poco, si no se resuelve el drama de la enseñanza fundamental, una de las peores no sólo del continente sino del mundo. Ese es, en definitiva, el gran reto del Brasil de los BRICS, que quiere sentarse a la mesa de los que deciden los destinos del mundo.
Las escuelas públicas que aún dejan tanto que desear