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miércoles, 31 de julio de 2013

Making Wires For Drug-Releasing Circuits

ORIGINAL: ACS - Chemical and Engineering News
By Katherine Bourzac
July 31, 2013

Bioengineering: Nanowires loaded with biochemicals can release their cargo in response to an electrical signal
Department: Science & Technology | Collection: Life Sciences
News Channels: Nano SCENE, Materials SCENE, Biological SCENE
Keywords: nanowires, controlled drug release

Glowing Nanowires A flexible nanostorage device (left) consists of a polyimide film coated with gold and chemical-storing nanowires. When a voltage is applied to the film, the nanowires release adenosine triphosphate (right). The area around the wires glows because the released ATP triggers enzymes to produce a bioluminescent molecule. If the researchers turn off the voltage, the wires no longer glow (center). Credit: ACS Nano

Bioengineers have designed chips that release precise doses of drugs when activated by electrical signals. Although these devices promise drug delivery to diseased tissue on cue, they are rigid, which isn’t ideal for an implant. There are more flexible materials that deliver bioactive compounds, but they do so constantly as the material slowly dissolves. Now, researchers at Seoul National University have combined flexibility and controlled release in multifunctional nanowires that discharge stored chemicals in response to an electrical signal (ACS Nano 2013, DOI: 10.1021/nn402082v).

Seunghun Hong, a nanotechnologist at Seoul National University, thinks his team’s nanowires could one day be integrated into implants like hip replacements to release an antibiotic to cure an infection. Or they could be integrated into diagnostic chips to release chemicals without need for pumps.

The researchers made the nanowires to act as electrically controlled chemical storage units. The nanowires have three segments: an electrically active polymer mixed with the chemical to be stored; a nickel segment that allows the researchers to move the wires with a magnet; and a gold or silver section that acts as an electrical contact, so that the wires can be integrated on a chip. When a voltage is applied to the polymer, it expands, releasing the chemicals trapped inside its matrix.

To make the nanowires, Hong and his group used an existing method that relies on an anodized aluminum oxide template. The template has holes 200 nm in diameter and 60 µm deep. The researchers sequentially electroplate the template with the three different materials, first filling the holes with some gold, then some nickel, then some polypyrrole mixed with the chemical of choice. Once filled, the scientists dissolve away the template, freeing the nanowires.

In one test of the wires, Hong’s group chose to store and release adenosine triphosphate (ATP), a chemical that stores energy in biological systems. They dispersed the nanowires into a solution and used magnetic fields to pull the nanowires down to precise locations on a conductive nickel surface. The solution also contained a collection of enzymes that could turn the compound luciferin into a fluorescent molecule in the presence of ATP. When the researchers applied voltage to the nanowires, the area around the wires lit up, indicating the release of ATP.

In another experiment, the researchers placed the nanowires on a conductive gold surface along with the biological motor protein kinesin, which runs on ATP. When they applied a voltage to the surface, the motors moved in response to the released ATP.

Reginald M. Penner, a chemist at the University of California, Irvine, says other groups have made tiny storage tubes out of electrically conductive polymers before, but Hong’s is the first to demonstrate that they can be integrated with electronics to control them. This electronic integration and control, he says, “is absolutely enabling for an implantable drug delivery system.”

Chemical & Engineering NewsISSN 0009-2347Copyright © 2013 American Chemical Society

martes, 3 de abril de 2012

Medicamentos biotecnológicos: la batalla de los US$ 1.000 millones

ORIGINAL: El Espectador
Por: Pablo Correa

Beatriz Londoño, ministra de Salud.
Beatriz Londoño, ministra de salud, pide que se revelen los conflictos de interés en el debate por la reglamentación de estos medicamentos.

No es cualquier decreto el que la ministra de Salud, Beatriz Londoño, tiene en sus manos y que debe estar listo el próximo 9 de febrero. En esas pocas páginas en las que se dictarán las normas para reglamentar la entrada al mercado colombiano de los llamados medicamentos biotecnológicos, en realidad el país se está jugando algo muchísimo más importante: la sostenibilidad del sistema de salud.

Los biotecnológicos son medicamentos que para su elaboración exigen utilizar como fábrica organismos vivos, principalmente células, manipuladas mediante técnicas de ingeniería genética y molecular. Siete de los diez medicamentos más recobrados en los últimos años al Fosyga hacen parte de este grupo. El Ministerio de Salud calcula que el país gasta unos US$1.000 millones cada año en su compra.

Si el decreto se inclina a favor de las recomendaciones que ha hecho la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación (Afidro), que representa a las empresas multinacionales, sería muy difícil que entren al mercado nuevos competidores.

Esto significaría que las empresas dueñas de las patentes, que por cierto muchas ya vencieron o están a punto de vencer, seguirían con el monopolio por varios años más. Estas ventajas hasta ahora han resultado muy rentables para ellas, pero no para los colombianos y el Estado en general. Un informe que está por divulgar Fedesarrollo y al que El Espectador tuvo acceso, demuestra graves abusos cometidos en los últimos años.

Tres ejemplos son suficientes. 

  • El adalimumab, utilizado en tratamiento de artritis reumatoidea, es cobrado en Colombia a un precio 173% más alto que el que la misma empresa cobra en el Reino Unido. 
  • El caso del interferón beta 1-B es más escandaloso. Aquí se comercializa a un precio 3.204% mayor que en países europeos. 
  • Una mención especial merece el rituximab, ya que el precio en Colombia es superior a los US$3.500, mientras que el cobrado en el Reino Unido es tan sólo US$278.

¿Por qué el mismo medicamento es cobrado a precios exorbitantes en un país con índices de pobreza como los de Colombia? Es una explicación que las grandes casas farmacéuticas aún le deben al país.

En un comunicado, Afidro asegura que “hoy estaría en riesgo una población de 2´500.000 de personas si el decreto entrara en vigencia tal como está”.

Al otro lado del debate están la industria farmacética nacional y los defensores de los genéricos. Si el decreto se inclina hacia las recomendaciones que han dado, las exigencias impuestas para la entrada de nuevos medicamentos biotecnológicos se reducirían abriendo la puerta a la competencia.

En su informe, Fedesarrollo recomienda al Gobierno permitir la entrada de nuevos competidores como la mejor manera de regular los precios. En la rueda de prensa que ofreció ayer la ministra Beatriz Londoño, era evidente el cuidado que ponía en cada palabra. Sabe que hay demasiados intereses en juego. Londoño invitó a los críticos del decreto a que destapen sus cartas y conflictos de intereses.

La verdad es que la salud de cientos de colombianos sí depende de los medicamentos biotecnológicos, pero también de los precios a los que se lleguen a comercializar depende la salud de todo el sistema de protección social.

Pablo Correa | Elespectador.com


Roche cuestiona a Fedesarrollo
ORIGINAL: El Espectador
Por: Pablo Correa

La casa farmacéutica pone en duda una investigación sobre precios de medicamentos biotecnológicos en Colombia.

El decreto sobre medicamentos biotecnológicos que tendrá que firmar en las próximas semanas la ministra de Salud, Beatriz Londoño, ha dado para todo: 
  • conflictos de interés entre las asociaciones de pacientes, 
  • asesores médicos cuestionados, 
  • divisiones en las asociaciones médicas y 
  • agrias disputas entre casas farmacéuticas locales y extranjeras. 
  • Y ahora, un debate más: la farmacéutica Roche pone en duda la metodología y algunas de las conclusiones de un estudio realizado por Fedesarrollo sobre los precios de medicamentos en Colombia.
El motivo de la discordia se llama rituximab (vendido por Roche bajo el nombre comercial de Mabthera). Se trata de un fármaco producido mediante ingeniería genética, utilizando como fábrica células de ovario de hámsters chinos, y que se usa en tratamientos de pacientes con artritis reumatoide y lupus eritematoso sistémico.

Según el estudio Pertinencia de incentivar la competencia en el mercado de medicamentos biotecnológicos en Colombia y su impacto sobre las finanzas del sector de la salud, realizado por Juan Gonzalo Zapata y Roberto Steiner, el rituximab (tan sólo uno de los 15 principios activos estudiados) se comercializa en Colombia a un precio muy superior al de otros países como España o el Reino Unido. Mientras en este último país se vende a US$275, en Colombia ese mismo fármaco ronda los US$3.500.

Rolf Hoenger, gerente de Roche, espera que
Fedesarrollo aclare los datos. /Dinero.
“Hemos visto con preocupación una serie de imprecisiones metodológicas y de interpretación que conllevan a resultados que no corresponden a lo evidenciado en el mercado farmacéutico colombiano”, dice la carta enviada a los investigadores de Fedesarrollo, con copia a la ministra Londoño, y firmada por el gerente de Roche, Rolf Hoenger.

En la carta, la casa farmacéutica, única autorizada a vender este medicamento en el país, se queja porque las cifras presentadas por Fedesarrollo a partir de las bases de datos de Fosyga y Sismed son imprecisas. Hoenger asegura que el precio de 100 miligramos del fármaco es de US$515 y de US$2.575 para la presentación de 500 miligramos. Estos valores corresponden a los reportados para diciembre de 2011. La explicación para la discrepancia con lo reportado en el estudio según Roche radicaría en que Fedesarrollo no tuvo en cuenta las presentaciones de los medicamentos (100 mg y 500 mg). “Este tipo de errores metodológicos le quitan toda validez al análisis, dado que no existe homogeneidad entre los comparadores utilizados”, argumenta Roche.

Revisando datos
Juan Gonzalo Zapata, el investigador principal del estudio de Fedesarrollo, comenta que en efecto recibieron la queja de Roche y esperan dar una respuesta oficial y técnica la próxima semana, luego de verificar los datos del estudio. Aclaró sin embargo que la fuente de toda la información son las bases de datos oficiales a las que tuvieron acceso bajo un acuerdo de confidencialidad con el mismo Gobierno.

Mientras los investigadores vuelven sobre sus pasos y aclaran el debate, la razón por la que los medicamentos biotecnológicos han generado tanta confrontación es que detrás de ellos está uno de los mercados más jugosos de la salud. Los gastos del sistema durante los últimos tres años se incrementaron exponencialmente, en gran medida por los recobros de estos medicamentos.

En 2010, el gasto por recobros ascendió a $2,4 billones, y cerca del 87% de esto correspondió a medicamentos. En su informe, Fedesarrollo señaló que el rituximab, junto a infliximab y tratuzumab, representaron el 46% del gasto total para los 15 biotecnológicos analizados.

Otra posible explicación para las diferencias en las cifras es que Fedesarrollo utilizó datos de 2010 hacia atrás, mientras que Roche se basa en la información de 2011, luego de una serie de decretos expedidos por el gobierno que han intentado corregir los altos precios que durante años pagó el país.

Pablo Correa | Elespectador.com

sábado, 31 de marzo de 2012

Las abejas se automedican para combatir hongos

ORIGINAL: LiveScience
Jennifer Welsh
31 de marzo 2012 Hora: 9:06 PM ET


Cuando se enfrentamos a los hongos patógenos, las abejas recubren sus colmenas con más propóleo - la sustancia cerosa, de color amarillo que se ve aquí.
Investigadores han encontrado que cuando se enferman, las abejas se apuran a ir a su propio "botiquín". En concreto, cuando están infectadas con hongos, recogen abundantes extractos de plantas antifúngicas y abrigan sus colmenas con ellos.

La mezcla de resinas de las plantas y la cera que las abejas suelen utilizar para llenar sus colmenas, llamados propóleos tiene propiedades antifúngicas.

La nueva investigación podría ayudar a los apicultores evitar infecciones por hongos en sus colonias, Michael Simone-Finstrom de la North Carolina State University, dijo en un comunicado. "Históricamente, los apicultores de Estados Unidos prefieren las colonias que se utilizan menos de esta resina, debido a que es pegajosa y pueden difículta trabajar", dijo. "Ahora sabemos que esta es una característica que vale la pena promover, ya que parece ofrecer a las abejas una defensa natural".

Los investigadores estudiaron a 23 colonias, de las cuales 12 tenían colmenas cubiertas con las cantidades "naturales" de resina, y 11 con las bajas cantidades que normalmente se utilizan en la apicultura. A continuación, desafiaron las colonias con infecciones fúngicas y bacterianas, y analizaron cómo muchas abejas salieron a buscar la resina para el propóleo en cada colmena, para ver si la colmena estaba enviando más recolectores a obtener resina.

Los investigadores encontraron que cuando se enfrentan a una amenaza de hongos. las abejas traen el 45 por ciento más de la creación de cera para llenar sus colmenas, y eliminado físicamente larvas infectadas con hongos de su área. Curiosamente, eso significa que tienen una mejor comprensión de la teoría de los gérmenes de la enfermedad que la que tenían los humanos antes del siglo 19 - las cosas que entran en contacto con los microbios tienden a causar más infecciones, señalaron los investigadores.

"La colonia está dispuesta a gastar la energía y el esfuerzo de sus trabajadores las abejas para recoger estas resinas", dijo Simone-Finstrom en un comunicado. "Es así que, claramente este comportamiento se ha desarrollado debido a que el beneficio para la colonia supera el costo".

Las abejas eran incluso conscientes de qué hongos son perjudiciales y cuáles no lo eran. Cuando se infectan con el hongo que no causa la enfermedad, las abejas inician su proceso de deposición de propóleos como respuesta.

Aunque esta sustancia cerosa también se puede defender la colmena contra bacterias, las abejas no parecen utilizarla para el mismo beneficio. Los investigadores observaron lo que parecía un pequeño aumento en el propóleos en las colmenas infectadas con bacterias causantes de enfermedades, pero el efecto no fue significativo. "Hubo un ligero aumento, pero no fue estadísticamente significativa", dijo Simone-Finstrom. "Eso es algo que va a continuar".

El estudio fue publicado 29 de marzo en la revista PLoS ONE.

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