Mostrando entradas con la etiqueta Mercado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mercado. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de enero de 2013

The #1 Career Mistake Capable People Make

ORIGINAL: LinkedIn
December 06, 2012

I recently reviewed a resume for a colleague who was trying to define a clearer career strategy. She has terrific experience. And yet, as I looked through it I could see the problem she was concerned about: she had done so many good things in so many different fields it was hard to know what was distinctive about her.

As we talked it became clear the resume was only the symptom of a deeper issue. In an attempt to be useful and adaptable she has said yes to too many good projects and opportunities. She has ended up feeling overworked and underutilized. It is easy to see how people end up in her situation:

Step 1: Capable people are driven to achieve.

Step 2: Other people see they are capable and give them assignments.

Step 3: Capable people gain a reputation as "go to" people. They become "good old [insert name] who is always there when you need him." There is lots right with this, unless or until...

Step 4: Capable people end up doing lots of projects well but are distracted from what would otherwise be their highest point of contribution which I define as the intersection of talent, passion and market (see more on this in the Harvard Business Review article The Disciplined Pursuit of Less). Then, both the company and the employee lose out.
When this happens, some of the responsibility lies with out-of-touch managers who are too busy or distracted to notice the very best use of their people. But some of the responsibility lies with us. Perhaps we need to be more deliberate and discerning in navigating our own careers.

In the conversation above, we spent some time to identify my colleague's Highest Point of Contribution and develop a plan of action for a more focused career strategy.

We followed a simple process similar to one I write about here: If You Don’t Design Your Career, Someone Else Will. My friend is not alone. Indeed, in coaching and teaching managers and executives around the world it strikes me that failure to be conscientious about this represents the #1 mistake, in frequency, I see capable people make in their careers.

Using a camping metaphor, capable people often add additional poles of the same height to their career tent. We end up with 10, 20 or 30 poles of the same height, somehow hoping the tent will go higher. I don't just mean higher on the career ladder either. I mean higher in terms of our ability to contribute.

The slightly painful truth is, at any one time there is only one piece of real estate we can "own" in another person’s mind. People can't think of us as a project manager, professor, attorney, insurance agent, editor and entrepreneur all at exactly the same time. They may all be true about us but people can only think of us as one thing first. At any one time there is only one phrase that can follow our name. Might we be better served by asking, at least occasionally, whether the various projects we have add up to a longer pole?

I saw this illustrated some time ago in one of the more distinctive resumes I have seen. It belonged to a Stanford Law School Professor [there it is: the single phrase that follows his name, the longest pole in his career tent]. His resume was clean and concise. For each entry there was one impressive title/role/school and a succinct description of what he had achieved. Each sentence seemed to say more than ten typical bullet points in many resumes I have seen. When he was at university he had been the student body president, under "teaching" he was teacher of the year and so on.

Being able to do many things is important in many jobs today. Broad understanding also is a must. But developing greater discernment about what is distinctive about us can be a great advantage. Instead of simply doing more things we need to find, at every phase in our careers, our highest point of contribution.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Yo compro sustentable

David Cornejo
10/08/2012

A falta de acuerdos globales en economía global sustentable, los consumidores y compañías toman la iniciativa impulsando productos verdes.

La Unión Europea acordó en 2009 prohibir las bombillas incandescentes clásicas de forma paulatina, para concluir el proceso en septiembre de 2012. La idea es reemplazarlas por ampolletas de ahorro de energía, impulsando el comercio de productos verdes. Mientras tanto, Argentina fue mucho más radical: a comienzos de 2011 prohibió por completo la importación y venta de lámparas incandescentes. Mientras cumbres como Rio+20 no logran acuerdos globales en sustentabilidad, el mercado de productos, compañías y consumidores verdes van más adelante.

Según el estudio Meaningful Brands realizado por el grupo comunicacional Havas Media a 50.000 consumidores de 14 países de Europa, América y Asia, un 53% de los consultados estaría dispuesto a pagar incluso un 10% más por productos producidos de modo sustentable. Y en América Latina ese porcentaje sube a 63%. “Siempre los productos verdes serán un buen negocio. Los consumidores y los mercados han demostrado que el comprar productos ecológicos genera un valor agregado”, comenta Pascoal Koutras, CEO de Phillips para la región norte de Latinoamérica.

El avance de este mercado se apoya en el aumento de la escala de producción, que baja los costos mientras la percepción del consumidor madura sobre estos productos. Para las empresas el aumento de productos verdes se basa en su viabilidad comercial, ya que un mercado no cambia sólo por altruismo. “Pedirle a una empresa que sea responsable con el medio ambiente por ética no va a ocurrir. Funciona cuando le demuestras con cifras que tiene sentido desde el punto de vista de la rentabilidad, porque ahorra dinero”, comenta Juan Verde, asesor de Barack Obama en temas de sustentabilidad y co-director de su campaña presidencial.

Una ciudadanía consciente de la importancia de conservar los recursos naturales puede inclinar la balanza para que las empresas sean más sustentables en sus productos y procesos.

Era un continente verde
Fotografía: Reuters.
Los productos verdes disponibles en América Latina avanzan por el boca a boca, tanto o más que por el casi inexistente márketing en economía verde. Porque el consumidor de productos verdes puede llegar a ser proselitista en su afán por un continente sustentable. Un evangelizador sustentable.

Las compañías en la región cada vez más incorporan criterios de sostenibilidad en sus operaciones. Y lo difunden en su visión y misión corporativa. Por otra parte, a medida que este tema se hace más conocido por los consumidores, también despierta su espíritu crítico. Según muestra el informe Meaningful Brands de Havas Media un 63% de los consumidores en América Latina piensa que las empresas presentan iniciativas sustentables por un lavado de imagen. “Mientras se ofrecen productos que aseguran ser verdes, se necesita información para discriminar entre dos ofertas, con un etiquetado más completo”, señala Alex Godoy-Faúndez, director del magister en Gestión Ambiental de la Universidad del Desarrollo.

Para Juan Verde la región está en buen pie para el crecimiento de este mercado. “Latinoamérica está mucho mejor parada ante los vaivenes económicos para implementar estos temas”, comenta. “Ser verde significa tener un modelo económico sustentable que te permita ganar dinero en el largo plazo. Si la gente quiere estos cambios lo lógico es que las empresas lo sigan”, agrega el asesor del presidente estadounidense.

Para Marcelo Bisordi, vice presidente de relaciones institucionales de la brasileña Camargo Corrêa, Latinoamérica debe incorporar en su ADN el desarrollo de productos sostenibles, a pesar de las limitaciones de cada geografía y sus economías. “Algunos países ya se enfrentan a los obstáculos ambientales, como Perú, que vive en algunas regiones la escasez de agua”. El continente también muestra preocupación al sentir directamente los efectos de los daños al ecosistema. Estamos ante ecologistas por necesidad.

Altruismo vs rentabilidad
Ahora falta que el proselitismo verde de los consumidores contagie a las compañías. “El principal error de las empresas es comprender las acciones de sostenibilidad como un elemento que encarece los productos y quita la competitividad del negocio. En cambio, debiesen entenderlos como una inversión y una oportunidad” dice Marcelo Bisordi, de Camargo Corrêa, quién agrega que una acción sostenible prevista puede minimizar los riesgos que afectan los costos de las compañías. 

Y no son sólo promesas de una rentabilidad futura. Un 39% de los productos que vendió Phillips en 2011 fueron verdes. “Sabemos que son más costosos que otras tecnologías, sin embargo, a mediano plazo la inversión se recupera”, dice Pascoal Koutras. Lo demuestran las ampolletas de ahorro: tienen más vida útil y un menor costo de mantenimiento.

Pero una economía verde basada en la rentabilidad tiene un inconveniente clave. Existe el peligro de que las compañías no cubran áreas que no les resulten atractivas. “La mayor parte de las compañías se focalizarán sólo en las inversiones más rentables y no en las inversiones que la sociedad necesita” comenta el especialista en sustentabilidad noruego Jorgen Randers. Se trata de altruismo vs rentabilidad. El eterno karma de la economía.