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lunes, 16 de abril de 2012

Open sesame

ORIGINAL: The Economist
Apr 14th 2012

When research is funded by the taxpayer or by charities, the results should be available to all without charge




PUBLISHING obscure academic journals is that rare thing in the media industry: a licence to print money. An annual subscription to Tetrahedron, a chemistry journal, will cost your university library $20,269; a year of the Journal of Mathematical Sciences will set you back $20,100. In 2011 Elsevier, the biggest academic-journal publisher, made a profit of £768m ($1.2 billion) on revenues of £2.1 billion. Such margins (37%, up from 36% in 2010) are possible because the journals’ content is largely provided free by researchers, and the academics who peer-review their papers are usually unpaid volunteers. The journals are then sold to the very universities that provide the free content and labour. For publicly funded research, the result is that the academics and taxpayers who were responsible for its creation have to pay to read it. This is not merely absurd and unjust; it also hampers education and research.

Publishers insist that high prices are necessary to ensure quality and cover the costs of managing the peer-review process, editing and distribution. High margins, they say, are evidence of their efficiency. Clearly the cost of producing a journal is not zero. But the internet means it should be going down, not up. Over the past decade many online journals and article repositories have emerged that are run on a shoestring. Some have been set up by academics who are unhappy with the way academic publishing works. (Since January some 9,500 researchers have joined a boycott of Elsevier.) In several cases the entire editorial boards of existing journals have resigned to start new ones with lower prices and less restricted access.

But the incumbent journals are hard to dislodge. Researchers want their work to appear in the most renowned journals to advance their careers. Those journals therefore have the pick of the best papers, remain required reading in their fields and have strong pricing power as a result. What is to be done?

There is a simple way both to increase access to publicly funded research and to level the playing field for new journals. Government bodies that fund academic research should require that the results be made available free to the public. So should charities that fund research. This would both broaden access to research and strengthen the hand of “open access” journals, since many researchers would then be unable to publish results in closed ones.

Publish or perish
There are some hopeful signs. The British government plans to mandate open access to state-funded research. The Wellcome Trust, a medical charity that pumps more than £600m ($950m) a year into research, already requires open access within six months of publication, but the compliance rate is only 55%. The charity says it will “get tough” on scientists who publish in journals that restrict access, for example by withholding future grants, and is also launching its own open-access journal. In America, a recent attempt (backed by journal publishers) to strike down the existing requirement that research funded by the National Institutes of Health should be made available to all online has failed. That is good news, but the same requirement should now be extended to all federally funded research.

Open access to research funded by taxpayers or charities need not mean Armageddon for journal publishers. Some have started to embrace open access in limited ways, such as letting academics post their papers on their own websites or putting time limits on their pay barriers. But a strongly enforced open-access mandate for state- and charity-funded research would spur them to do more. The aim of academic journals is to make the best research widely available. Many have ended up doing the opposite. It is time that changed.

viernes, 9 de marzo de 2012

Amenazan a realizador de “El video que el gobierno colombiano no quiere que veamos”

ORIGINAL: Publimetro
25-02-2012
Amenazan a realizador de “El video que el gobierno colombiano no quiere que veamos”

Es el video de periodismo ciudadano más observado en la historia del país. En tan solo dos días fue visto más de medio millón de veces. Será traducido a tres idiomas y su realizador está encerrado en su casa con miedo de lo que pueda pasar.

Bladimir Sánchez, el realizador de “El video que el gobierno colombiano no quiere que veamos”, jamás pensó que por contar la historia de un desalojo de campesinos y pescadores sería víctima de una amenaza de muerte. Realizador empírico y YouTubber, tampoco imaginó que más de medio millón de personas verían el trabajo que por semanas construyó.


Hoy su producción audiovisual es un fenómeno de Internet y podría ser el video de periodismo ciudadano más visto en la historia del país. En dos días alcanzó medio millón de reproducciones.

Sin embargo, la noche del martes 21 de febrero recibió una llamada a su celular donde le dicen que por cuenta de su trabajo hace parte de una lista negra.

Recibí una llamada No aparece el número de la persona en el identificador (…) Me han enviado mensajes a mi correo. Me dicen que soy de las Farc, del ELN, que estoy atacando a la fuerza pública. Yo no soy nada de eso. Simplemente soy un realizador audiovisual que quiere mostrar la realidad de lo que pasa en el departamento del Huila”, le dijo a PUBLIMETRO.CO.

Y es que detrás de la historia de Bladimir no solo se esconde el complejo conflicto social que se presenta en el departamento del Huila por cuenta de la construcción de la hidroeléctrica El Quimbo. También está la de varias entidades y personas que como Bladimir intentan mover cielo y tierra para que el país ponga sus ojos en lo que está pasando. Y tienen su arma: Internet.

Periodismo ciudadano

Dos personas hicieron posible el video que indignó a cientos de usuarios de las redes e Internet. El dueño de la cámara y Bladimir, quien dedicó más de una semana a la producción del video.

Duré cinco días editando. Teníamos mucho material. Yo me acostaba a la 1:00 de la mañana y me levantaba todos los días a las 6:00 a.m”, explica.

A pesar de que Bladimir no tiene una cámara y su computador lo construyó con sus propias manos ya se puede decir que es un reportero ciudadano de alta calidad. Detrás del video no solo existe una proeza técnica sino también una estrategia que cualquier profesional del mundo digital quisiera practicar.

El título de la producción “El Video que El Gobierno Colombiano no Quiere que Veamos” no es gratuito. Fue una maniobra meditada, pensaba y llevada a cabo con inteligencia.

Pensé en ese título estratégico porque un día me di cuenta que las personas ven un video en YouTube por la forma cómo se titula”.

Este el noveno video de Bladimir . Todos ellos los ha difundido en la plataforma de YouTube pero este es el que más impacto ha causado.

Y es que detrás de la producción del video se unieron muchos elementos que permitieron su éxito en las redes. Bladimir explica que con el tiempo y de manera espontánea, aprendió técnicas básicas de reportaría. Afirmó que tras leer sobre el tema descubrió la importancia de los testimonios en una historia y por eso aparecen las voces de Miller Dussan, uno de los lideres de las protestas, y del arzobispo Jaime Tovar. “Los puse para que se den cuenta que la información es veraz. Que no me estoy inventando nada”.

Pero Bladimir no solamente tuvo una estrategia sobre el guión del video. Como un conocedor del funcionamiento de Internet, al tiempo desplegó un plan para que el video llegara a puntos clave que permitieran su difusión. Se lo compartió a Anonymous Colombia, organizaciones sociales y periodistas que lo difundieron.

No hay duda de que Bladimir es una realizador innato. Dice que ha tratado muchas veces de compartir sus trabajos con los canales locales pero no ha podido porque le cobran por difundirlos.

El caso de Bladimir y su video es un ejemplo de cómo el periodismo ciudadano hoy tiene tanto o igual poder que un medio masivo gracias a un uso inteligente de Internet.

Miedo y reconocimiento

El video ha circulado por todas la redes sociales en Colombia. Hoy es muy probable que la mayoría de usuarios de Internet en el país sepan del conflicto en el Quimbo.

Por su trabajo Bladimir ha recibido llamadas de todas partes del mundo donde le piden permiso para traducir su audiovisual. En estos momentos en Brasil, Estados Unidos, y Francia muchas personas colaboran para darle más alcance a su labor. Incluso, un profesor de una universidad en California llamó para pedir autorización y mostrarlo en su clase.

“En estos momentos estoy preocupado porque no tengo equipos. Y claro, tengo miedo. Sé que me estoy arriesgando. Estoy aislado en la casa y no me atrevo a salir”, puntualizó.
Camilo Andrés García Cortés
@hyperconectado
camilo.garcia@publimetro.co
_____ Actualización. Viernes 24 de febrero. 11:09.
Informó Caracol Radio que Bladimir tuvo que salir del departamento del Huila por las amenazas.
____Actualizacíón. Sábado 25 de febrero. 10:00.
Bladimir afirmó que no ha salido del departamento por falta de recursos. Igualmente contó que un funcionario del Ministerio del Interior lo llamó para asignarle una cita en la que se discutirá el tema de seguridad.

jueves, 9 de febrero de 2012

Dificultades en "Abrir la Ciencia": Entrevista con Michael Nielsen

ORIGINAL: TEDxWaterloo

"Un boicot es solo parte de lo que es necesario que suceda: se necesitan igualmente acciones positivas, no solo acuerdos en lo que no se debe hacer"

En una charla oportuna e incisiva en TEDxWaterloo, Michael Nielsen expuso el tema de la ciencia abierta( o de libre acceso o pública): "la idea de que los datos de investigación y sus resultados deberían estar disponibles al público, y que los científicos deben colaborar más libremente entre sí y con el público".


Luego de esta charla, su libro, Reinventando el Descubrimiento, ha sido publicado, e incluso, más recientemente, el Congreso de EE.UU. ha introducido una legislación polémica que prohibe la financiación de organizaciones que requieren el acceso abierto a su investigación. Ben Lillie de TED llamó a Nielsen para hablar de las políticas y las dificultades de la ciencia abierta.

Su charla tuvo una significativa aceptación en la comunidad científica y otras personas han empezado a discutir la idea de la ciencia abierta. ¿Has visto que la gente que se mueve más hacia esta idea de hacer ciencia abierta, o al menos -Quiero decir, el objetivo aquí es iniciar una conversación y conseguir que haga parte de las cosas sobre las que la gente está hablando. ¿Está sucediendo esto?

Sí, creo que sin duda va en ascenso. El término "open science" era, creo, bastante raro, incluso hace tres o cuatro años. Es un término muy antiguo. Ciertamente, ha estado en uso durante muchas décadas, posiblemente incluso siglos. Sin embargo, es no es algo de lo que la gente hablaba mucho, hasta los últimos dos años.

Supongo que he hecho unas 30 charlas en siete países en los últimos dos meses, y en particular en el Reino Unido, por lo que realmente parece que hay una cantidad enorme de conciencia. Organizaciones como la Royal Society están haciendo investigaciones en "ciencia abierta". El Wellcome Trust, un organismo de financiación muy grande, sin duda ha hecho una cantidad enorme por ella durante muchos años. En los Estados Unidos, también parece ser un interés creciente. Hay más artículos en los principales medios de comunicación de los que había-bien, había muy pocos artículos hasta hace unos años. Pero ahora parece que hay un poco más de cobertura, y sitios más especializados-Wired, y semejantes.