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viernes, 27 de enero de 2017

RutaN: ¿Cómo hackear una ciudad?

Hace un tiempo atrás, para muchos en Colombia, era una ciudad que parecía imposible”, nos cuenta Elkin Echeverri sobre su ciudad, Medellín, que en 2013 fue nombrada la más innovadora del mundo. Allí forma parte de RutaN, una de las organizaciones que ha ayudado a la ciudad a reinventarse y a utilizar la innovación como herramienta clave de una transformación que no para. 


¿Qué podemos aprender de esta ciudad y su modelo de innovación?
En una charla brindada en la sede del Banco Interamericano de Desarrollo en Washington DC hace un par de meses, Elkin, gerente de planeación y prospectiva de Ruta N, nos contaba parte de la historia de transformación de Medellín y el rol que su organización ha tenido desde su creación hace 7 años.

Ruta N es el resultado de lo que la ciudad venía haciendo hace unos 10 o 15 años, y básicamente es un articulador que busca hacer posible el tránsito hacia una sociedad donde la innovación sea generadora de bienestar y desarrollo económico. Esa es nuestra meta, es nuestro norte que definimos como sociedad. Por eso justamente se llama Ruta N”, explica Elkin.

La Corporación Ruta N es una organización pública sin fines de lucro que pertenece a la alcaldía de Medellín y su propósito principal es mejorar la calidad de vida de los habitantes a través de la innovación. Para ello desarrollan una serie de actividades que facilitan la evolución de la ciudad hacia negocios más intensivos en ciencia, tecnología e innovación, dinamizando el ecosistema de innovación y promoviendo una cultura innovadora.


Una de las iniciativas que apoya Ruta N es el Distrito de Innovación de Medellín que busca convertir al norte de la ciudad en un ecosistema de innovación que concentre a ciudadanos, emprendedores, compañías e instituciones para impulsar proyectos dentro de la economía del conocimiento. Foto: Ruta N
Claves de éxito de Ruta N
Pero, en el contexto actual donde innovar ya no es opcional para nuestra región, ¿cuáles han sido las claves de éxito de Ruta N? Por un lado, Elkin nos comentaba que para que suceda el cambio hay que trabajar contra la inercia del sistema y no necesariamente con el choque, sino hasta si se quiere hackeando el sistema.

La palabra hackear es un poco difícil, no es una palabra nativa pero cada vez se entiende más en el sentido de modificar el sistema casi sin que el mismo se dé cuenta. Entonces a veces hackear el sistema significa plantar semillas, poner programas a correr en paralelo y mostrar que están funcionando bien. Hackear es como inventar un espacio donde la resistencia del status quo no sea tan aplastante que no te deje hacerlo, pero que permita que florezca algo. Y una vez que eso florezca la gente vea que sí funciona, que lo que se está haciendo es interesante y se plieguen a ello”, reflexiona.

Asimismo, otro aspecto fundamental es su capacidad de trabajo público-privado, que se refleja desde el diseño institucional de Ruta N. Es decir, es una institución que siendo totalmente pública opera con una lógica mixta incorporando aspectos de gestión del sector privado, y en cuya junta directiva conviven representantes de ambos sectores.

Sus creadores la concibieron claramente como una corporación independiente. Que sea pública pero no se la puede mantener en el mismo sistema público, porque o si no ese mismo status quo la va a absorber. Es bonito que el mismo sector público haya dicho bueno listo créelo, pero que sea independiente, una corporación de ciencia y tecnología que pueda hacer unas cosas diferentes a lo que hace la administración pública regular, pero que se apoye en la ley de ciencia y tecnología del país. Igualmente, el hecho de que fuera una entidad de segundo piso y no de primero, para no convertirse en una más que entraría a competirle a las que existían en ese momento. Y la idea no era competir, sino articular lo que existe y construir lo que falta para que el resultado sea mayor”, agrega.

En una breve entrevista que nos concedió al finalizar su presentación en el BID, Elkin Echeverry –en su inconfundible acento paisa– habla de las ciudades innovadoras, de cómo proyectar un ecosistema de innovación por diseño, algunos elementos clave para la formulación de políticas públicas, la importancia de involucrar a los ciudadanos, y el desafío de conectarse con otras ciudades y ecosistemas a nivel regional.




"¿Y tú que piensas? ¿Pueden otras ciudades inspirarse en Medellín y Ruta N?"

ORIGINAL: IADB.org

martes, 10 de septiembre de 2013

How Would Nature Create A ‘Generous City’?

ORIGINAL: Triple Pundit
By Tamsin Woolley-Barker, Ph.D
By 3p Contributor | July 9th, 2013

Project Haiti Aerial – Credit – HOK by HOK Network, on Flickr
At the end of June, over 350 bio-inspired teachers, designers, architects, biologists, industrialists, and policy-makers gathered at the University of Massachusetts in Boston to ask, “How can humans create conditions conducive to Life? Not just sustainable economies, cities, and production systems, but a regenerative way of life that creates biodiversity instead of destroying it.

At the 7th Annual Biomimicry Education Summit, and the first ever Biomimicry 3.8 Global Conference, a heady mix of dreamers and doers were trying to build our future the way nature would do it.

On the conference’s second day, a panel of notable architects and city planners asked “How would nature design buildings and cities that fulfill the ecosystem services of the original habitats they replaced?” This is the promise of Generous Cities,” places where our buildings actually regenerate and improve our environment, much like other richly productive ecosystems we find in nature. Complex living systems like coral reefs and rain forests have been around for millions of years, shaped by natural selection into collaborative webs that are much more than the sum of their parts. Thomas Knittel of HOK and Chris Garvin of Terrapin Bright Green spoke of the need to engineer analogous ecosystems in our urban cores.

In New York, this vision is actually beginning to guide urban planning and architecture, thanks to the Wildlife Conservation Society’s ambitious Mannahatta Project, which reconstructed Manhattan’s environment at the time of European arrival. We now know that the biodiversity per acre on the island once rivaled that of national parks like Yellowstone, Yosemite and the Great Smoky Mountains, with over 55 ecological communities, including forests, meadows, freshwater wetlands, salt marshes, beaches, springs, ponds, and streams, and a rich and abundant community of wildlife.

Knittel spoke of his early training as an architect. Building designers, he said, are taught to get water “off the building, away from it, and keep away.Everything outside a five foot radius “is a civil engineer’s problem.Instead, he suggested we look at the way nature manages resources. Nature’s way with water, for instance, is to “slow it, sink it, store it. In the Amazon rain forest, clouds form in the dry season, despite the shallow soils and lack of rain. Scientists have long asked, “Where does the water come from?” It turns out that some keystone tree species sink and store water in deep taproots. When conditions are dry, the water draws up passively, through transpiration, to the benefit of all species in the ecosystem. Knittel asked whether someday we could “design a building that creates a raincloud?

Similarly, can our cities become carbon sinks, absorbing atmospheric carbon dioxide the way coral reefs do? Can they run on energy from the sun, wind, water, and heat of the earth, like rain forests and deep-water thermal vent communities? Can our buildings provide food and habitat for ourselves and other species (and not just cockroaches, pigeons, and rats)?

It’s an inspirational vision, and one whose time has come. The Bank of America building, for instance, emits air three times cleaner than the air it brings in. The newly planned Google building, also in NYC, will tap an underground stream for its water needs, while producing a surplus of energy to be fed into the city electricity grid. Green roofs will absorb water and carbon dioxide, while cooling the air.

Thad Pawlowski, an urban designer at New York City Department of City Planning Urban Design Division, then described New York City’s urgent search for ways to rebuild for resilience in the wake of Hurricane Sandy. New flood maps show that the city is dramatically more vulnerable than previously thought, and city planners know that flooding can and will get much worse. Suggestions have mostly been along the lines of “build walls to keep water out.” But nature doesn’t generally rely on such energetically and materially expensive solutions. How would nature rebuild?
Hurricane Sandy damaged Cape May National Wildlife Refuge (NJ) by U. S. Fish and Wildlife Service – Northeast Region, on Flickr
Janine Benyus, Biomimicry 3.8 co-founder and author of the book Biomimicry, which launched the movement and gave it a name, took the mic and spoke with eloquence. If you want to know how to rebuild,” she said, “Go to the shoreline. Ask what survived there, and why. Look for the survivors and replicate their strategies.She painted a compelling image of humble grasses rebuilding dunes, and oyster beds acting as reefs, sheltering the land from impact.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

How to make a city great

ORIGINAL: McKinsey
September 2013

By 2030, 60 percent of the world’s population will live in cities
. That could mean great things for economic growth—if the cities handle their expansion wisely. 

Here’s how.


Why cities matter
  • Achieving smart growth
  • Do more with less
  • Build support for change
What makes a great city? It is a pressing question because by 2030, 5 billion people—60 percent of the world’s population—will live in cities, compared with 3.6 billion today, turbocharging the world’s economic growth.
Leaders in developing nations must cope with urbanization on an unprecedented scale, while those in developed ones wrestle with aging infrastructures and stretched budgets. All are fighting to secure or maintain the competitiveness of their cities and the livelihoods of the people who live in them. And all are aware of the environmental legacy they will leave if they fail to find more sustainable, resource-efficient ways of managing these cities.

How to make a city great
Explore six diverse initiatives (Vancouver, Dubai, Boston, Bogotá, Dakar, Singapore) aimed at making cities great places to live and work.







To understand the core processes and benchmarks that can transform cities into superior places to live and work, McKinsey developed and analyzed a comprehensive database of urban economic, social, and environmental performance indicators. The research included interviewing 30 mayors and other leaders in city governments on four continents and synthesizing the findings from more than 80 case studies that sought to understand what city leaders did to improve processes and services from urban planning to financial management and social housing.

The result is How to make a city great (PDF–2.1MB), a new report arguing that leaders who make important strides in improving their cities do three things really well:
  • They achieve smart growth. Smart growth identifies and nurtures the very best opportunities for growth, plans ways to cope with its demands, integrates environmental thinking, and ensures that all citizens enjoy a city’s prosperity. Good city leaders also think about regional growth because as a metropolis expands, they will need the cooperation of surrounding municipalities and regional service providers. Integrating the environment into economic decision making is vital to smart growth: cities must invest in infrastructure that reduces emissions, waste production, and water use, as well as in building high-density communities.
  • They do more with less. Great cities secure all revenues due, explore investment partnerships, embrace technology, make organizational changes that eliminate overlapping roles, and manage expenses. Successful city leaders have also learned that, if designed and executed well, private–public partnerships can be an essential element of smart growth, delivering lower-cost, higher-quality infrastructure and services.
  • They win support for change. Change is not easy, and its momentum can even attract opposition. Successful city leaders build a high-performing team of civil servants, create a working environment where all employees are accountable for their actions, and take every opportunity to forge a stakeholder consensus with the local population and business community. They take steps to recruit and retain top talent, emphasize collaboration, and train civil servants in the use of technology.

Mayors are only too aware that their tenure will be limited. But if longer-term plans are articulated—and gain popular support because of short-term successes—leaders can start a virtuous cycle that sustains and encourages a great urban environment.

Download the full report, How to make a city great (PDF–2.1MB).

miércoles, 3 de abril de 2013

Las cinco ciudades más ecológicas del mundo

ORIGINAL: KienYKe
Por: KIENYKE
marzo 31, 2013

La página web TreeHugger.com eligió las cinco ciudades más ecológicas del mundo con medios de transporte alternativos, voluntad política de sus gobernantes en recolección de basuras y cambio climático, barrios que funcionan con energía solar y planeación urbana con zonas verdes para sus ciudadanos.

Una ciudad ecológica proporciona la menor huella ecológica posible para sus residentes. Esto quiere decir que es respetuosa con el medio ambiente, en términos de uso de la tierra y reducción de las causas que contribuyen al calentamiento global. Estas son las ciudades más ecológicas del mundo:

Portland, Estados Unidos
Es la ciudad más verde de Estados Unidos, el país que más contamina en el mundo. Portland, en el estado de Oregon, al noroeste del país, con más de medio millón de habitantes es un ejemplo de una política medioambiental responsable. Esta ciudad se destaca por el trasporte sostenible con una línea de tranvías y autobuses que se alimentan con biodiesel, además de varios ciclorrutas y áreas verdes por toda la ciudad que en su mayoría se alimentan de energías renovables.

Friburgo, Alemania
Esta ciudad fue reconstruida después de la segunda guerra mundial, desde que se comenzó el diseño fue pensado con los principios del desarrollo sostenible, hay muchas zonas de la ciudad donde no se permiten los coches y es una de las más limpias del mundo. Los ciudadanos y el gobierno local tienen como objetivo reducir sus emisiones de CO2 aplicando una serie de políticas para obtener energía minimizando el impacto sobre el medio ambiente. El diseño urbanístico con 160 Kms de ciclovías, programas de energía solar, eficiencia energética y de transporte aplicado en Friburgo figuran entre los mejores de Europa. Cuenta, además, con un barrio solar con el concepto “energie-plus”, que quiere decir que produce más energía que la que consume, manteniendo un intercambio con la red eléctrica convencional.

Zermatt, Suiza
A 4 mil metros de altura y rodeado de montañas, la única forma de llegar a la ciudad es en tren, esta ciudad suiza tiene el privilegio de un centro urbano libre de coches. Los únicos vehículos que circulan son eléctricos. Es uno de los lugares turísticos para aficionados de la naturaleza, ideal para la práctica de deportes como el esquí, el senderismo y el montañismo.

Montreal, Canadá
El gobierno de Montreal es uno de los más comprometidos en la lucha contra el cambio climático, lo demuestran sus programas y estilo de vida de sus ciudadanos. El gobierno de Montreal ha creado la Campaña Internacional de Acción Climática (CAQ) para conseguir algunos de los propósitos ecologistas.

Austin, Estados Unidos
Esta ciudad cuenta con más de 200 parques y reservas, y su modelo de reciclaje es admirado en todo el mundo, todos dirigidos por Ecology Action, una organización que trabaja sin fines lucrativos. Festivales verdes y la Fiesta de los alimentos ecológicos se celebran en esta ciudad. Austin es el hogar de Whole Foods, que se ha convertido en un líder en la lucha contra el uso de los combustibles fósiles.